Las baterías de estado sólido tienen un problema que podría retrasarlas años, según LG
Las baterías de estado sólido prometen cambiar por completo el coche eléctrico gracias a una mayor densidad energética, más autonomía y un potencial importante para reducir peso. Sin embargo, LG Energy Solution advierte de que existe una enorme distancia entre conseguir buenos resultados en un laboratorio y fabricar millones de celdas capaces de equipar automóviles.
Y precisamente ahí estaría el principal obstáculo. Robert Lee, presidente de LG Energy Solution en Norteamérica, considera que la industria todavía tiene serias dificultades cuando intenta trasladar esta tecnología a celdas de gran formato y producirlas de manera repetible, rentable y a gran escala.
- LG señala el verdadero problema de las baterías de estado sólido
- Un prototipo espectacular no equivale a producción en masa
- Los móviles podrían adelantarse una década a los coches
- Quizá el estado sólido no tenga tanta prisa
LG señala el verdadero problema de las baterías de estado sólido
Durante un encuentro con medios celebrado coincidiendo con la puesta en marcha de la nueva fábrica de LG Energy Solution en Lansing, Michigan, Lee puso el foco en un aspecto menos espectacular que los récords de autonomía, pero mucho más importante para la llegada del estado sólido a los concesionarios: la industrialización.
Según el directivo, fabricar celdas pequeñas con una densidad energética elevada resulta relativamente asumible, mientras que aumentar considerablemente sus dimensiones introduce numerosos problemas. Conseguir que miles de celdas salgan de una línea de producción con características prácticamente idénticas, una tasa mínima de defectos y un coste competitivo continúa siendo uno de los grandes desafíos.
La opinión tiene especial relevancia teniendo en cuenta la experiencia industrial de LG. Su nueva instalación de Lansing ocupa 226 acres y está diseñada para superar los 35 GWh de capacidad anual cuando alcance su producción a plena escala, fabricando baterías tanto para almacenamiento energético como para vehículos eléctricos.
Un prototipo espectacular no equivale a producción en masa
Durante los últimos meses hemos visto avances que demuestran que el potencial tecnológico es real. Mercedes-Benz consiguió recorrer 1.205 kilómetros sin recargar con un EQS experimental equipado con celdas de litio-metal y estado sólido desarrolladas por Factorial Energy. El vehículo llegó incluso a su destino con 137 kilómetros de autonomía restante.
BMW también circula por carretera con un i7 experimental equipado con celdas ASSB de gran formato de Solid Power, mientras que Stellantis comenzó en junio de 2026 las pruebas reales de un Dodge Charger Daytona equipado con la tecnología FEST de Factorial.
Son pasos importantes, pero superar una prueba técnica no significa que esa batería pueda fabricarse inmediatamente por cientos de miles de unidades. Para conseguirlo hay que resolver aspectos relacionados con materiales, presión entre componentes, estabilidad, procesos de fabricación, rendimiento de las líneas y, sobre todo, coste.
Los móviles podrían adelantarse una década a los coches
La previsión de Robert Lee también rebaja las expectativas sobre una llegada rápida al automóvil generalista. El responsable de LG Energy Solution cree que el estado sólido podría aparecer en smartphones aproximadamente una década antes que en vehículos eléctricos producidos masivamente. Entre ambos mercados podrían situarse aplicaciones especializadas, drones o determinados vehículos de altas prestaciones.
Tiene sentido desde el punto de vista industrial. Una batería mucho más pequeña requiere menos material y resulta más sencillo mantener la uniformidad de fabricación. En un coche, por el contrario, cualquier problema debe multiplicarse por cientos o miles de celdas y mantenerse controlado durante años de utilización.
LG sigue, pese a ello, investigando esta tecnología. La compañía trabaja en nuevos procesos para baterías completamente sólidas, incluyendo electrodos secos y arquitecturas sin ánodo, dos líneas con las que persigue aumentar la densidad energética y facilitar su futura comercialización.
Quizá el estado sólido no tenga tanta prisa
Durante años se ha hablado de las baterías de estado sólido como si fueran el paso inevitable que dejará obsoletas de golpe a las actuales baterías de ion-litio. Probablemente acabaremos viendo coches con esta tecnología, pero cada vez parece menos probable que la transición sea inmediata.
Mientras el estado sólido intenta solucionar sus problemas de fabricación, las baterías convencionales no han dejado de evolucionar. Tenemos LFP cada vez más económicas, nuevas químicas con manganeso, celdas de mayor densidad y baterías de sodio avanzando rápidamente en determinados mercados.
Al final, para un fabricante de automóviles no gana necesariamente la batería que consigue el récord de autonomía en un prototipo. Gana la que puede fabricar millones de veces, con calidad constante, un precio razonable y suficientes garantías de durabilidad. Y ese es precisamente el examen que las baterías de estado sólido todavía tienen pendiente.


