Mazda registra MX-6e y MX-7e: dos nombres que anticipan algo grande y emocionante en la era eléctrica
Mazda podría estar preparando algo especialmente interesante para los próximos años. La firma japonesa ha solicitado el registro de las denominaciones MX-6e y MX-7e en distintos mercados, dos nombres que inevitablemente recuerdan a algunos de sus deportivos más conocidos y que, por la letra "e" final, apuntan hacia algún tipo de electrificación.
- Mazda registra MX-6e y MX-7e: dos nombres con mucha historia detrás
- El Mazda MX-6 podría regresar completamente transformado
- MX-7e, un nombre todavía más sugerente
- Mazda tiene una oportunidad que pocas marcas conservan
Mazda registra MX-6e y MX-7e: dos nombres con mucha historia detrás
Registrar una marca comercial no significa necesariamente que vaya a terminar colocada sobre el portón de un coche de producción. Los fabricantes protegen continuamente nombres para reservarlos, impedir que sean utilizados por terceros o simplemente disponer de diferentes alternativas para futuros proyectos.
Sin embargo, resulta difícil pasar por alto los últimos movimientos de Mazda. La compañía ha presentado solicitudes para MX-6e en diferentes mercados. En Estados Unidos, por ejemplo, la solicitud fue presentada el 2 de septiembre de 2026 bajo la clase 12 y figura como una marca destinada, entre otros productos, a automóviles. También existe una solicitud europea presentada el pasado 26 de agosto.
Más llamativo todavía es que Mazda también haya protegido MX-7e en algunos mercados. La combinación de ambos nombres abre un interesante abanico de posibilidades.
El Mazda MX-6 podría regresar completamente transformado
El primero de ellos tiene un precedente directo. Mazda comercializó el MX-6 entre finales de los años 80 y los 90, un elegante coupé de tracción delantera que llegó a disponer de mecánicas de cuatro cilindros y motores V6.
Su historia estuvo además estrechamente relacionada con Ford. El MX-6 compartía elementos técnicos con el Mazda 626 y estaba emparentado con el Ford Probe, fruto de la relación existente entre ambas compañías durante aquella época.
Casi tres décadas después de su desaparición, Mazda podría recuperar aquella denominación añadiendo una letra especialmente importante: la "e".
Y aquí aparece una posibilidad particularmente atractiva. El actual Mazda6e demuestra que la compañía ya utiliza esta terminación en su nueva generación de vehículos eléctricos. Por ello, un hipotético MX-6e podría convertirse en un modelo electrificado de carácter más deportivo, quizá incluso un gran turismo o coupé situado por encima del MX-5.
De momento, no existe confirmación de que ese sea el plan.
MX-7e, un nombre todavía más sugerente
Si MX-6e permite establecer una relación directa con un automóvil del pasado, MX-7e resulta mucho más misterioso. Mazda nunca ha comercializado un vehículo con esta denominación.
Pero es prácticamente imposible leer "MX-7" sin pensar en RX-7.
El deportivo con motor rotativo es uno de los modelos más importantes de la historia de Mazda y sigue teniendo una enorme comunidad de aficionados. Eso no significa que MX-7e vaya a convertirse en su sucesor, aunque el nombre resulta lo suficientemente evocador como para alimentar esa posibilidad.
Además, Mazda lleva tiempo dejando claro que todavía existe espacio para los coches emocionales dentro de su futuro tecnológico. La compañía continúa investigando el motor rotativo y ha mostrado diferentes conceptos deportivos que exploran cómo trasladar esa filosofía a una nueva generación electrificada.
Un futuro deportivo de Mazda tampoco tendría necesariamente que ser un eléctrico puro. La compañía ha estudiado diferentes configuraciones en las que la electrificación y el motor rotativo pueden convivir, abriendo la puerta a soluciones híbridas o de autonomía extendida.
Mazda tiene una oportunidad que pocas marcas conservan
Lo verdaderamente interesante de estos registros no es saber si dentro de dos años veremos exactamente un MX-6e o un MX-7e en los concesionarios. Lo importante es que Mazda todavía dispone de una identidad deportiva suficientemente potente como para recuperar nombres históricos sin que parezcan una simple operación de marketing.
En plena transición hacia el coche eléctrico, muchas marcas están teniendo problemas para trasladar el carácter de sus deportivos tradicionales a modelos electrificados. Mazda juega con ventaja: MX-5, RX-7, RX-8 o incluso MX-6 forman parte de un legado que todavía tiene muchísimo valor.
Personalmente, un MX-6e concebido como gran turismo eléctrico tendría bastante sentido. Pero un MX-7e con una arquitectura electrificada apoyada de alguna manera por un motor rotativo sería, probablemente, mucho más especial.
Por ahora conviene mantener la prudencia. Una solicitud de marca no confirma un futuro automóvil y cualquiera de estos nombres podría quedarse guardado en un cajón. Pero cuando Mazda decide proteger simultáneamente denominaciones como MX-6e y MX-7e, resulta inevitable preguntarse qué está preparando en Hiroshima.