España tiene casi 18.000 puntos de recarga instalados que no funcionan
España avanza en el despliegue de la recarga pública para coches eléctricos, pero el último Barómetro de Electromovilidad de ANFAC deja un aviso claro: la infraestructura no solo debe crecer, también debe funcionar. Aunque el país ya cuenta con 56.682 puntos operativos, otros 17.821 cargadores instalados permanecen fuera de servicio, una situación que sigue generando dudas entre los conductores que se plantean dar el salto a la movilidad eléctrica.
España sigue ampliando su red de recarga pública para coches eléctricos, pero el avance tiene una lectura menos cómoda: miles de cargadores ya instalados continúan sin prestar servicio a los conductores.
El último Barómetro de Electromovilidad de ANFAC vuelve a poner sobre la mesa uno de los grandes frenos del coche eléctrico en España. No basta con instalar más puntos de recarga; también hay que conseguir que funcionen, que estén bien mantenidos y que el usuario pueda saber antes de llegar si realmente podrá cargar su vehículo.
- España supera los 56.000 puntos de recarga públicos, pero casi 18.000 siguen sin funcionar
- El problema no es solo instalar, sino activar y mantener
- Más coches electrificados necesitan una red más fiable
- ANFAC pide una plataforma oficial con información fiable
- El coche eléctrico no puede depender de la suerte
España supera los 56.000 puntos de recarga públicos, pero casi 18.000 siguen sin funcionar
España cerró el segundo trimestre de 2026 con 56.682 puntos de recarga de acceso público operativos, después de sumar 1.605 nuevas ubicaciones entre abril y junio. Esto supone un crecimiento del 2,9% respecto al trimestre anterior y confirma que la infraestructura continúa avanzando, aunque a un ritmo todavía insuficiente para acompañar con garantías el crecimiento del vehículo electrificado.
La otra cara del dato es mucho más preocupante. Según ANFAC, hay 17.821 puntos de recarga instalados que no están disponibles para los usuarios. Es decir, casi uno de cada cuatro cargadores desplegados en España permanece fuera de servicio. Si todos ellos estuvieran activos, la red pública alcanzaría los 74.503 puntos, una cifra muy superior a la actual y mucho más útil para quienes ya se mueven en eléctrico.
El problema no es solo instalar, sino activar y mantener
La situación refleja una de las grandes contradicciones del despliegue de la movilidad eléctrica en España. Sobre el papel, el país cuenta con una red cada vez más amplia. En la práctica, muchos conductores se encuentran con cargadores averiados, pendientes de conexión a la red eléctrica o directamente inoperativos.
ANFAC señala que una de las principales barreras sigue estando en los trámites y en la conexión con la red de distribución eléctrica. A esto se suman problemas de mantenimiento, averías y puntos que aparecen instalados, pero no disponibles para cargar. Para el usuario, la diferencia es enorme: un cargador que no funciona no reduce la ansiedad de autonomía, sino que la aumenta.
Más coches electrificados necesitan una red más fiable
El problema llega en un momento clave para el mercado. Durante el primer semestre de 2026 se matricularon 141.143 turismos electrificados en España, con una cuota del 21,8% del mercado. El interés por los eléctricos y los híbridos enchufables crece, pero esa demanda necesita una infraestructura pública que esté a la altura.
La red de alta potencia también mejora. En el segundo trimestre se añadieron 337 puntos de 250 kW o más, hasta alcanzar los 2.806 cargadores de este tipo. Sin embargo, todavía representan alrededor del 5% de la infraestructura operativa, mientras que los puntos de hasta 22 kW siguen concentrando cerca del 70% de la red pública disponible.
ANFAC pide una plataforma oficial con información fiable
Una de las reclamaciones más importantes de ANFAC pasa por crear una plataforma oficial y única que permita consultar el estado real de los puntos de recarga. La idea es sencilla, pero clave: que cualquier conductor pueda saber si un cargador está operativo, cuánto cuesta cargar y si merece la pena desviarse hasta él.
Esta información resulta especialmente importante en viajes largos, donde un punto fuera de servicio puede alterar toda la ruta. Para que el coche eléctrico gane terreno fuera del entorno urbano, la red pública tiene que ser visible, fiable y transparente.
El coche eléctrico no puede depender de la suerte
El despliegue de cargadores en España va en la buena dirección, pero el dato de los 17.821 puntos fuera de servicio deja una conclusión evidente: la cantidad ya no puede ser el único indicador. Un cargador instalado pero apagado no sirve para convencer a nadie de dar el salto al eléctrico.
La movilidad eléctrica necesita confianza. Y esa confianza no se construye solo con titulares sobre nuevos puntos de recarga, sino con una experiencia sencilla: llegar, enchufar y cargar. Mientras el usuario tenga que comprobar varias apps, cruzar los dedos y asumir que el cargador puede no funcionar, el coche eléctrico seguirá arrastrando una barrera psicológica importante.
España tiene una oportunidad enorme para acelerar la electrificación, pero debe cuidar mejor la infraestructura que ya ha desplegado. Activar los puntos pendientes, reducir la burocracia y ofrecer información fiable debería ser tan prioritario como seguir instalando nuevos cargadores.

