Un influencer desvela el gran problema del Tesla Model 3 al remolcar dos motos de agua

Un propietario de un Tesla Model 3 Performance ha recorrido unos 400 kilómetros remolcando dos motos de agua y su experiencia deja una conclusión inesperada: el coche no sufrió por falta de potencia, sino por el enorme impacto de la aerodinámica en el consumo.

Tesla Model 3 remolcando dos motos de agua

Remolcar con un coche eléctrico sigue generando muchas dudas, especialmente cuando hablamos de modelos que no han sido concebidos como grandes vehículos de trabajo. Sin embargo, la experiencia de un propietario de un Tesla Model 3 Performance demuestra que el problema no siempre está donde muchos piensan.

Chris Golden, dueño de un Model 3 Performance 2025, decidió recorrer unos 400 kilómetros remolcando dos motos de agua. El viaje se pudo completar sin incidentes importantes, pero dejó una conclusión muy clara: el coche tenía potencia de sobra. El verdadero obstáculo fue la resistencia al viento.

Un Tesla Model 3 remolcando dos motos de agua durante 400 kilómetros

La prueba consistió en trasladar dos motos de agua de tres plazas desde la zona de Cordele, en Georgia, hasta Salt Springs Recreation Area, en Florida. En total, el conjunto rondaba las 3.000 libras, unos 1.360 kilos, incluyendo las motos, combustible adicional y parte del equipaje.

Golden salió con la batería al 80% y realizó dos paradas en Supercargadores de Tesla antes de llegar al destino con un 23% restante. Es decir, el viaje fue viable, pero exigió controlar muy bien el consumo y planificar cada tramo con margen.

El recorrido se dividió en varios segmentos de unos 110 a 145 kilómetros, llegando a los puntos de carga con alrededor de un 15% de batería. No fue una aventura improvisada: el conductor fue revisando el gasto energético y adaptando la velocidad para evitar sustos.

La aerodinámica, el gran enemigo del coche eléctrico al remolcar

Lo más interesante de esta experiencia es que el Model 3 no pareció sufrir por falta de fuerza. Al contrario, como suele ocurrir en los eléctricos, la entrega inmediata de par permite mover cargas pesadas con bastante facilidad.

El problema apareció en la eficiencia. Dos motos de agua sobre un remolque son una carga muy poco favorable desde el punto de vista aerodinámico. Son anchas, sobresalen del coche y ofrecen mucha resistencia al aire. Eso hace que el consumo se dispare, especialmente en autopista.

Según los datos compartidos por el propietario, circulando a unos 113 km/h sin ningún vehículo delante, el consumo llegó a rondar los 700 Wh por milla. En cambio, al ir detrás de camiones o circular por carreteras secundarias a menor velocidad, el gasto bajaba a la zona de los 500-525 Wh por milla.

La diferencia es enorme y deja una lección bastante clara: al remolcar con un eléctrico, la forma de la carga puede ser casi tan importante como su peso. Un remolque más ligero, pero alto y ancho, puede penalizar más que otro algo más pesado pero mejor integrado aerodinámicamente.

Nuevo Tesla Model 3 Performance (Rojo)
Nuevo Tesla Model 3 Performance (Rojo)

Bajar la velocidad fue clave para completar el viaje

Golden recurrió a una conducción bastante prudente para mantener el consumo bajo control. En autopista se movió entre 65 y 70 mph, unos 105-113 km/h, y en carreteras secundarias bajó hasta aproximadamente 89 km/h.

Esa reducción de velocidad fue fundamental. En un coche eléctrico, el gasto energético aumenta mucho cuando sube la velocidad, y todavía más si detrás llevamos un remolque que rompe el flujo de aire. Por eso, aunque el coche pueda remolcar, la autonomía real puede caer de forma notable.

También conviene recordar que este tipo de experiencias no deben tomarse como una invitación a superar los límites homologados del vehículo. Antes de remolcar con cualquier coche, eléctrico o no, hay que revisar la ficha técnica, el peso máximo autorizado, la carga sobre la bola y si el remolque necesita frenos propios.

El reto no es mover el peso, sino gestionar la energía

Este caso me parece interesante porque desmonta una idea muy extendida: que los eléctricos no sirven para remolcar por falta de potencia. En realidad, un Tesla Model 3 Performance tiene fuerza más que suficiente para mover un remolque de este tipo.

El problema está en la autonomía. Cuando la carga es voluminosa y poco aerodinámica, la batería se vacía mucho más rápido de lo que muchos usuarios esperan. Y ahí es donde remolcar con un eléctrico cambia por completo la planificación del viaje.

Para un uso ocasional, con rutas bien estudiadas y cargadores disponibles, un Model 3 puede cumplir. Pero quien piense en remolcar con frecuencia, especialmente cargas grandes o mal carenadas, debe tener claro que la física no perdona. La potencia impresiona, pero al final lo que decide el viaje es el consumo.

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