Wallbox firma su reestructuración y asegura 11 millones para sostener su negocio de recarga
Wallbox ya ha dado un paso decisivo para ordenar sus finanzas. La compañía catalana especializada en cargadores para coche eléctrico y gestión energética ha firmado finalmente su plan de reestructuración. Al mismo tiempo, ha asegurado 11 millones de euros de liquidez inmediata para sostener su operativa en el corto plazo. Este movimiento llega apenas una semana después de que la empresa avanzara los términos del acuerdo. Así, confirma que el proceso entra ya en una fase mucho más ejecutiva.
La firma del plan no solo evidencia que Wallbox mantiene el respaldo de una parte muy relevante de sus acreedores y accionistas. Además, allana el camino para que la compañía pueda adaptar su estructura de capital a una realidad de mercado mucho más exigente que la vivida en los años de fuerte expansión del vehículo eléctrico. Ahora, el siguiente paso será la homologación judicial en Barcelona. Este paso es trámite clave para que el acuerdo sea vinculante para todos los acreedores afectados.
Wallbox activa su reestructuración y asegura 11 millones de euros de oxígeno financiero
Wallbox ha rubricado el plan de reestructuración con acreedores financieros que representan alrededor del 83 % de su deuda financiera. También cuenta con el apoyo de accionistas de referencia y de un nuevo inversor institucional. Entre las entidades adheridas figuran Banco Santander, BBVA, CaixaBank, ICO, Mora Banc, EBN Banco de Negocios y la Generalitat de Catalunya a través de IFEM. En el lado accionarial, participan nombres como Orilla Asset Management, Perseo-Iberdrola, AM Gestio, Consilium, Mingkiri y el propio consejero delegado y cofundador, Enric Asunción, mediante un vehículo de inversión.
La financiación interina anunciada asciende a 11 millones de euros y se divide en dos bloques. Por un lado, hay un préstamo puente de 5,65 millones aportado por varios de esos accionistas. Este importe previsiblemente se compensará más adelante con sus compromisos de suscripción en la ampliación de capital prevista. Por otro lado, hay otros 5,35 millones procedentes de los bancos participantes, integrados dentro del paquete de “nuevo dinero”, cuyo techo total está fijado en 12,5 millones de euros. Según la compañía, estos fondos deben quedar desembolsados o disponibles en los próximos días para reforzar su liquidez de corto plazo y sostener la ejecución del plan de negocio.

Así queda el nuevo armazón financiero de la compañía
Lo que Wallbox venía negociando desde hace meses no se limita a un simple parche de tesorería. El esquema adelantado por la empresa el pasado 1 de abril contempla la refinanciación de 169,6 millones de euros de deuda y una nueva estructura con vencimientos estirados hasta diciembre de 2030. Ese rediseño incluye un préstamo marco de 57,6 millones de euros y un instrumento bullet de 69,1 millones. Igualmente incluye una línea de circulante de aproximadamente 42,8 millones, además de la ampliación de capital de 10,65 millones y la mencionada financiación bancaria adicional de hasta 12,5 millones.
En otras palabras, Wallbox busca ganar tiempo, reducir presión financiera inmediata y acompasar mejor sus obligaciones de deuda con la caja que espera generar en los próximos años. La empresa defiende que este rediseño debe darle más flexibilidad para concentrarse en mejorar la ejecución operativa. De este modo, quiere consolidar su negocio en los mercados prioritarios. Esa idea quedó reflejada también en las declaraciones de Enric Asunción. Él enmarcó la operación como el inicio de una nueva etapa centrada en reforzar el rendimiento del negocio.
El paso judicial será determinante
Aunque el plan ya está firmado, todavía necesita homologación por parte de la Sección de lo Mercantil del Tribunal de Primera Instancia de Barcelona. Una vez validado por el juzgado y cumplidas las condiciones habituales de este tipo de operaciones, el acuerdo pasará a ser obligatorio para todos los acreedores financieros y no financieros afectados. Ese punto es esencial, porque es el que permitirá a Wallbox aplicar de forma efectiva la nueva estructura de capital diseñada en esta reordenación.
Un movimiento clave en un momento delicado para Wallbox
La operación llega en un contexto especialmente sensible para la empresa. En marzo, Wallbox comunicó que había recibido una notificación de la Bolsa de Nueva York por no cumplir determinados requisitos de permanencia relacionados con capitalización bursátil y fondos propios. Aunque la compañía dejó claro entonces que aquello no implicaba una exclusión inmediata de cotización. Precisamente, la firma aseguró que su plan para recuperar el cumplimiento pasaba por culminar esta nueva estructura de capital.
Al mismo tiempo, Wallbox venía de presentar sus resultados de 2025, ejercicio en el que facturó 145,1 millones de euros. En el cuarto trimestre ingresó 33,7 millones, con un margen bruto del 37,3 % y una mejora interanual del EBITDA ajustado. Estas señales de avance operativo, sin embargo, no evitaban la necesidad de reordenar en profundidad su balance. Para el primer trimestre de 2026, la propia empresa anticipó ingresos de entre 33 y 36 millones de euros. Además, espera un EBITDA ajustado todavía negativo.
Qué significa esto para el negocio de recarga
Más allá de la letra financiera, la noticia importa porque Wallbox sigue siendo uno de los actores europeos más reconocibles en infraestructura de recarga y gestión energética vinculada al vehículo eléctrico. La compañía presume ya de haber superado el millón de cargadores vendidos y mantiene actividad en segmentos que van desde la recarga doméstica hasta la carga rápida. En paralelo, durante 2025 y comienzos de 2026 continuó anunciando alianzas y despliegues comerciales en distintos mercados, lo que demuestra que el negocio sigue vivo aunque necesite una base financiera más estable.
La clave ahora no será solo cerrar el proceso judicial, sino demostrar que esta reestructuración se traduce en una mejora real de la ejecución: más ventas rentables, mejor control del gasto y una hoja de ruta creíble hacia la rentabilidad. El mercado de la recarga para coches eléctricos sigue teniendo potencial, pero también se ha vuelto mucho más competitivo y menos indulgente con las compañías que todavía dependen de rondas constantes de financiación.
Wallbox sigue en la cuerda floja pero logra un tiempo extra para una solución final
La lectura de fondo es bastante clara: Wallbox no está celebrando una victoria, sino comprando tiempo. Y, aun así, eso no es poca cosa. En el entorno actual, conseguir que bancos, accionistas y un nuevo inversor institucional se sienten en la misma mesa para sostener una compañía tecnológica ligada al coche eléctrico ya es, por sí mismo, una señal de que todavía existe confianza en el proyecto.
Dicho eso, la reestructuración no resuelve por arte de magia los problemas del sector. La recarga vive un momento de maduración, con menos euforia que hace dos o tres años y con mucha más presión para demostrar rentabilidad real. Wallbox sigue teniendo marca, producto y presencia internacional, pero desde ahora cada trimestre va a contar mucho más que antes. Ya no bastará con prometer crecimiento: tocará enseñar disciplina financiera y resultados.