Un mecánico de desguace revisa un Tesla inundado y el veredicto es claro: "la batería está impecable"

Estado batería Tesla Model 3 tras inundación

Un Tesla Model 3 de 2024 que ha pasado por una inundación ha acabado en manos de un mecánico de desguace, y el resultado de la revisión ha dejado una conclusión bastante más positiva de lo que muchos esperarían: la batería de alto voltaje no presentaba señales de entrada de agua.

El vídeo, publicado en formato short en YouTube, muestra el proceso de desmontaje y comprobación del paquete de baterías. Aunque el coche había sufrido una inundación, los conectores, las unidades de control y la zona accesible del acumulador estaban en muy buen estado. La medición final arrojó 340 voltios, una cifra baja, pero no necesariamente preocupante según el propio técnico.

Un Tesla Model 3 inundado pasa por el desguace: la batería, a examen

Los coches eléctricos suelen generar muchas dudas cuando se ven afectados por una inundación. La presencia de agua, humedad o barro en zonas sensibles puede comprometer sistemas eléctricos, conectores, módulos electrónicos y, por supuesto, la batería de alto voltaje.

En este caso, el protagonista es un Tesla Model 3 de 2024 que llega a un desguace para ser revisado. El mecánico comienza el vídeo con una pregunta que resume perfectamente la incertidumbre: ¿habrá entrado agua dentro de la batería? ¿Seguirá funcionando? ¿Estará dañada?

Antes de tocar nada, el técnico recalca un punto clave: los equipos de protección individual. No es un detalle menor. Una batería de un coche eléctrico trabaja con tensiones muy elevadas y su manipulación exige conocimientos, herramientas adecuadas y protocolos de seguridad.

Una batería de unos 60 kWh que no se puede abrir por completo

Según explica el mecánico, el Tesla monta una batería de alrededor de 60 kWh. En lugar de abrir completamente el paquete, algo que podría comprometer su estanqueidad, optan por acceder a una tapa de registro para comprobar el estado interno de las zonas accesibles y medir el voltaje.

El propio vídeo muestra otro detalle curioso: Tesla utiliza tornillería específica en este tipo de batería. Para acceder a la tapa, el mecánico tiene que retirar 23 tornillos especiales con una herramienta concreta.

Una vez retirada la tapa, llega la primera sorpresa positiva. Los conectores están limpios, sin rastros visibles de humedad, corrosión o suciedad arrastrada por el agua. El técnico lo resume de forma clara: no hay indicios de que haya entrado agua.

“La batería está impecable”: el diagnóstico tras abrir la tapa de registro

Aunque no se pueden ver directamente las celdas, sí quedan a la vista las unidades de control de la batería. Y ahí el diagnóstico es contundente: la zona inspeccionada está en perfecto estado visual.

El mecánico afirma que la batería está “impecable” y que no parece haber sufrido entrada de agua. Es una conclusión especialmente llamativa teniendo en cuenta que el coche había estado inundado y que, en este tipo de casos, el miedo habitual es encontrar humedad dentro del paquete de baterías.

La clave está en la estanqueidad del conjunto. En un coche eléctrico moderno, el paquete de baterías está diseñado para ir protegido frente a salpicaduras, lluvia intensa y condiciones de uso exigentes. Eso no significa que un eléctrico sea inmune a una inundación, pero este caso demuestra que, al menos en esta unidad concreta, el sellado de la batería ha resistido mucho mejor de lo esperado.

La medición da 340 voltios: baja, pero no necesariamente mala

El momento decisivo llega cuando el mecánico mide el voltaje de la batería. Según indica en el vídeo, el valor esperado debería rondar los 400 voltios. Sin embargo, el polímetro marca 340 voltios.

A primera vista podría parecer una mala noticia, pero el técnico aclara que no significa que la batería esté dañada. Su interpretación es que está descargada. De hecho, explica que para considerar que esta batería está realmente mal debería caer por debajo de los 300 voltios, y que en casos graves suelen irse directamente a cero.

Por tanto, el resultado final es bastante favorable: no hay señales visibles de entrada de agua y el voltaje, aunque bajo, sigue dentro de un margen que no apunta necesariamente a una batería destruida.

El detalle que abre debate: “Made in China”

Durante la revisión, el mecánico señala una etiqueta de fabricación china en la batería. A partir de ahí, el vídeo introduce un debate muy habitual alrededor de Tesla: la procedencia de sus componentes.

En Europa, buena parte de los Tesla Model 3 comercializados en los últimos años proceden de la Gigafactoría de Shanghái. Además, las versiones de acceso del Model 3 han utilizado baterías LFP suministradas por CATL, uno de los grandes fabricantes chinos de baterías.

Este punto no es menor. Las baterías LFP, de fosfato de hierro y litio, se han extendido en los eléctricos más asequibles porque prescinden de materiales como el níquel y el cobalto, suelen ser más económicas y toleran mejor las cargas frecuentes al 100% que otras químicas.

El vídeo juega con esa contradicción de percepción: Tesla es una marca estadounidense, pero muchas de sus unidades y componentes tienen una fuerte relación industrial con China. Y, en este caso concreto, el resultado no deja precisamente en mal lugar a la batería.

Que un coche eléctrico esté inundado no significa que su batería esté perdida

Este caso sirve para recordar algo importante: no todos los eléctricos afectados por una inundación acaban con la batería inutilizada. Cada vehículo debe inspeccionarse individualmente, y una revisión visual no basta para declarar un coche seguro o reparable, pero sí puede dar pistas claras sobre el estado del paquete.

También conviene diferenciar entre que una batería esté descargada y que esté dañada. Una tensión baja puede deberse a descarga, inmovilización prolongada o gestión interna del sistema. Otra cosa muy distinta sería encontrar humedad, corrosión, cortocircuitos, módulos anulados o una tensión completamente desplomada.

En este Tesla Model 3, al menos según lo mostrado en el vídeo, la batería ha salido mucho mejor parada de lo que cabría esperar tras una inundación.

Mi opinión sobre el vídeo y sobre las baterías Tesla

Este vídeo es interesante porque rompe con dos ideas bastante extendidas. La primera, que un coche eléctrico inundado tiene automáticamente la batería para tirar. La segunda, que todo lo fabricado en China debe mirarse con sospecha.

La realidad suele ser más compleja. Un coche inundado siempre es un problema serio, sea eléctrico, híbrido o de combustión. Pero también es evidente que los fabricantes han trabajado mucho en la protección de las baterías, porque son el componente más caro y crítico del vehículo.

En este caso, lo llamativo no es solo que la batería mantenga voltaje, sino que visualmente no aparezcan señales de agua en las zonas inspeccionadas. Eso habla bien del diseño del paquete y de su sellado. Ahora bien, tampoco conviene sacar una conclusión universal: otro coche, otra profundidad de agua o más tiempo sumergido podrían cambiar por completo el diagnóstico.

Lo que sí deja claro este vídeo es que los eléctricos modernos no son tan frágiles como algunos creen. Y también que la industria china de baterías ya no es una nota a pie de página: está en el centro del coche eléctrico global, incluso cuando hablamos de una marca tan asociada a Estados Unidos como Tesla.

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