Lamborghini no teme a los superdeportivos chinos, pero un nuevo V8 puede cambiarlo todo
China ya no se conforma con competir en eléctricos asequibles, berlinas o SUV. Sus fabricantes han comenzado a atacar uno de los territorios más exclusivos de la industria: el de los superdeportivos. Las cifras de algunos de estos modelos impresionan, pero Lamborghini cree que todavía existe una barrera que la tecnología eléctrica no puede superar tan fácilmente: la emoción.
- Lamborghini no considera una amenaza a los superdeportivos chinos
- China ya puede superar a Europa cuando hablamos de cifras
- El Denza Z llega con más de 1.600 CV
- Lamborghini responde con V12 y V8... pero acompañados de motores eléctricos
- Great Wall puede poner a prueba el argumento de Lamborghini
- No hay que subestimar a los deportivos chinos
Lamborghini no considera una amenaza a los superdeportivos chinos
Stephan Winkelmann, CEO de Lamborghini, ha dejado clara su postura ante el rápido avance de las marcas chinas. Preguntado por Auto Express sobre fabricantes como BYD, Denza o Yangwang, el ejecutivo aseguró que actualmente no los percibe como una amenaza directa para la compañía italiana.
La explicación es sencilla: buena parte de los superdeportivos chinos que están batiendo récords son completamente eléctricos.
Según Winkelmann, Lamborghini no mide un superdeportivo únicamente por su potencia o por lo rápido que completa el 0 a 100 km/h. El sonido, las sensaciones al volante y la forma en la que el coche entrega sus prestaciones también forman parte esencial del producto. De ahí que considere difícil que un eléctrico pueda reproducir exactamente la experiencia que busca un cliente de Lamborghini.
La postura encaja con la decisión de Sant'Agata Bolognese de mantener los motores térmicos y apostar, al menos de momento, por la hibridación. Lamborghini incluso ha aparcado sus planes inmediatos para lanzar un modelo totalmente eléctrico ante la limitada demanda que detecta en el segmento de los superdeportivos de lujo.
China ya puede superar a Europa cuando hablamos de cifras
El problema para Lamborghini es que, si dejamos las emociones a un lado y miramos exclusivamente los números, los fabricantes chinos están avanzando a una velocidad extraordinaria.
El mejor ejemplo es el Yangwang U9 Xtreme. El hiperdeportivo desarrollado bajo el paraguas de BYD alcanzó los 496,22 km/h, una cifra con la que reivindicó el récord mundial de velocidad para un automóvil de producción. Su sistema eléctrico de cuatro motores desarrolla alrededor de 3.000 CV y la producción está limitada a solo 30 unidades.
Y no es el único.
El Denza Z llega con más de 1.600 CV
Denza, otra de las marcas pertenecientes a BYD, ha llevado todavía más lejos su ofensiva con el Z, presentado internacionalmente en el Festival de Velocidad de Goodwood.
Su versión más potente equipa tres motores eléctricos con 1.180 kW de potencia conjunta, equivalentes a unos 1.604 CV, puede acelerar de 0 a 100 km/h en aproximadamente 1,96 segundos y anuncia una velocidad máxima de 350 km/h.
Son cifras que hace solo unos años parecían reservadas a prototipos experimentales.
Lamborghini responde con V12 y V8... pero acompañados de motores eléctricos
Paradójicamente, Lamborghini también necesita la electricidad para conseguir sus actuales niveles de prestaciones. La diferencia está en que la utiliza como complemento y no como sustituto del motor de combustión.
El Revuelto combina un V12 atmosférico de 6,5 litros con tres motores eléctricos, alcanzando 1.015 CV y superando los 350 km/h.
El Temerario sigue una receta diferente, pero con la misma filosofía. Su nuevo V8 biturbo de 4,0 litros trabaja junto a tres motores eléctricos para desarrollar 920 CV. El propulsor de combustión puede alcanzar nada menos que 10.000 rpm, una característica diseñada precisamente para conservar buena parte del sonido y del carácter mecánico que Lamborghini considera fundamentales.
Great Wall puede poner a prueba el argumento de Lamborghini
La gran incógnita llegará cuando los fabricantes chinos dejen de utilizar únicamente motores eléctricos en sus coches más radicales.
Great Wall Motor lleva tiempo desarrollando su propio superdeportivo y varias informaciones apuntan a una configuración muy distinta: un V8 biturbo de 4,0 litros combinado con un sistema híbrido enchufable, con el Ferrari SF90 utilizado como una de sus referencias durante el desarrollo. Algunos detalles técnicos todavía no han sido confirmados definitivamente por el fabricante.
Y ahí la comparación con Lamborghini podría volverse mucho más interesante.
Si un fabricante chino consigue combinar la enorme capacidad que ya ha demostrado en baterías, motores eléctricos, software y control electrónico con un V8 de altas prestaciones, el argumento del sonido y la experiencia mecánica empezará a ser bastante más difícil de utilizar como elemento diferenciador.
No hay que subestimar a los deportivos chinos
Creo que Lamborghini tiene razón en una parte del debate, pero sería peligroso menospreciar demasiado rápido a la industria china. Comprar un Lamborghini nunca ha consistido únicamente en conseguir el mejor 0 a 100 km/h posible. Hay diseño, historia, sonido, exclusividad y una imagen de marca construida durante décadas que ningún fabricante puede fabricar de la noche a la mañana.
Sin embargo, hace diez años también parecía improbable que una marca china pudiera desarrollar un coche de producción cercano a los 500 km/h.
El verdadero desafío llegará cuando China deje de perseguir solamente cifras y empiece a dominar también aquello que Lamborghini llama emoción. Si Great Wall u otros fabricantes consiguen desarrollar motores térmicos con personalidad, buenos chasis y una identidad propia alrededor de ellos, Sant'Agata tendrá delante un rival bastante diferente al que Winkelmann descarta actualmente.

