El Tesla Model 3 más barato demuestra que su batería puede durar más que las versiones caras
Un estudio realizado con casi 10.000 pruebas reales de baterías en coches eléctricos usados demuestra que la versión más asequible del Tesla Model 3, equipada con batería LFP de CATL, conserva mejor su capacidad tras superar los 100.000 kilómetros que otras variantes más caras con químicas NMC y NCA.
La versión más asequible del Tesla Model 3 acaba de recibir un argumento de peso para ganar valor en el mercado de ocasión: su batería LFP no solo es más barata de fabricar, también parece envejecer mejor que otras químicas más caras.
Un análisis realizado en Suecia con casi 10.000 pruebas reales de baterías sitúa al Model 3 con celdas LFP de CATL por encima de las variantes con baterías de LG Chem y Panasonic tras superar los 100.000 kilómetros.
Las baterías LFP del Tesla Model 3 demuestran que lo barato no siempre envejece peor
Durante años, las baterías LFP se han asociado a las versiones de acceso de Tesla. Menos densidad energética, autonomías algo más contenidas y un coste inferior frente a las químicas ricas en níquel. Sin embargo, la durabilidad cuenta otra historia.
La empresa sueca Carla, especializada en coches eléctricos de segunda mano, ha publicado una amplia radiografía sobre la salud de las baterías usadas en vehículos eléctricos. El estudio se basa en 9.954 pruebas realizadas entre 2022 y 2026 en el mercado sueco, empleando diagnósticos de AVILOO y centrando la comparativa en coches con más de 100.000 kilómetros.
El Tesla Model 3 con batería LFP sale especialmente bien parado
Dentro del Tesla Model 3, la diferencia entre versiones es clara. El pack LFP de CATL, montado en variantes de tracción trasera, conserva de media un 93,3% de su capacidad original tras superar los 100.000 kilómetros. Por detrás quedan las versiones con batería LG Chem, con un 91,5%, mientras que los packs Panasonic se sitúan en el 89,8% y el 88,2%, según la capacidad instalada.
La lectura es sencilla: entre el mejor y el peor resultado dentro del mismo modelo hay más de cinco puntos de diferencia. Y lo llamativo es que la batería mejor posicionada no es la de mayor densidad energética, sino la que Tesla eligió inicialmente para reducir costes y asegurar suministro.
Por qué las LFP aguantan mejor el paso del tiempo
La clave está en la propia química. Las baterías LFP, basadas en litio-ferrofosfato, son menos densas que las NMC o NCA, pero ofrecen una mayor estabilidad térmica y toleran mejor las cargas completas al 100%. En la práctica, esto permite un uso diario menos delicado que en las baterías con níquel, donde suele recomendarse evitar cargas completas frecuentes para reducir la degradación.
Ese detalle, repetido durante años de uso, acaba marcando diferencias. Un conductor de un Model 3 LFP puede cargar habitualmente al 100% con menos preocupación, mientras que en muchas versiones Long Range o Performance lo habitual es moverse entre el 80% y el 90% en el día a día.
Kia y Hyundai lideran la clasificación general
El estudio de Carla no se limita a Tesla. En la clasificación de modelos con mejor salud de batería después de 100.000 kilómetros, el Kia e-Niro de 64 kWh aparece en primera posición con un 97,25% de capacidad restante. Le sigue el Hyundai Kona de 64 kWh con un 97,18%, y el Kia EV6 de 77,4 kWh completa el podio con un 95,95%.
También aparecen en puestos destacados modelos como el Volvo XC40 Recharge, Polestar 2, BMW i3, Audi e-tron, Skoda Enyaq iV, Volkswagen ID.4, Tesla Model S, Tesla Model X, Tesla Model Y, Audi Q4 e-tron y Volkswagen ID.3. Incluso el último modelo del top 20 mantiene una salud media superior al 91%, un dato relevante para quienes todavía miran con recelo el mercado eléctrico de ocasión.
La degradación de las baterías ya no parece el gran miedo del coche eléctrico
Los resultados encajan con otras mediciones recientes. Geotab, tras analizar datos reales de más de 22.700 vehículos eléctricos, situó en su actualización de 2026 la degradación media anual en el 2,3%, frente al 1,8% registrado en su estudio anterior de 2024. La compañía apunta además que la carga rápida de alta potencia y el clima influyen de forma importante en el envejecimiento de la batería.
Tesla también ha defendido en sus propios informes que las baterías de los Model 3 y Model Y Long Range pierden alrededor de un 15% de capacidad tras 200.000 millas, unos 322.000 kilómetros.
| Versión / batería del Tesla Model 3 | Química | Salud media tras más de 100.000 km | Degradación media aproximada |
|---|---|---|---|
| Tesla Model 3 con batería CATL | LFP | 93,3% | 6,7% |
| Tesla Model 3 con batería LG Chem | NMC | 91,5% | 8,5% |
| Tesla Model 3 con batería Panasonic | NCA | 89,8% | 10,2% |
| Tesla Model 3 con batería Panasonic | NCA | 88,2% | 11,8% |
No es un factor clave, pero si relevante a la hora de comprar un coche eléctrico
Lo interesante de este estudio no es solo que las LFP salgan bien paradas, sino que cambia el relato sobre las versiones “baratas” de Tesla. Hasta ahora, muchos compradores miraban un Model 3 de acceso como una opción menos atractiva por tener menos autonomía. Pero si el objetivo es conservar el coche muchos años, o comprarlo usado con garantías, esa batería puede ser precisamente su mayor virtud.
El mercado de ocasión eléctrico va a depender cada vez menos del kilometraje y más del estado real de la batería. Y ahí las LFP tienen una ventaja difícil de ignorar: son sencillas, robustas y menos exigentes en el uso diario. Puede que no sean las más brillantes sobre el papel, pero sí una de las opciones más inteligentes para quien busca durabilidad.

