La batería de este BYD pierde solo un 1,3% tras 30.000 km y más de 350 cargas rápidas a 1.500 kW de potencia
El miedo a la degradación de las baterías sigue siendo uno de los argumentos más repetidos contra el coche eléctrico. BYD acaba de poner sobre la mesa un dato difícil de ignorar: su Yangwang U7 ha recorrido 30.000 kilómetros en menos de nueve días, soportando más de 350 cargas ultrarrápidas, y al terminar la prueba su batería todavía conservaba el 98,7% de su capacidad original. Es decir, la pérdida se limitó a un sorprendente 1,3%.
- Solo un 1,3% de degradación después de someter la batería a un auténtico castigo
- No utilizaron una unidad preparada específicamente para la prueba
- China quiere endurecer precisamente las pruebas de durabilidad
- El 1,3% es espectacular, pero hay que ponerlo en contexto
Solo un 1,3% de degradación después de someter la batería a un auténtico castigo
La prueba realizada con el Yangwang U7 eléctrico se completó exactamente en 8 días, 19 horas y 58 minutos. No fue precisamente un recorrido pensado para cuidar la batería: según la compañía, el vehículo circuló a velocidades de hasta 240 km/h, soportando temperaturas medias superiores a los 36 ºC y una humedad relativa que llegó al 80%.
A ello hay que sumar uno de los factores que más interés despierta: durante esos 30.000 kilómetros se realizaron más de 350 operaciones de carga rápida Flash Charging. Al finalizar, Yangwang asegura que la capacidad disponible de la batería seguía siendo del 98,7%.
Dicho de otra manera, semejante combinación de kilometraje, calor, velocidades elevadas y cargas de enorme potencia únicamente habría provocado una pérdida de capacidad del 1,3%.
El dato resulta todavía más llamativo teniendo en cuenta que estamos ante la nueva Blade Battery 2.0 de BYD, una batería diseñada precisamente para admitir potencias de carga extraordinariamente elevadas. La tecnología permite al U7 pasar aproximadamente del 10% al 70% en unos cinco minutos y alcanzar cerca del 97% en alrededor de nueve minutos utilizando la infraestructura compatible de la marca.
No utilizaron una unidad preparada específicamente para la prueba
Uno de los puntos que Yangwang ha querido recalcar es que, al menos según la propia compañía, el coche utilizado no era un prototipo ni una unidad preparada especialmente.
Hu Xiaoqing, máxima responsable de Yangwang, aseguró durante la presentación de los resultados que el U7 empleado fue una unidad de producción seleccionada de un establecimiento comercial, descartando modificaciones o ajustes específicos para superar la prueba.
La compañía incluso ha mostrado su disposición a que organismos independientes intenten reproducir o verificar los resultados. Antes de comenzar su comercialización, Yangwang afirma haber utilizado 758 vehículos de pruebas, acumulando conjuntamente unos 10,49 millones de kilómetros reales.
China quiere endurecer precisamente las pruebas de durabilidad
El ensayo tampoco llega en un momento casual. China está elevando las exigencias relacionadas con la fiabilidad de los automóviles.
El Ministerio de Industria y Tecnología de la Información chino publicó en enero de 2026 una revisión de sus requisitos de homologación que entrará en vigor el 1 de enero de 2027. Entre otras medidas, establece pruebas de fiabilidad de al menos 30.000 kilómetros para diferentes categorías de vehículos.
Por tanto, los 30.000 kilómetros realizados por el U7 funcionan también como una demostración de fuerza tecnológica ante una regulación que será cada vez más exigente.
El 1,3% es espectacular, pero hay que ponerlo en contexto
Que una batería pierda únicamente un 1,3% después de semejante paliza me parece uno de los datos más interesantes que hemos visto últimamente sobre degradación. Sobre todo porque hablamos de cientos de cargas a enorme potencia, calor intenso y un ritmo de utilización completamente alejado del que experimentará prácticamente cualquier propietario.
Ahora bien, tampoco interpretaría estos resultados como la demostración definitiva de que la batería apenas se degradará después de varios años. Una prueba realizada durante nueve días puede mostrar muy bien cómo responde una batería frente al estrés producido por los ciclos de carga, la temperatura o las elevadas potencias, pero no reproduce el envejecimiento químico provocado simplemente por el paso de los años.
Aun con esa puntualización, conservar un 98,7% de capacidad después de 30.000 kilómetros y más de 350 cargas ultrarrápidas es un resultado extraordinariamente bajo en degradación. Si pruebas independientes consiguen reproducir cifras similares, BYD tendrá un argumento muy potente frente a quienes todavía consideran que cargar rápidamente un coche eléctrico equivale necesariamente a destrozar su batería.