Esta ambulancia funciona con energía solar y puede recorrer hasta 715 kilómetros
- Una ambulancia solar que no necesita encontrar un cargador
- La electricidad también alimenta el material médico
- Stella Juva ya afronta su gran prueba en Kenia
- Su mayor innovación no está en los 715 kilómetros
La energía solar puede servir para mucho más que reducir el consumo de una vivienda o aumentar la autonomía de un coche eléctrico. Un grupo de 23 estudiantes de la Universidad Tecnológica de Eindhoven ha creado Stella Juva, una ambulancia eléctrica y solar pensada para llevar atención médica a comunidades aisladas donde disponer de combustible, electricidad o incluso una carretera en buenas condiciones no está garantizado.
Una ambulancia solar que no necesita encontrar un cargador
Stella Juva es el nuevo proyecto de Solar Team Eindhoven y sus creadores la presentan como la primera ambulancia del mundo alimentada íntegramente mediante energía solar. Su planteamiento, además, se aleja bastante del de una ambulancia convencional: en lugar de limitarse a recoger pacientes y trasladarlos hasta un hospital, busca acercar buena parte del hospital hasta el paciente.
Para conseguirlo, el vehículo combina propulsión eléctrica, generación fotovoltaica y almacenamiento energético. Cuenta con una batería de 50 kWh y un total de 542 células solares. De ellas, 326 están integradas en la parte superior del vehículo y otras 216 se encuentran en paneles desplegables que permiten aumentar la superficie de captación cuando permanece estacionado.
En condiciones favorables puede alcanzar hasta 715 kilómetros de autonomía sobre asfalto, mientras que circulando fuera de carretera la estimación media se sitúa alrededor de los 360 kilómetros. Su velocidad máxima es de 120 km/h y el prototipo pesa aproximadamente 1.350 kg. Son cifras especialmente llamativas teniendo en cuenta que el objetivo no es batir récords, sino trabajar lejos de cualquier infraestructura de recarga.
La electricidad también alimenta el material médico
La gran ventaja de Stella Juva está precisamente en que sus paneles solares no sirven únicamente para mover el vehículo. La energía almacenada puede utilizarse para alimentar el equipamiento sanitario instalado a bordo, transformándolo en una auténtica clínica móvil autónoma.
Entre el material previsto se encuentran un equipo portátil de rayos X, ecógrafo, desfibrilador externo automático, sistemas para realizar análisis, dispositivos para controlar constantes vitales y refrigeración para vacunas y medicamentos. Esto permitiría realizar campañas de vacunación, pruebas médicas o determinados diagnósticos sin depender de un generador diésel o de una conexión estable a la red eléctrica.
Esta independencia energética es especialmente importante en lugares donde los profesionales sanitarios deben recorrer grandes distancias y donde el suministro eléctrico puede resultar insuficiente para mantener medicamentos refrigerados o utilizar equipos de diagnóstico.
Stella Juva ya afronta su gran prueba en Kenia
El proyecto ha pasado ahora de los laboratorios y las pruebas europeas a un escenario mucho más exigente. Durante agosto, el equipo se ha desplazado hasta Kenia junto a Amref Health Africa para comprobar qué puede ofrecer realmente el vehículo en las condiciones para las que fue diseñado.
La presentación keniana tuvo lugar en el campus Northlands de Amref International University y marca el inicio de un recorrido de pruebas por los condados de Nakuru, Narok y Kajiado. Allí se analizará su comportamiento sobre terrenos complicados, la generación solar, el consumo energético y su utilidad en escenarios sanitarios reales.
El verdadero examen será comprobar si el concepto continúa funcionando cuando aparecen polvo, calor, pistas irregulares, largas jornadas de trabajo y kilómetros de distancia respecto a cualquier taller o punto de carga.
Su mayor innovación no está en los 715 kilómetros
Es fácil quedarse con la espectacular cifra de autonomía, pero probablemente lo más interesante de Stella Juva sea haber replanteado para qué sirve un vehículo eléctrico. Aquí la electrificación no pretende simplemente sustituir un motor de combustión por una batería, sino resolver simultáneamente un problema de transporte y otro de suministro energético.
También conviene mantener cierta prudencia. Stella Juva sigue siendo un prototipo universitario y demostrar que funciona durante unas semanas no significa que mañana puedan fabricarse cientos de unidades a un coste asumible. Su mantenimiento, reparabilidad y resistencia durante años serán factores tan importantes como la eficiencia de sus paneles.
Pero si las pruebas africanas demuestran que el concepto es viable, el proyecto puede abrir una vía especialmente interesante: vehículos eléctricos que no dependan de que exista previamente una infraestructura energética, precisamente porque son capaces de llevar parte de esa infraestructura consigo.