Toyota rompe con su tradición: su próximo Lexus eléctrico nacerá primero en China
Toyota está preparando uno de los movimientos más llamativos de su estrategia eléctrica: uno de sus próximos Lexus de nueva generación nacerá primero en China y no en Japón. La compañía quiere aprovechar la velocidad de desarrollo y la enorme cadena de suministro del país para competir de tú a tú con los fabricantes locales.
El protagonista será un nuevo SUV eléctrico de Lexus que comenzará a fabricarse previsiblemente en otoño de 2027 en la nueva planta que Toyota está levantando en Shanghái. Además, utilizará tecnologías de producción avanzadas como el gigacasting, una solución destinada a simplificar la fabricación y reducir costes.
- Toyota llevará a China uno de sus Lexus eléctricos más avanzados
- El gigacasting será una de sus principales armas
- China está obligando a Toyota a acelerar
- Una señal muy clara de la importancia de China
Toyota llevará a China uno de sus Lexus eléctricos más avanzados
Durante décadas, Toyota ha utilizado Japón como centro neurálgico para desarrollar y estrenar buena parte de sus tecnologías más importantes. Sin embargo, la industria del automóvil está cambiando rápidamente y China se ha convertido en un mercado demasiado importante como para mantener los procedimientos tradicionales.
Según las últimas informaciones procedentes de Japón, Toyota iniciará en su nueva fábrica de Shanghái la producción de un SUV eléctrico Lexus de próxima generación durante la segunda mitad de 2027.
La planta está situada en el distrito de Jinshan y pertenece íntegramente a Toyota, algo especialmente relevante dentro de la estrategia industrial del fabricante japonés en China. Toyota confirmó previamente que estas instalaciones se dedicarán al desarrollo y producción tanto de vehículos eléctricos Lexus como de baterías, con una capacidad inicial proyectada de aproximadamente 100.000 coches al año.
El gigacasting será una de sus principales armas
El nuevo Lexus también servirá para introducir procesos de fabricación mucho más agresivos en materia de reducción de costes.
Entre ellos estará el denominado gigacasting, una técnica popularizada por Tesla que permite sustituir numerosos componentes individuales de la carrocería por grandes piezas fabricadas mediante fundición a presión.
Para Toyota, esta tecnología no es simplemente una forma diferente de construir coches. La compañía lleva varios años estudiándola como una pieza fundamental de sus futuras fábricas de vehículos eléctricos, con el objetivo de reducir procesos, inversiones industriales y tiempos necesarios para preparar nuevos modelos.
La producción del nuevo SUV será inicialmente prudente. Las previsiones apuntan a unas 1.000 unidades mensuales durante la primera fase, mientras que a partir de 2028 Toyota pretende elevar el volumen hasta varias decenas de miles de vehículos anuales.
China está obligando a Toyota a acelerar
La decisión tiene mucho más sentido si observamos qué está ocurriendo en el mercado chino.
Toyota continúa apostando en regiones como Estados Unidos, Europa o Japón por su conocida estrategia multitecnología, donde los híbridos siguen teniendo un protagonismo enorme junto a los eléctricos y otros sistemas de propulsión.
China, sin embargo, exige otro ritmo.
Fabricantes como BYD, Geely, Xiaomi, Xpeng o Li Auto están reduciendo drásticamente los ciclos de desarrollo y lanzando vehículos eléctricos con tecnología cada vez más avanzada a precios muy competitivos.
Toyota está notando esa presión en sus resultados. Entre enero y julio de 2026 comercializó 809.417 vehículos en China, lo que supone una caída del 18,2% respecto al mismo periodo del año anterior. Solo durante julio, sus ventas retrocedieron un 24,3%.
La respuesta de Toyota parece clara: desarrollar más cerca del cliente chino, fabricar dentro del país y acortar al máximo los tiempos necesarios para poner nuevos coches en el mercado.
Una señal muy clara de la importancia de China
Creo que esta decisión es bastante más importante de lo que puede parecer inicialmente. No se trata simplemente de fabricar otro Lexus eléctrico en China. Toyota está aceptando que, al menos en el coche eléctrico, el centro de gravedad de la industria se ha desplazado.
China ya no es únicamente una fábrica barata para las marcas occidentales y japonesas. Ahora es un lugar donde se desarrollan baterías, software, sistemas de conducción inteligente y procesos industriales a una velocidad difícil de igualar.
Toyota continúa teniendo una ventaja gigantesca en híbridos, fiabilidad y capacidad industrial, pero precisamente por eso resulta significativo verla cambiar una de sus costumbres históricas. Si quiere recuperar terreno en el coche eléctrico chino, probablemente tendrá que adoptar más decisiones como esta: menos dependencia de Japón, desarrollos locales mucho más rápidos y coches pensados desde el principio para competir contra BYD y compañía.

