BYD alcanza los 10.000 cargadores de 1.500 kW: puede cargar un coche eléctrico en apenas 9 minutos
BYD acaba de alcanzar una cifra que hace solo unos meses parecía difícil de imaginar: 10.000 estaciones Flash Charging instaladas en China, capaces de ofrecer hasta 1.500 kW de potencia mediante un único conector. La compañía ya ha recorrido así la mitad del camino hacia su ambicioso objetivo de disponer de 20.000 estaciones antes de terminar 2026.
La velocidad de despliegue resulta casi tan llamativa como la propia tecnología. BYD celebró este 28 de agosto la apertura de su estación número 10.000 en Shenzhen, después de haber alcanzado las 5.000 instalaciones el pasado 1 de abril. En menos de cinco meses, por tanto, ha conseguido duplicar el tamaño de su red.
- BYD ya tiene 10.000 cargadores de hasta 1.500 kW en China
- El verdadero reto no era la batería, sino construir la red
- Sinopec puede ser una pieza clave para acelerar todavía más
- Europa también está dentro de los planes de BYD
- Una muestra de poderío por parte de BYD
BYD ya tiene 10.000 cargadores de hasta 1.500 kW en China
La carrera por reducir los tiempos de recarga de los coches eléctricos está entrando en una nueva fase en China. Ya no se trata simplemente de conseguir potencias de 250, 350 o 400 kW, sino de desarrollar baterías y estaciones capaces de trabajar en el entorno del megavatio.
BYD presentó en marzo su nueva generación de Flash Charging, una tecnología que puede alcanzar hasta 1.500 kW de potencia máxima por conector. Combinada con la Blade Battery 2.0, la marca asegura que un vehículo compatible puede pasar del 10% al 70% de batería en unos cinco minutos y llegar del 10% al 97% en nueve minutos.
Esto acerca considerablemente la experiencia de recarga de un eléctrico al tiempo que tradicionalmente se necesita para detenerse en una gasolinera, repostar y continuar el viaje.
Eso sí, los 1.500 kW representan la capacidad máxima del cargador. No significa que un automóvil reciba esa potencia de manera constante durante toda la sesión, ya que la curva de carga varía según el estado de la batería, su temperatura y las características del propio vehículo.
El verdadero reto no era la batería, sino construir la red
Disponer de una batería capaz de absorber enormes cantidades de energía sirve de poco si no existen estaciones preparadas para suministrarla. Y precisamente ahí es donde BYD está realizando uno de sus movimientos más agresivos.
A finales de junio la compañía contabilizaba 7.018 estaciones repartidas por 325 ciudades chinas. Ahora ya ha alcanzado las 10.000 instalaciones y mantiene su objetivo de terminar el año con 20.000. De ellas, 18.000 estarán vinculadas principalmente a áreas urbanas y operadores de recarga, mientras que otras 2.000 estarán situadas en corredores y autopistas.
El reto todavía es importante. Para alcanzar las 20.000 instalaciones antes del 31 de diciembre, BYD tendría que poner en funcionamiento alrededor de 80 nuevas estaciones cada día durante los próximos cuatro meses.
La compañía también utiliza sistemas de almacenamiento con baterías en las propias estaciones. Estas acumulan energía a menor potencia y posteriormente pueden liberarla rápidamente cuando llega un vehículo compatible, reduciendo la necesidad de disponer permanentemente de una conexión eléctrica a la red capaz de entregar 1,5 MW.
Sinopec puede ser una pieza clave para acelerar todavía más
Otro elemento importante de la estrategia de BYD es su colaboración con Sinopec, uno de los gigantes energéticos estatales de China.
La petrolera dispone de más de 30.000 estaciones de servicio en el país, una infraestructura que ofrece ubicaciones, accesos y servicios ya preparados para recibir vehículos. BYD puede aprovechar parte de esa red para instalar cargadores Flash Charging sin tener que desarrollar cada emplazamiento desde cero.
En Shanghái ya existe un ejemplo de esta transformación, con una estación situada cerca del gran nodo de transporte de Hongqiao equipada con infraestructura Flash Charging de hasta 1.500 kW.
Además, la red no está completamente cerrada a vehículos BYD. La compañía afirma que conductores de otras marcas representan ya cerca de un tercio de los usuarios y que, en menos de seis meses, sus estaciones han suministrado aproximadamente 210 millones de kWh a más de 1,83 millones de usuarios.
Europa también está dentro de los planes de BYD
El siguiente gran desafío será trasladar esta infraestructura fuera de China.
Los planes comunicados por BYD contemplan alrededor de 6.000 estaciones Flash Charging en mercados internacionales, de las cuales unas 3.000 estarían ubicadas en Europa. La información más reciente sitúa el objetivo europeo para finales de marzo de 2027, además de otras 2.000 instalaciones en América y 1.000 en Asia-Pacífico.
El despliegue europeo ya ha comenzado y será especialmente interesante comprobar hasta qué punto BYD consigue reproducir fuera de China la extraordinaria velocidad de construcción que está demostrando en su mercado doméstico.
Una muestra de poderío por parte de BYD
La cifra de 1.500 kW llama muchísimo la atención, pero probablemente lo más importante de esta noticia no sea la potencia del cargador. Lo verdaderamente difícil es instalar miles de ellos y conseguir que formen una red útil.
BYD parece haber entendido que competir en el coche eléctrico no consiste únicamente en fabricar mejores baterías. Controlar parte de la infraestructura de recarga puede convertirse en una ventaja competitiva enorme, especialmente si esa red está abierta a otros fabricantes.
También conviene mantener cierta prudencia. Alcanzar 10.000 estaciones es impresionante, pero duplicar nuevamente esa cantidad en apenas cuatro meses exigirá acelerar todavía más el ritmo actual. Si BYD logra terminar 2026 con 20.000 puntos Flash Charging operativos, estaremos probablemente ante uno de los despliegues de infraestructura de carga ultrarrápida más agresivos vistos hasta ahora en la industria del automóvil.

