Tres de cada diez coches circulan sin pasar la ITV en España
Tres de cada diez vehículos que deberían pasar la ITV en España circulan sin haber cumplido con esta inspección obligatoria, un dato que vuelve a poner el foco en la seguridad vial, el envejecimiento del parque móvil y el mantenimiento real de los coches que siguen rodando por nuestras carreteras.
El dato vuelve a encender las alarmas en España: alrededor del 30% de los vehículos obligados a pasar la ITV no lo hicieron durante 2025. No hablamos solo de un trámite administrativo, sino de un problema que afecta directamente a la seguridad vial, al estado real del parque móvil y también a las emisiones contaminantes.
La situación preocupa todavía más porque el parque automovilístico español sigue envejeciendo. Con coches cada vez más antiguos en circulación, retrasar la inspección técnica puede convertirse en una mala decisión para el bolsillo, para el medio ambiente y, sobre todo, para la seguridad de todos los usuarios de la vía.
El 30% de los coches circula sin ITV en vigor en España
Según los datos analizados por AECA-ITV a partir de información del Ministerio de Industria y Turismo y de la DGT, tres de cada diez vehículos que tenían obligación de pasar la inspección técnica no acudieron a una estación ITV durante 2025. Además, el nivel de incumplimiento se mantiene por encima del 30% y ha crecido un 11% desde 2017.
El problema no es menor. La ITV funciona como una barrera de control para detectar fallos que pueden pasar desapercibidos en el uso diario del vehículo: luces en mal estado, neumáticos desgastados, problemas de frenos, emisiones por encima de lo permitido o defectos en suspensión. Circular sin esa revisión al día implica que muchos coches siguen en carretera sin que nadie haya comprobado si cumplen unas condiciones mínimas de seguridad.
Retrasar la ITV aumenta el riesgo de defectos graves
Uno de los datos más llamativos es que retrasar la ITV más de un año eleva un 65% el riesgo de que el vehículo presente defectos graves. Es decir, cuanto más se aplaza la inspección, más probabilidades hay de que el coche llegue con problemas importantes.
Aun así, los datos también muestran que la mayoría de vehículos que sí acuden a la inspección la superan. En 2025, el 81% obtuvo un resultado favorable. El reverso está en los rechazados: los vehículos que no pasan la ITV presentan de media dos defectos graves o muy graves, una señal bastante clara de falta de mantenimiento.
Alumbrado, emisiones, suspensión y frenos: los fallos más habituales
Los defectos graves y muy graves se concentran principalmente en cuatro sistemas del vehículo. El alumbrado y la señalización encabezan la lista, con cerca del 23% de los fallos; le siguen las emisiones contaminantes, con un 22%; ruedas, ejes, neumáticos y suspensión, con alrededor del 20%; y los frenos, con un 11,4%.
Que las emisiones aparezcan ya tan cerca del primer puesto es especialmente relevante en un momento en el que las ciudades europeas están endureciendo sus políticas de movilidad y Zonas de Bajas Emisiones. Un coche que no pasa la ITV no solo puede ser inseguro, también puede estar contaminando más de lo permitido.
La multa por circular sin ITV no es el único problema
Circular con la ITV caducada puede acarrear una sanción de 200 euros, mientras que hacerlo con una ITV negativa puede elevar la multa hasta los 500 euros. La DGT también recuerda que estas infracciones pueden detectarse sin necesidad de detener el vehículo, gracias a los sistemas de control por matrícula.
Pero reducir este asunto a una multa sería quedarse corto. En un país donde la edad media del parque sigue subiendo y los turismos ya rondan los 14,6 años de antigüedad, según ANFAC, el mantenimiento debería ser una prioridad y no algo que se aplaza hasta que llega la sanción.
La ITV molesta, pero hace falta
Es comprensible que muchos conductores vean la ITV como un gasto más. Entre seguros, combustible, reparaciones, impuestos y el precio de los coches nuevos, mantener un vehículo en España no es barato. Pero también conviene ser honestos: si un coche no puede superar una inspección básica, quizá el problema no sea la ITV, sino el estado del propio vehículo.
El gran reto está en no convertir la inspección en una simple obligación burocrática. La Administración debería facilitar recordatorios más eficaces, mejorar la información al conductor y reforzar los controles sobre los vehículos que llevan meses o años sin revisar. Pero el usuario también tiene su parte de responsabilidad.
La ITV no evita todos los accidentes, ni convierte un coche viejo en nuevo. Sin embargo, sí permite sacar de la carretera vehículos con fallos graves antes de que esos defectos provoquen un susto mayor. Y en un parque móvil tan envejecido como el español, mirar hacia otro lado ya no parece una opción razonable.
