Hungría frena a CATL y BYD: dos inversiones multimillonarias chinas se retrasan en Europa

Hungría quiere ser uno de los grandes centros europeos del coche eléctrico chino, pero sus dos proyectos estrella atraviesan dificultades: CATL no puede iniciar todavía la producción de celdas en Debrecen y BYD ha retrasado hasta finales de 2026 la puesta en marcha de su primera fábrica europea de turismos.
fabricas BYD y CATL en Hungria

Hungría lleva años intentando convertirse en uno de los grandes centros europeos del coche eléctrico y las baterías, atrayendo miles de millones de euros procedentes de China. Sin embargo, dos de las inversiones más importantes del país están avanzando con más dificultades de las previstas: CATL todavía no puede fabricar celdas en Debrecen y BYD ha trasladado hasta finales de 2026 el arranque de su fábrica de coches de Szeged.

Los dos proyectos siguen adelante, pero coinciden con una nueva etapa política en Hungría. El Gobierno surgido de las elecciones de abril mantiene la puerta abierta al capital chino, aunque ha dejado claro que las grandes inversiones deberán respetar plenamente las normas húngaras y europeas en materias como medioambiente, seguridad laboral y salud.

  1. CATL todavía no puede fabricar celdas en su gigantesca planta de Hungría
  2. Tres zonas de trabajo quedaron paralizadas
  3. BYD tampoco se libra de los problemas en Hungría
  4. Hungría endurece el control sobre las grandes inversiones
  5. Un parón no esperado que puede tener consecuencia

CATL todavía no puede fabricar celdas en su gigantesca planta de Hungría

El caso más urgente es el de CATL. El fabricante chino anunció una inversión de 7.340 millones de euros para levantar en Debrecen una fábrica de baterías con una capacidad prevista de 100 GWh anuales, suficiente para convertirla en una instalación estratégica para el suministro de fabricantes europeos.

La compañía ya produce módulos de batería en Hungría, pero el salto a la fabricación de las propias celdas continúa pendiente.

A comienzos de agosto, los controles biológicos realizados entre los trabajadores detectaron una exposición elevada al níquel en nueve empleados. CATL comunicó los resultados a las autoridades, que realizaron tres inspecciones entre los días 11 y 25 de agosto.

Nueva batería de CATL para coches híbridos enchufables y 600 km de autonomía eléctrica
Nueva batería de CATL para coches híbridos enchufables y 600 km de autonomía eléctrica

Tres zonas de trabajo quedaron paralizadas

Las inspecciones encontraron deficiencias relacionadas con los equipos de protección de los trabajadores. Como consecuencia, las autoridades prohibieron temporalmente trabajar en tres áreas vinculadas al corte láser de las láminas de ánodo y cátodo, su bobinado y el proceso de secado de las celdas.

CATL asegura que ha reforzado sus medidas de prevención y continúa investigando el origen de la exposición. De hecho, en la última inspección realizada el 25 de agosto no se detectaron nuevos problemas de salud laboral. Aun así, la autorización es clara: la compañía puede continuar realizando ajustes y puesta a punto de la maquinaria, pero no comenzar la fabricación de celdas hasta corregir completamente las irregularidades.

A ello se suma un problema administrativo. La primera fase del edificio, que incluye las líneas L1 y L2, recibió el permiso de ocupación el 25 de agosto. Sin embargo, la segunda fase, correspondiente a las líneas L3 y L4, había sido rechazada el día 19 debido a una deficiencia en la documentación presentada sobre el edificio.

BYD tampoco se libra de los problemas en Hungría

A unos cientos de kilómetros, BYD está viviendo su propio retraso. La nueva fábrica de Szeged debía comenzar inicialmente a producir automóviles a finales de 2025, pero el calendario se ha desplazado alrededor de un año.

Stella Li, vicepresidenta ejecutiva de BYD, confirmó que el objetivo actual es iniciar el ensamblaje durante el cuarto trimestre de 2026. Pese al retraso, la directiva aseguró que Hungría continúa siendo la prioridad número uno de BYD en Europa.

La fábrica también ha tenido que hacer frente a un expediente ambiental. Las autoridades descubrieron que se había retirado tierra de las obras sin completar previamente determinados análisis y comunicaciones exigidos por la autorización ambiental.

En algunas muestras aparecieron concentraciones de alquilbencenos superiores al límite permitido. La investigación terminó con una multa de 10 millones de florines para BYD y con la destrucción preventiva de cultivos en algunas parcelas afectadas. Posteriores análisis comprobaron que en mayo las concentraciones ya estaban por debajo del límite y que los terrenos podían volver a utilizarse con fines agrícolas.

Línea de montaje de una fábrica de BYD
Línea de montaje de una fábrica de BYD

Hungría endurece el control sobre las grandes inversiones

Lo ocurrido con CATL y BYD no significa que Hungría esté cerrando la puerta a los fabricantes chinos. El mensaje del nuevo Ejecutivo parece ser diferente: las inversiones continúan siendo bienvenidas, pero tendrán que superar un control regulatorio mayor.

Esta evolución resulta especialmente importante para Europa. La planta de CATL debería convertirse en uno de los grandes centros de suministro de baterías del continente, mientras que Szeged será la primera fábrica europea de turismos de BYD.

Ninguno de los dos proyectos está cancelado. Pero ambos están descubriendo que invertir miles de millones de euros es solamente una parte del proceso: antes de alcanzar la producción a gran escala tendrán que demostrar que pueden cumplir todas las exigencias laborales, administrativas y ambientales europeas.

Un parón no esperado que puede tener consecuencia

Hungría sigue teniendo argumentos de sobra para convertirse en una potencia europea del coche eléctrico, pero endurecer los controles no debería interpretarse necesariamente como algo negativo. Precisamente unas inversiones de esta magnitud necesitan reglas claras, especialmente cuando hablamos de productos químicos, trabajadores y posibles impactos ambientales.

El mayor riesgo para CATL y BYD no parece ser que sus proyectos desaparezcan, sino seguir acumulando retrasos. En una industria que cambia a enorme velocidad, perder seis meses o un año puede ser mucho más costoso que una multa. Y para BYD, que necesita fabricar dentro de Europa para reforzar su expansión en el continente, conseguir que Szeged empiece a producir antes de terminar 2026 se ha convertido en una pieza especialmente importante de su estrategia.

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