La Policía de Estados Unidos ya patrulla con su coche totalmente autónomo
El vehículo patrulla de forma autónoma, vigilando constantemente que se cumplan las leyes sin necesidad de un policía
Hace unos días, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, instó a la industria automovilística europea a acelerar el desarrollo de los coches autónomos. ¿La razón? Europa está perdiendo terreno frente a los gigantes de la automoción, EE. UU. y China, donde esta tecnología ya se prueba en condiciones reales hace tiempo.
En esos países —China y EE. UU.— los vehículos autónomos acumulan millones de kilómetros de experiencia que en Europa aún no poseemos. Aunque su adopción generalizada esté todavía por venir, los avances en América y Asia son evidentes.
Un ejemplo reciente lo trae Estados Unidos con un proyecto muy llamativo: el primer coche de policía autónomo destinado a patrullar calles sin necesidad de conductor. Se llama PUG (Police Unmanned Ground Patrol Partner) y fue desarrollado por Policing Lab junto a la Oficina del Sheriff de Miami-Dade, integrando la tecnología de conducción autónoma de Perrone Robotics. El modelo base es un Ford Police Interceptor Utility, variante policial del popular SUV Ford Explorer, adaptado para cumplir funciones policiales.
La tecnología incorporada no es poca: sensores 360°, imagen térmica, lector de matrículas, cámaras, y hasta un sistema para lanzar drones desde el vehículo. Según su promotora, la función del PUG es “aumentar la conciencia situacional, automatizar tareas repetitivas y liberar a los agentes para que se concentren en la parte humana y compleja de la labor policial”.
En la práctica, este coche autónomo podrá patrullar zonas de alta delincuencia, vigilar matrículas buscadas, localizar vehículos robados, solicitar refuerzos y actuar como elemento disuasorio. Por el momento, se ha anunciado como proyecto piloto: durante el primer año, estará asignado a la Oficina de Asuntos Comunitarios del condado y participará en eventos públicos mientras recopila datos de aceptación, eficacia operativa y percepción ciudadana.
Es importante recalcar que este PUG no pretende reemplazar agentes, sino multiplicar sus capacidades y optimizar recursos. En esta fase, de hecho, un agente irá a bordo como observador mientras recorre rutas predeterminadas.
Este caso en EE. UU. subraya lo que von der Leyen señalaba: Europa no puede dormirse mientras en otros lugares se juega fuerte en el terreno de la conducción autónoma. También plantea preguntas inevitables sobre regulación, ética, protección de datos y aceptación pública, que deberán resolverse antes de que tecnologías como el PUG puedan extenderse.