XPeng se adelanta a Tesla: su robot humanoide IRON ya sale caminando de la fábrica

XPeng acelera su ofensiva en robótica con un importante hito para IRON: su primer robot humanoide ya ha salido caminando de una línea de producción creada específicamente para fabricar estas máquinas a gran escala.
Robot Humanoide Xpeng Iron
Robot Humanoide Xpeng Iron

Las imágenes de un coche abandonando por primera vez la línea de montaje forman parte de la historia de prácticamente cualquier fabricante. Sin embargo, XPeng ha trasladado ahora esa escena a un terreno mucho más ambicioso: el de los robots humanoides.

La compañía china ha mostrado a su primer XPeng IRON saliendo por su propio pie de la línea de producción. No es solo una demostración llamativa. Supone un paso importante en los planes del fabricante para llevar los robots humanoides desde la fase de prototipo hasta su fabricación industrial a gran escala.

  1. XPeng estrena una línea de producción para fabricar robots humanoides
  2. IRON quiere convertirse en algo más que un robot de exhibición
  3. Hasta 2.250 TOPS para controlar el robot
  4. XPeng quiere adelantarse a Tesla Optimus
  5. Fabricar robots es solo la mitad del camino

XPeng estrena una línea de producción para fabricar robots humanoides

XPeng se ha convertido durante los últimos años en una de las marcas chinas más activas en ámbitos como el coche eléctrico, la conducción autónoma y la inteligencia artificial. Buena parte de esa experiencia tecnológica está siendo aprovechada ahora para desarrollar IRON.

Para fabricarlo, la compañía asegura haber creado desde cero una línea de producción automatizada específicamente destinada a robots humanoides avanzados. Actualmente, más del 80% de sus procesos principales ya están automatizados.

Y la primera unidad ha protagonizado una escena cargada de simbolismo: IRON ha abandonado la línea de montaje caminando de manera autónoma.

El objetivo de XPeng es iniciar su producción en masa antes de que finalice 2026. Posteriormente, durante 2027, deberían comenzar las primeras entregas tanto en China como en otros mercados.

Antes de llegar a ese punto, los robots serán utilizados en entornos controlados de la propia compañía, incluyendo sus instalaciones tecnológicas y establecimientos comerciales. Será una etapa importante para comprobar hasta qué punto IRON puede desempeñar tareas útiles fuera de las demostraciones preparadas.

IRON quiere convertirse en algo más que un robot de exhibición

El humanoide de XPeng llamó poderosamente la atención desde su presentación por sus movimientos y aspecto extremadamente realistas. Tanto fue así que la compañía llegó a mostrar públicamente el interior del robot para despejar las dudas de quienes pensaban que podía tratarse de una persona disfrazada.

Detrás de esa apariencia hay una plataforma tecnológicamente compleja.

IRON dispone de 76 grados de libertad, con 21 de ellos concentrados en cada mano. Esta configuración pretende acercar sus movimientos a los de una persona y permitirle manipular objetos o ejecutar trabajos que requieran una elevada precisión.

Hasta 2.250 TOPS para controlar el robot

Uno de los elementos más interesantes está en su capacidad de procesamiento. XPeng equipa a IRON con tres chips Turing desarrollados internamente que, en conjunto, alcanzan hasta 2.250 TOPS de potencia de cálculo.

Este hardware permite ejecutar el modelo de inteligencia artificial física de XPeng y tiene un objetivo especialmente importante: conseguir que el robot pueda interpretar su entorno y completar tareas complejas sin depender permanentemente de un humano mediante teleoperación.

En otras palabras, XPeng no pretende crear únicamente una máquina controlada a distancia con forma humana, sino una plataforma capaz de ganar autonomía y mejorar progresivamente a partir de la experiencia acumulada en situaciones reales.

Xpeng Iron - Robot humanoide de la marca china
Xpeng Iron - Robot humanoide de la marca china

XPeng quiere adelantarse a Tesla Optimus

La robótica humanoide está convirtiéndose en otro frente de competición tecnológica entre China y Estados Unidos. Tesla es uno de los nombres más conocidos gracias a Optimus, pero XPeng quiere acelerar su industrialización y demostrar que puede fabricar estas máquinas a gran escala.

He Xiaopeng, presidente y CEO de XPeng, ha reconocido la dificultad de construir una línea de producción para una categoría de producto prácticamente nueva y sin demasiados precedentes industriales.

La compañía, además, dispone de un importante músculo financiero para acelerar sus planes. XPeng consiguió recientemente más de 900 millones de dólares, alrededor de 770 millones de euros al cambio, en una operación destinada a reforzar sus ambiciones relacionadas con la inteligencia artificial integrada.

El gran interrogante, sin embargo, no está únicamente en cuántos robots puede fabricar. XPeng deberá demostrar que IRON es rentable, fiable y realmente útil.

Imagen del robot humanoide Tesla Optimus en una exhibición, destacando los avances en robótica y movilidad eléctrica en el contexto de innovación tecnológica.
Imagen del robot humanoide Tesla Optimus en una exhibición, destacando los avances en robótica y movilidad eléctrica en el contexto de innovación tecnológica.

Fabricar robots es solo la mitad del camino

Que un robot humanoide salga caminando de una línea de producción es una imagen espectacular, pero el verdadero examen para XPeng empieza precisamente ahora. La industria lleva años mostrando robots capaces de caminar, bailar, manipular objetos o realizar demostraciones impresionantes en escenarios perfectamente controlados.

Lo difícil será convertir toda esa tecnología en productividad real.

Si IRON consigue trabajar durante horas, aprender nuevas tareas, desenvolverse en escenarios cambiantes y hacerlo con unos costes razonables, estaremos ante algo mucho más importante que una curiosidad tecnológica. Podría abrirse un mercado comparable, salvando las distancias, al que vivieron los robots industriales décadas atrás.

XPeng parece haber entendido además que la ventaja no estará únicamente en tener el robot más avanzado, sino en ser capaz de fabricarlo en volumen. Ahí es precisamente donde su experiencia produciendo coches eléctricos y desarrollando hardware propio puede convertirse en una ventaja frente a muchas empresas puramente robóticas.

Ahora toca comprobar si IRON puede pasar de caminar solo al final de una fábrica a trabajar realmente dentro de ella.

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