24 minutos: este es el tiempo máximo que los españoles quieren esperar para cargar un coche eléctrico
El coche eléctrico ha avanzado mucho en autonomía, pero todavía existe un aspecto capaz de condicionar la decisión de compra: cuánto tiempo hay que permanecer parado cuando toca recuperar energía. Y los conductores españoles parecen tener bastante claro dónde está su límite.
El Arval Mobility Observatory 2026 sitúa en 24 minutos o menos el tiempo de recarga aceptable para el 38% de los españoles. Una cifra especialmente relevante cuando el vehículo se utiliza para trabajar o realizar desplazamientos interurbanos, donde una parada demasiado larga puede terminar afectando a la productividad.
- 24 minutos: la barrera que debe superar la recarga rápida
- Los cargadores de 150 kW son una pieza fundamental
- Cargar 100 kilómetros en casa puede costar menos de 2,20 euros
- Ya no basta con instalar cargadores
24 minutos: la barrera que debe superar la recarga rápida
La comparación con un automóvil de combustión continúa siendo inevitable. Entrar en una gasolinera, repostar y continuar el viaje puede llevar apenas entre tres y cinco minutos. Un eléctrico necesita más tiempo, incluso utilizando infraestructura de alta potencia.
Sin embargo, hay una diferencia importante: un coche eléctrico no siempre obliga a desplazarse expresamente a una estación para recuperar autonomía.
Según los datos del estudio, el 49% de los usuarios aprovecha la noche para cargar en casa. De esta manera, buena parte de las recargas se realizan mientras el vehículo está estacionado y su propietario duerme. Por su parte, un 28% utiliza habitualmente cargadores rápidos durante sus desplazamientos por carretera.
El problema aparece principalmente en los viajes largos. Es ahí donde esos 24 minutos se convierten en una referencia importante para conseguir que la experiencia resulte suficientemente cómoda.
Los cargadores de 150 kW son una pieza fundamental
No basta con aumentar el número total de cargadores instalados. Para viajar con un eléctrico resulta especialmente importante disponer de suficientes conectores capaces de entregar 150 kW o más, siempre que el automóvil pueda aprovechar esas potencias.
Álvaro Sauras, vicepresidente de la Asociación de Usuarios de Vehículos Eléctricos (AUVE), sitúa la infraestructura española de esta categoría alrededor de los 6.000 conectores públicos.
Las estadísticas, no obstante, varían dependiendo de la organización y de la metodología utilizada. Anfac contabiliza 6.252 puntos, mientras que Aedive registra aproximadamente 4.950. Una diferencia que puede explicarse, entre otros factores, por cómo se distingue entre un punto de recarga y los conectores realmente disponibles.
Sauras también señala un comportamiento interesante entre los conductores: muchos permanecen cargando alrededor de 25 minutos cuando podrían continuar el viaje tras aproximadamente 18 o 23 minutos.
Detrás estaría la tendencia a recuperar más batería de la estrictamente necesaria. Tener unos kilómetros adicionales disponibles proporciona tranquilidad, aunque también prolonga una parada que podría haber terminado antes.
Cargar 100 kilómetros en casa puede costar menos de 2,20 euros
El tiempo sigue siendo una desventaja frente al repostaje, pero el coste energético juega claramente a favor del eléctrico.
Según el Arval Mobility Observatory 2026, recuperar en casa la electricidad necesaria para recorrer 100 kilómetros puede representar entre 1,44 y 2,15 euros, dependiendo de la tarifa y del momento elegido. En las horas más caras, esa cantidad aumentaría hasta una horquilla de entre 3,59 y 5,03 euros.
Utilizar infraestructura pública eleva la factura. El coste equivalente para recorrer 100 kilómetros se encontraría entre 4,31 y 6,46 euros, mientras que utilizando recarga ultrarrápida podría alcanzar entre 6,46 y 11,34 euros.
Incluso en este último escenario existe margen frente a los combustibles tradicionales, aunque la diferencia se reduce considerablemente. El estudio calcula aproximadamente 13 euros cada 100 kilómetros para un vehículo diésel y 12 euros para uno de gasolina.
La conclusión resulta bastante sencilla: disponer de un cargador doméstico continúa siendo una de las mejores formas de aprovechar económicamente un coche eléctrico.
Ya no basta con instalar cargadores
Durante años hemos medido el avance de la infraestructura española contando puntos de recarga, pero esa cifra por sí sola dice cada vez menos sobre la experiencia real de viajar con un eléctrico.
Para quien realiza cientos de kilómetros, importa mucho más encontrar varios cargadores rápidos funcionando, bien ubicados y sin esperas que descubrir decenas de postes de baja potencia repartidos por una región. La siguiente batalla del coche eléctrico será reducir el tiempo perdido, no solamente aumentar el número de enchufes.
Además, esos 24 minutos empiezan a parecer una barrera perfectamente asumible. Una parada de alrededor de 20 minutos cada varias horas de conducción no resulta especialmente problemática si existe la certeza de encontrar el cargador disponible y funcionando. El verdadero inconveniente aparece cuando hay que esperar turno, la potencia prometida no llega o resulta imposible saber de antemano cuánto costará cargar.
España necesita más infraestructura, sí, pero sobre todo necesita más cargadores de alta potencia, mayor fiabilidad y precios fáciles de conocer antes de enchufar. Ahí puede estar una parte importante de la diferencia entre que viajar en eléctrico sea posible y que, además, resulte cómodo.
