Un Tesla Model Y con 140.000 km revela cuánto se degrada realmente su batería

ADAC ha vuelto a poner bajo la lupa a uno de los coches eléctricos más populares del mercado: el Tesla Model Y. Tras acumular 140.000 kilómetros de uso intensivo en su flota, el SUV eléctrico de Tesla revela cómo envejece realmente su batería, cuánto ha perdido de capacidad y hasta qué punto la carga rápida también se ve afectada con el paso del tiempo.

Tesla Model Y azul glaciar

La degradación de las baterías sigue siendo uno de los temas que más dudas genera entre quienes se plantean comprar un coche eléctrico. Pero no todos los datos tienen el mismo valor: una cosa es la experiencia de un propietario y otra muy distinta una prueba prolongada realizada por una entidad como ADAC.

El club automovilístico alemán ha analizado el estado de un Tesla Model Y que lleva utilizando desde otoño de 2022 y que ya acumula 140.000 kilómetros. El resultado deja una lectura interesante: el coche sigue siendo fiable, pero su batería ya muestra señales claras del paso del tiempo y del uso intensivo.

Un Tesla Model Y con 140.000 km: así ha envejecido su batería

El Tesla Model Y probado por ADAC no ha tenido precisamente una vida tranquila. Según la organización alemana, este SUV eléctrico se ha convertido en uno de los vehículos más utilizados de su flota, especialmente en trayectos largos por carretera.

El motivo es fácil de entender. A pesar del kilometraje acumulado, el Model Y ha seguido ofreciendo una autonomía real suficiente para afrontar viajes largos, con hasta unos 400 kilómetros por carga en determinadas condiciones. ADAC habla de un consumo medio medido de 21,2 kWh/100 km, una cifra razonable para un SUV eléctrico de este tamaño y con uso frecuente en autopista, y más en Alemania con la Autobahn.

Sin embargo, la parte más interesante del informe está en la batería. Cuando el vehículo alcanzó los 100.000 kilómetros, ADAC ya comprobó su estado de salud y obtuvo un resultado de entre el 91% y el 92%. Ahora, con 140.000 kilómetros, esa cifra ha bajado hasta el 86%.

Tesla Model Y Standard - Vista trasera
Tesla Model Y Standard - Vista trasera

El Model Y ha perdido alrededor del 14% de capacidad útil

Traducido a términos sencillos, este Tesla Model Y conserva aproximadamente el 86% de su capacidad original. Es decir, ha perdido cerca de un 14% de la energía útil que podía almacenar cuando era nuevo.

No es una cifra alarmante si tenemos en cuenta el uso intensivo del vehículo, pero sí confirma algo importante: la degradación existe y puede notarse con el paso de los kilómetros, especialmente en coches que hacen muchos viajes largos y recurren con frecuencia a la carga rápida.

La comparación con otro eléctrico de la flota de ADAC resulta especialmente llamativa. La organización también ha probado un Volkswagen ID.3 con 220.000 kilómetros, y en ese caso la batería conservaba el 89% de su capacidad. Es decir, pese a tener bastante más kilometraje, el compacto alemán obtuvo un resultado ligeramente mejor que el Model Y.

La carga rápida también se ha visto afectada

Uno de los puntos más relevantes del análisis no está solo en la autonomía, sino en la velocidad de carga. ADAC ha podido medir algo que muchos usuarios no pueden comprobar con tanta precisión: cómo cambia la potencia de carga a medida que envejece la batería.

Cuando era nuevo, este Tesla Model Y llegó a registrar picos de 257 kW en un Supercargador. Ahora, según las mediciones, apenas supera los 200 kW. La diferencia no solo está en el pico máximo, sino también en la energía que el coche es capaz de recuperar en un tiempo concreto.

En 30 minutos conectado a un cargador rápido de ADAC, el Model Y admitía originalmente 55,7 kWh. Ahora esa cifra se ha reducido a 48,4 kWh, lo que supone una caída cercana al 13%. En términos de autonomía, antes esos 30 minutos podían equivaler a unos 295 kilómetros; ahora se quedan en aproximadamente 256 kilómetros.

No todos los datos cuentan toda la historia

Hay un detalle importante: ADAC no ha publicado un desglose completo del historial de carga del vehículo. Sabemos que se ha usado mucho en autopista y que ha pasado con frecuencia por cargadores rápidos, pero no se especifica cuántas cargas fueron en corriente continua, cuántas en corriente alterna ni en qué rangos de batería se movía normalmente.

Ese contexto es clave, porque la vida de una batería no depende solo de los kilómetros. Influyen factores como la temperatura, la potencia de carga, el nivel de batería habitual, las cargas al 100% y el tiempo que el coche pasa con estados de carga muy altos o muy bajos.

Foto del Tesla Model Y (vista lateral)
Foto del Tesla Model Y (vista lateral)

La degradación de la batería, un punto que no debería de preocuparte

Este caso es interesante porque pone algo de realidad sobre la mesa. El resultado del Tesla Model Y no es malo, pero tampoco permite vender la idea de que una batería moderna apenas se degrada. Tras 140.000 kilómetros de uso intenso, perder un 14% de capacidad entra dentro de lo esperable, pero es una cifra que el comprador de segunda mano debería tener muy presente.

Lo más preocupante no me parece tanto la pérdida de autonomía como la reducción en la velocidad de carga. En un coche pensado para viajar, pasar de picos cercanos a 257 kW a quedarse poco por encima de 200 kW puede marcar diferencias en rutas largas. No arruina la experiencia, pero sí demuestra que el envejecimiento de una batería no solo se mide en kilómetros disponibles, sino también en el tiempo que tardamos en recuperarlos.

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