El Tesla FSD se acerca a Europa: Francia cambia de postura antes de la votación
Francia comienza a probar en carretera el FSD (Supervised) de Tesla tras meses de dudas sobre su seguridad. El movimiento puede ser decisivo ante una votación europea que podría abrir la puerta al sistema en toda la Unión Europea.
Francia puede convertirse en una de las piezas decisivas para el desembarco del Tesla FSD (Supervised) en toda la Unión Europea. El país ha pasado de mostrar importantes reservas sobre el sistema a permitir que dos vehículos equipados con esta tecnología comiencen una fase de pruebas en carretera.
El movimiento llega después de una videoconferencia entre Elon Musk y el ministro francés de Transportes, Philippe Tabarot, celebrada el 2 de septiembre. Una conversación que no supone todavía un sí definitivo de Francia, pero que acerca a Tesla a una votación europea que podría celebrarse el próximo 6 de octubre.
- Francia empieza a probar el Tesla FSD en sus carreteras
- Tesla ya cuenta con el respaldo provisional de cinco países de la UE
- La seguridad sigue siendo el principal punto de debate
- Francia puede tener mucho peso en la decisión final
- El cambio de opinión de Francia es muy importante
Francia empieza a probar el Tesla FSD en sus carreteras
La posición francesa respecto al Full Self-Driving ha experimentado un cambio significativo durante las últimas semanas. En julio, el Gobierno todavía consideraba insuficientes algunas de las garantías ofrecidas por Tesla, especialmente en cuestiones relacionadas con la seguridad, el control de velocidad y la supervisión del conductor.
Ahora el escenario es diferente.
Tras meses de conversaciones técnicas, Tesla ha puesto a disposición de las autoridades francesas dos coches equipados con FSD (Supervised). Estos vehículos serán utilizados para comprobar directamente cómo responde el sistema sobre las carreteras del país. Francia espera completar buena parte de su evaluación durante septiembre.
El propio Tabarot calificó la conversación con Musk como un intercambio "constructivo" y presentó las pruebas como una nueva fase del proceso.
Conviene recordar que, pese a su nombre comercial, FSD no convierte actualmente un Tesla europeo en un vehículo completamente autónomo. Se trata de un avanzado sistema de asistencia de nivel 2 que puede controlar dirección, aceleración y frenada, pero exige que el conductor permanezca atento y preparado para intervenir en cualquier momento.
Tesla ya cuenta con el respaldo provisional de cinco países de la UE
Países Bajos abrió el camino el pasado mes de abril después de que su autoridad de homologación, RDW, llevase más de año y medio examinando el sistema tanto en circuito como en carreteras públicas.
Posteriormente, Bélgica, Dinamarca, Estonia y Lituania aceptaron esa homologación provisional, elevando a cinco el número de países comunitarios donde Tesla ha logrado avanzar con FSD.
La autorización definitiva para extenderlo al conjunto de la Unión Europea necesita todavía superar el procedimiento comunitario correspondiente.
Tesla asegura actualmente que más de 70.000 clientes utilizan FSD en estos cinco mercados y que conjuntamente recorren más de un millón de kilómetros diarios con el sistema activado. La compañía también afirma que, sobre una muestra superior a 100 millones de kilómetros, FSD habría registrado 4,1 veces menos colisiones que los Tesla conducidos manualmente. Son, en cualquier caso, datos recopilados y publicados por el propio fabricante.
La seguridad sigue siendo el principal punto de debate
Tesla ha intensificado precisamente la publicación de datos antes de la votación europea.
Según sus estudios, FSD reduciría los accidentes graves frente a la conducción manual un 45% en autopista, un 69% en carreteras principales, un 50% en ciudad y un 40% en vías locales.
También atribuye al sistema una reducción de hasta el 84% en las activaciones del frenado automático de emergencia y de hasta el 81% en las frenadas bruscas. En cambios de carril, Tesla habla de un 99% menos de colisiones menores en autopista y un 93% fuera de ellas.
Otro de los argumentos utilizados por la compañía es la fatiga: sus pruebas apuntan a una reducción del 67% de los episodios relacionados con cansancio durante la circulación por autopista.
Tesla asegura igualmente que sus vehículos de ingeniería han recorrido alrededor de 1,6 millones de kilómetros sin provocar accidentes importantes o menores y que, en las situaciones analizadas en las que FSD superó el límite de velocidad detectado, circuló igual o más despacio que el tráfico circundante en el 98% de los casos.
Precisamente ese pequeño porcentaje de excepciones es uno de los asuntos que más atención está recibiendo entre los reguladores.
Francia puede tener mucho peso en la decisión final
La votación europea es especialmente relevante porque no basta con sumar países pequeños favorables a Tesla.
Una mayoría cualificada requiere el respaldo de al menos el 55% de los Estados miembros —15 de los 27 países— y que estos representen como mínimo al 65% de la población de la Unión Europea.
Aquí Francia adquiere una importancia enorme. Su peso demográfico hace que un eventual voto favorable tenga mucha más influencia que el apoyo de varios Estados pequeños juntos.
El escenario, además, puede resolverse relativamente pronto. Tesla apunta al 6 de octubre como posible fecha para la votación, aunque el proceso todavía podría desplazarse hasta diciembre.
El cambio de opinión de Francia es muy importante
El verdadero logro de Tesla no es haber convencido ya a Francia, porque todavía no lo ha hecho. Lo importante es haber conseguido que un país que mostraba serias reservas pase de discutir sobre el FSD desde los despachos a comprobar personalmente cómo funciona en carretera.
Y ahí es precisamente donde debería decidirse todo.
Ni las impresionantes cifras publicadas por Tesla deberían servir por sí solas para conceder una autorización, ni el miedo a un sistema nuevo debería convertirse automáticamente en motivo para bloquearlo. Si las pruebas independientes confirman que FSD reduce accidentes y mantiene al conductor correctamente supervisado, Europa tendrá pocos argumentos para retrasar indefinidamente su llegada.
La decisión francesa puede ser, por tanto, mucho más importante de lo que parecen indicar únicamente estas dos unidades de prueba.

