NIO alcanza los 120 millones de cambios de batería y estrena sus estaciones de quinta generación

NIO continúa reforzando su apuesta por el intercambio de baterías con el estreno de sus estaciones de quinta generación, una nueva infraestructura que también permitirá a los pequeños eléctricos Firefly acceder a este sistema. El lanzamiento coincide además con un importante hito para la compañía, que ya ha superado los 120 millones de cambios de batería realizados.

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NIO lleva años defendiendo una solución que buena parte de la industria del coche eléctrico decidió dejar en segundo plano: cambiar la batería completa en lugar de esperar a recargarla. Ahora la compañía china da un paso importante para convertir esa apuesta en una tecnología transversal dentro de su grupo, estrenando sus estaciones de intercambio de quinta generación y permitiendo, por primera vez, que los pequeños Firefly puedan utilizarlas.

NIO estrena sus estaciones de intercambio de baterías de quinta generación

El despliegue comercial de la nueva generación de estaciones Power Swap de NIO ha comenzado en China. Las primeras instalaciones han entrado en funcionamiento en siete ciudades: Pekín, Shanghái, Guangzhou, Suzhou, Hefei, Chengdu y Quanzhou.

El estreno tiene además una importante carga simbólica. La estación inaugurada en Quanzhou se ha convertido en la número 4.000 de NIO en China, reflejando hasta qué punto el fabricante ha construido una infraestructura alrededor de una tecnología que prácticamente ninguna otra marca ha desplegado a una escala comparable.

Pero la gran novedad de esta quinta generación no está únicamente en aumentar el número de estaciones. NIO ha desarrollado una instalación mucho más flexible capaz de atender vehículos de sus tres marcas: NIO, ONVO y Firefly.

Firefly se incorpora finalmente al intercambio de baterías

La incorporación de Firefly es especialmente interesante. La marca más accesible del grupo está centrada en coches eléctricos pequeños y urbanos, precisamente un tipo de vehículo cuyos propietarios pueden encontrarse con mayores dificultades para disponer de un punto de recarga privado.

Para alguien que vive en un apartamento y aparca habitualmente en la calle, poder llegar a una estación y salir pocos minutos después con otra batería cargada puede convertirse en una alternativa especialmente atractiva.

Hasta ahora, Firefly no podía utilizar las estaciones convencionales de NIO. La llegada de la quinta generación elimina esa limitación gracias a una nueva plataforma capaz de adaptarse a diferentes tamaños de vehículo, estructuras de chasis y paquetes de baterías.

NIO Firefly EV - coche eléctrico
NIO Firefly EV - coche eléctrico

Las nuevas instalaciones admiten vehículos con hasta 3,5 metros de distancia entre ejes y pueden almacenar entre 21 y 28 baterías. NIO señala además que tienen capacidad para realizar hasta 500 intercambios diarios. En las mejores condiciones, la sustitución física de la batería puede completarse en aproximadamente 1 minuto y 48 segundos, manteniéndose alrededor de tres minutos para el proceso completo.

Además, estas estaciones incorporan puntos de carga ultrarrápida de hasta 500 kW, por lo que NIO continúa combinando ambos modelos: recarga convencional e intercambio de baterías.

NIO supera los 120 millones de cambios de batería

El estreno de la quinta generación coincide con otro dato especialmente relevante. El 7 de agosto de 2026, NIO completó su intercambio de batería número 120 millones. La compañía había alcanzado los 100 millones el pasado 6 de febrero, de manera que ha realizado otros 20 millones en aproximadamente seis meses.

La red cuenta además con 1.049 estaciones situadas en autopistas y conecta ya más de 550 ciudades chinas. Según los datos facilitados por la compañía, el 80,1% de sus usuarios dispone de al menos una estación de intercambio a menos de tres kilómetros de su vivienda o lugar de trabajo.

En total, los intercambios realizados hasta ahora han suministrado unos 6.350 millones de kWh de electricidad.

NIO empieza a tener algo difícil de copiar

Durante mucho tiempo ha resultado sencillo cuestionar la estrategia de NIO. Construir miles de estaciones cuesta muchísimo dinero y obliga a diseñar los vehículos alrededor de baterías intercambiables. Sin embargo, precisamente esa dificultad puede terminar convirtiéndose en una ventaja.

Cualquier fabricante puede instalar cargadores rápidos recurriendo a proveedores externos. Replicar una red de 4.000 estaciones, millones de baterías compatibles y más de 120 millones de operaciones acumuladas es bastante más complicado.

La quinta generación puede ser especialmente importante porque convierte una infraestructura inicialmente pensada para coches premium en una plataforma capaz de dar servicio también a modelos mucho más pequeños como Firefly. Si NIO consigue aumentar el volumen de vehículos que utiliza cada estación, la economía de todo el sistema puede mejorar considerablemente.

El gran interrogante sigue estando fuera de China. Allí NIO ya tiene escala; en Europa, donde la infraestructura es muchísimo menor, demostrar que este modelo puede ser rentable y práctico continúa siendo uno de sus mayores desafíos.

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