Wallbox toma una decisión radical: deja de fabricar cargadores en Estados Unidos y apuesta por Barcelona

Wallbox reorganiza por completo su estrategia industrial. La compañía española detendrá la fabricación de cargadores en su planta de Texas y concentrará la producción en Barcelona, mientras mantiene su presencia comercial, logística y de servicio en Estados Unidos.
Fabrica de Wallbox en Barcelona

Wallbox mueve ficha para reducir costes y simplificar su estructura industrial. La compañía española dejará de fabricar cargadores para coches eléctricos en Arlington (Texas) y trasladará esa producción a Barcelona, que pasa a convertirse en el gran centro productivo desde el que abastecerá también al mercado norteamericano.

La decisión llega en un momento especialmente delicado para la empresa, después de afrontar una profunda reestructuración financiera. El objetivo ahora es claro: operar con una estructura más ligera, aprovechar mejor la capacidad instalada en España y reducir los costes asociados a mantener producción a ambos lados del Atlántico.

  1. Wallbox concentra la fabricación de cargadores en Barcelona
  2. La fábrica de Texas seguirá abierta, pero ya no producirá cargadores
  3. Wallbox busca reducir costes tras su reestructuración financiera
  4. Más actividad y empleo para Barcelona
  5. Una retirada necesaria para poder volver a crecer

Wallbox concentra la fabricación de cargadores en Barcelona

El cambio supone una importante transformación de la estrategia industrial que Wallbox había diseñado para Estados Unidos. La fábrica de Arlington comenzó a producir a finales de 2022 y nació precisamente para impulsar el crecimiento de la compañía en Norteamérica.

La apuesta fue considerable. Las instalaciones estadounidenses, de unos 12.000 metros cuadrados, requirieron una inversión cercana a los 70 millones de euros y fueron diseñadas inicialmente para fabricar más de 250.000 cargadores anuales, con planes mucho más ambiciosos a largo plazo.

De hecho, todavía en abril de 2025 Wallbox celebraba haber superado los 100.000 cargadores fabricados en Texas.

Ahora el planteamiento cambia radicalmente. La compañía considera más eficiente fabricar desde Barcelona y exportar desde España los equipos destinados a sus diferentes mercados.

La fábrica de Texas seguirá abierta, pero ya no producirá cargadores

Wallbox no abandona Estados Unidos. Este es probablemente el matiz más importante de la operación.

Aunque las líneas de fabricación de Arlington se detendrán, las instalaciones permanecerán operativas como centro de servicios y logística para Norteamérica. Por tanto, la compañía seguirá teniendo presencia sobre el terreno y atendiendo a sus clientes estadounidenses.

La producción de cargadores rápidos de corriente continua (DC) para Estados Unidos ya se realizaba desde Barcelona. También se había trasladado previamente a España la fabricación de equipos AC destinados a Canadá. El último paso consiste en llevar a Barcelona los cargadores domésticos AC para Estados Unidos, que eran los que todavía se producían en Texas.

Con este movimiento, la fabricación destinada a Norteamérica queda centralizada en España.

Wallbox busca reducir costes tras su reestructuración financiera

La decisión cobra especial relevancia teniendo en cuenta la situación económica de la compañía. Wallbox ha atravesado durante los últimos meses un complejo proceso de reestructuración financiera con el que ha buscado reforzar su liquidez y ganar margen para ejecutar su nuevo plan de negocio.

Las cifras explican parte de la presión. Durante el segundo trimestre de 2026, Wallbox registró unas pérdidas netas de 28,6 millones de euros, frente a los 16,1 millones del mismo periodo del ejercicio anterior. Sus ingresos trimestrales se situaron en 23,9 millones de euros.

Centralizar la fabricación permite eliminar duplicidades, simplificar la cadena de suministro y aprovechar mejor la infraestructura disponible en Barcelona.

Existe, no obstante, una contrapartida. Los cargadores fabricados en España y enviados a Estados Unidos estarán expuestos a los correspondientes aranceles de importación. Según fuentes de la compañía citadas por medios españoles, el ahorro conseguido mediante la reorganización industrial debería compensar ese coste adicional.

Más actividad y empleo para Barcelona

La otra cara de la decisión está en España. El traslado supondrá una mayor carga de trabajo para las instalaciones barcelonesas y previsiblemente también un incremento de plantilla, cuyo alcance dependerá de la evolución de los pedidos y de las necesidades de producción.

Barcelona gana así peso dentro de la estructura internacional de Wallbox justo cuando la compañía necesita sacar el máximo partido a sus activos y contener el gasto.

Una retirada necesaria para poder volver a crecer

La decisión puede parecer un paso atrás si tenemos en cuenta que hace apenas cuatro años Wallbox presentaba su fábrica estadounidense como una pieza fundamental de su expansión. Sin embargo, mantener una planta industrial simplemente porque se invirtieron decenas de millones de euros en ella tendría todavía menos sentido si los números ya no justifican su funcionamiento.

Wallbox necesita ahora eficiencia antes que tamaño. Concentrar la producción en Barcelona puede permitirle reducir gastos y recuperar algo especialmente importante para cualquier compañía que atraviesa una reestructuración: margen de maniobra.

El riesgo está en depender de las exportaciones para atender un mercado tan estratégico como Estados Unidos, especialmente en un escenario de aranceles y políticas cada vez más favorables a la fabricación local. Pero, a corto plazo, parece más importante asegurar la viabilidad del negocio que mantener una estructura industrial diseñada durante una etapa en la que las previsiones de crecimiento del coche eléctrico eran considerablemente más optimistas.

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