China rompe otro tópico: Geely gasta 250 millones en este gigantesco centro para hacer coches más seguros
Durante mucho tiempo, uno de los principales argumentos contra los coches chinos en Europa fue la seguridad. Esa percepción, sin embargo, cada vez resulta más difícil de sostener. Los últimos resultados de Euro NCAP muestran cómo numerosos fabricantes del país asiático ya compiten de tú a tú con las marcas europeas, japonesas y coreanas en protección de ocupantes y sistemas de asistencia.
Geely quiere ir todavía más lejos. El gigante automovilístico chino ha puesto en marcha un enorme centro de investigación dedicado a la seguridad del automóvil en Hangzhou Bay, una instalación en la que ha invertido más de 2.000 millones de yuanes, una cantidad que ronda los 250 millones de euros. Su objetivo no es únicamente conseguir cinco estrellas en Euro NCAP, sino desarrollar vehículos pensando en requisitos que todavía ni siquiera han entrado en vigor.
- Geely construye uno de los centros de seguridad más avanzados del mundo
- Más de 60 dummies que cuestan una fortuna
- Un gigantesco túnel de viento capaz de generar 250 km/h
- Los resultados de Euro NCAP empiezan a respaldar la estrategia de Geely
- Invertir en seguridad es una buena decisión
Geely construye uno de los centros de seguridad más avanzados del mundo
Las dimensiones permiten entender la magnitud del proyecto. Geely asegura que su nuevo complejo ha logrado cinco récords mundiales vinculados a instalaciones de ensayo para automóviles.
Entre ellos destaca una pista cubierta de 293,39 metros destinada a pruebas de choque, con espacio suficiente para realizar ensayos a velocidades elevadas, impactos con diferentes trayectorias, vuelcos o simulaciones relacionadas con guardarraíles y sistemas de pre-frenado.
La zona específicamente preparada para colisiones ocupa nada menos que 12.709 metros cuadrados. Su particularidad es que permite configurar impactos en prácticamente cualquier dirección, con ángulos comprendidos entre 0 y 180 grados. Esto facilita recrear accidentes mucho menos previsibles que los habituales choques frontales o laterales utilizados tradicionalmente durante el desarrollo de un vehículo.
Más de 60 dummies que cuestan una fortuna
Otra de las grandes inversiones se encuentra en los propios ocupantes utilizados durante los ensayos. El centro dispone de más de 60 dummies de crash test, preparados para reproducir personas de distintas edades, tamaños y características físicas.
No son precisamente simples maniquíes. La flota completa está valorada en más de 200 millones de yuanes y algunos modelos particularmente avanzados incorporan una enorme cantidad de sensores con los que estudiar las fuerzas que recibe cada zona del cuerpo durante una colisión.
Geely incluso ha trabajado junto a la Universidad de Hunan en el desarrollo de un dummy adaptado a determinadas características antropométricas de la población asiática.
Un gigantesco túnel de viento capaz de generar 250 km/h
Los accidentes representan solamente una parte del trabajo. El complejo también incorpora una instalación de 28.536 metros cuadrados que Geely define como el mayor túnel de viento para automóviles con regulación climática y de altitud.
Puede generar corrientes de aire de hasta 250 km/h, pero su función va bastante más allá de estudiar la aerodinámica. Los ingenieros pueden recrear lluvia, nieve o radiación solar y modificar diferentes parámetros ambientales para comprobar cómo responde el vehículo cuando trabaja fuera de unas condiciones ideales.
La seguridad de los coches modernos tampoco termina en la resistencia de la carrocería. Geely ha equipado el centro con laboratorios destinados a sistemas ADAS, electrónica, baterías y ciberseguridad. En ellos se pueden analizar desde posibles ataques sobre chips y firmware hasta vulnerabilidades relacionadas con las comunicaciones, los sensores o las actualizaciones OTA.
Los resultados de Euro NCAP empiezan a respaldar la estrategia de Geely
Toda esta inversión tendría poco recorrido si no estuviera acompañada de buenos resultados independientes. Y aquí los fabricantes chinos están avanzando con rapidez.
Modelos pertenecientes al ecosistema de Geely como el Lynk & Co 02 o el Zeekr 7X consiguieron cinco estrellas en Euro NCAP durante 2025, mientras que el Geely Starray EM-i también alcanzó posteriormente la calificación máxima. En este último, Euro NCAP destacó, entre otros aspectos, la estabilidad del habitáculo y su buen comportamiento durante los ensayos de impacto lateral.
Geely ha realizado además pruebas que van más allá del protocolo reglamentario. El Starray EM-i fue sometido en Europa a un exigente ensayo en el que una barrera deformable impactó lateralmente contra el coche a 60 km/h, desplazándolo posteriormente contra un poste rígido situado en el lado contrario. Tras el doble impacto, el habitáculo mantuvo su integridad y los sistemas de retención y emergencia funcionaron correctamente.
Otro detalle importante es que Geely no pretende reservar estas instalaciones exclusivamente para sus propias marcas. La compañía quiere abrir parte de sus capacidades a otros fabricantes y centros de investigación, convirtiendo el proyecto en una plataforma para desarrollar conjuntamente nuevas tecnologías de seguridad.
Invertir en seguridad es una buena decisión
Durante años fue muy fácil resumir los coches chinos diciendo que eran baratos, estaban bien equipados y tenían que mejorar en seguridad. Ese argumento empieza a quedarse viejo.
Construir una instalación de este calibre no garantiza automáticamente fabricar el automóvil más seguro, pero demuestra dónde están colocando sus prioridades los grandes grupos chinos. Y quizá lo verdaderamente relevante no sean los 293 metros de pista ni los cientos de millones invertidos, sino la velocidad con la que están reduciendo la distancia que existía con los fabricantes históricos.
Europa todavía conserva una enorme experiencia en ingeniería y seguridad —Volvo es probablemente el ejemplo más evidente—, pero pensar que China solo pretende competir mediante precio sería infravalorar lo que está ocurriendo. Geely, BYD, Chery, SAIC o NIO ya saben que para conquistar definitivamente al comprador europeo necesitan algo más que coches baratos: necesitan confianza. Y la seguridad es una de las mejores formas de conseguirla.