La autocaravana eléctrica que quiere cambiarlo todo: 400 km de autonomía y 750 kg de carga útil

Una batería de 128 kWh, más de 400 kilómetros de autonomía, cuatro plazas para viajar y dormir y menos de 3.500 kg de peso. La nueva autocaravana eléctrica desarrollada por Vöhringer, Motive Development y CityFreighter quiere demostrar en el Caravan Salon 2026 que electrificar este tipo de vehículos no tiene por qué significar renunciar a la carga útil.
Autocaravana eléctrica City Fighter

Vöhringer, Motive Development y CityFreighter preparan para el Caravan Salon 2026 una de las propuestas eléctricas más interesantes del sector camper. Su prototipo combina una batería de 128 kWh, más de 400 kilómetros de autonomía y un equipamiento completo para cuatro personas con un dato especialmente llamativo: su peso se mantiene por debajo de las 3,5 toneladas.

  1. Una autocaravana eléctrica de casi siete metros que no llega a 3,5 toneladas
  2. El secreto está en reducir kilos dentro del habitáculo
  3. Una plataforma eléctrica creada desde cero cambia el espacio interior
  4. Más de 400 kilómetros de autonomía y carga a 200 kW
  5. Preparada para el futuro permiso B de hasta 4,25 toneladas
  6. Autocaravanas eléctricas, un segmento con mucho potencial

Una autocaravana eléctrica de casi siete metros que no llega a 3,5 toneladas

La electrificación de las autocaravanas tiene un enemigo que va mucho más allá de la autonomía: el peso. Instalar una batería suficientemente grande para viajar largas distancias puede reducir drásticamente la carga útil disponible y obligar a superar los límites habituales de los vehículos que se conducen con el permiso B.

El nuevo demostrador desarrollado por Vöhringer, Motive Development y la estadounidense CityFreighter intenta atacar precisamente ese problema. Será presentado mundialmente durante el Caravan Salon de Düsseldorf, que se celebrará entre el 28 de agosto y el 6 de septiembre de 2026.

El vehículo incorpora una batería de 128 kWh, cocina, cuarto de baño, bomba de calor y mobiliario completo y, pese a ello, sus creadores aseguran que pesa menos de 3.500 kg. Al estar concebido para una masa máxima de 4,25 toneladas, quedarían aproximadamente 750 kg de carga útil para ocupantes, agua, equipaje y accesorios.

El secreto está en reducir kilos dentro del habitáculo

Vöhringer ha utilizado su tecnología AIRPLY, basada en paneles sándwich con núcleo de XPS, para fabricar buena parte del mobiliario. Según la compañía, una plancha de 15 mm puede reducir alrededor de un 45 % su peso respecto a una solución convencional de contrachapado.

Es una diferencia que puede resultar especialmente importante en un vehículo eléctrico, donde cada kilogramo ahorrado en el interior ayuda a compensar el elevado peso del sistema de baterías.

Una plataforma eléctrica creada desde cero cambia el espacio interior

Otra de las grandes diferencias está debajo de la carrocería. En lugar de utilizar la plataforma de una furgoneta convencional adaptada posteriormente, CityFreighter recurre a su arquitectura eléctrica Evolve.

Se trata de una plataforma tipo skateboard que integra batería, propulsión, suspensión y electrónica en una base prácticamente plana. Gracias a ello desaparecen muchas de las limitaciones impuestas por un chasis tradicional.

Con 6,95 metros de longitud, 2,35 metros de anchura y 2,72 metros de altura, el prototipo ofrece unos 12,2 m² de superficie interior, con un espacio habitable de aproximadamente 5,20 metros de largo.

El suelo continuo permite además reducir la altura de acceso y ganar espacio vertical. La distribución contempla cuatro plazas homologadas para viajar y cuatro camas, además de baño flexible y mobiliario modular.

Motive Development se ha encargado de la arquitectura y el diseño exterior. La posición de las ruedas cerca de los extremos de la carrocería también busca mejorar la estabilidad y evitar las grandes diferencias de anchura habituales entre la cabina y la célula de muchas autocaravanas.

Más de 400 kilómetros de autonomía y carga a 200 kW

CityFreighter asegura haber superado los 400 kilómetros de autonomía en condiciones reales con la batería de 128 kWh.

El sistema admite cargas rápidas de hasta 200 kW en corriente continua y, según las estimaciones del fabricante, podría pasar del 10 al 80 % en aproximadamente 20 minutos bajo condiciones adecuadas.

Además, la batería no se limita a mover el vehículo. También alimenta el equipamiento de la zona habitable, incluyendo climatización, cocina de inducción, electrodomésticos o incluso un espacio de trabajo móvil.

El techo incorporará asimismo módulos fotovoltaicos desarrollados por OPES Solar Mobility, capaces de producir electricidad mientras la autocaravana está estacionada e incluso durante los desplazamientos.

Interior autocaravana City Freighter
Interior autocaravana City Freighter

Preparada para el futuro permiso B de hasta 4,25 toneladas

El límite de 4,25 toneladas tampoco es casual. La nueva regulación europea contempla que las autocaravanas de entre 3,5 y 4,25 toneladas puedan conducirse dentro de la categoría B tras cumplir los requisitos adicionales de formación o examen que establezca cada Estado miembro.

La aplicación general de estas nuevas disposiciones está prevista a partir de finales de 2029, por lo que el vehículo ha sido concebido pensando en un marco regulatorio que todavía deberá trasladarse completamente a las legislaciones nacionales.

Por ahora, tampoco estamos ante una autocaravana de producción. CityFreighter define el vehículo como un demostrador tecnológico y busca fabricantes y socios industriales interesados en llevar la plataforma Evolve hasta la fabricación en serie.

Autocaravanas eléctricas, un segmento con mucho potencial

La cifra realmente interesante de este proyecto no son los 128 kWh ni siquiera sus más de 400 kilómetros de autonomía. Son las menos de 3,5 toneladas anunciadas con el vehículo ya equipado.

Durante años se ha intentado electrificar la autocaravana partiendo de furgonetas diseñadas originalmente alrededor de motores de combustión. Evolve plantea exactamente lo contrario: diseñar primero el vehículo eléctrico y construir después la vivienda sobre él.

Si el peso, la autonomía y los tiempos de carga prometidos se mantienen en una futura versión homologada y de producción, este enfoque podría resultar bastante más importante para el futuro del sector que limitarse a instalar baterías cada vez mayores en plataformas convencionales.

Eso sí, todavía falta conocer información esencial: consumo real a velocidades de autopista, comportamiento con el vehículo cargado, curva de carga, precio y, sobre todo, cuánto de lo mostrado en Düsseldorf podrá trasladarse finalmente a un modelo fabricado en serie.

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