Así son los faros inteligentes que se comunican con los peatones de Stellantis
Stellantis convierte la luz en lenguaje: así son los faros que hablan con peatones y conductores
En el marco del International Symposium on Automotive Lighting (ISAL), celebrado en Darmstadt (Alemania), Stellantis ha dado un paso adelante en la evolución de la iluminación aplicada al automóvil. La compañía presentó un sistema innovador en el que los faros dejan de ser un elemento pasivo y pasan a convertirse en un medio de comunicación entre vehículos y personas.
El proyecto, desarrollado conjuntamente con Opel y la Universidad Técnica de Darmstadt, se ha materializado en un prototipo del Opel Grandland preparado para conducción autónoma de nivel 3. Este SUV no solo es capaz de detectar peatones, sino también de anticipar sus movimientos, reaccionando de forma visible para quienes lo rodean.
Una comunicación basada en colores
La clave de esta innovación está en la capacidad de los faros para transmitir mensajes claros mediante un código cromático. Durante la conducción autónoma, el vehículo utiliza los intermitentes en color cian, lo que indica que el control está en manos del sistema y no del conductor.
Cuando un peatón cruza en la trayectoria del coche, las luces delanteras cambian a magenta y una pantalla frontal proyecta el mismo tono como advertencia. De manera simultánea, el vehículo reduce su velocidad de forma progresiva. Una vez detenido, las luces pasan a verde y aparece la silueta de un peatón, confirmando que el cruce es seguro.

Los ingenieros eligieron los colores cian y magenta precisamente porque no forman parte de la señalización vial convencional, reduciendo así el riesgo de interpretaciones equivocadas. “Queríamos evitar cualquier confusión. Estos tonos no están presentes en el tráfico y resultan muy fáciles de distinguir”, explica Julisa Le, responsable de innovación en Stellantis.
Seguridad y control humano como respaldo
Aunque el sistema está diseñado para gestionar situaciones habituales de tráfico, Stellantis ha previsto protocolos de seguridad en caso de que la tecnología no sea capaz de resolver un escenario concreto. En esos casos, el conductor recibe una alerta inmediata para retomar el mando del vehículo, cumpliendo así con los estándares de seguridad que marcan las regulaciones de conducción automatizada.
Según Philipp Röckl, responsable global de iluminación, esta es la primera piedra de una nueva forma de entender el papel de los faros: “Los faros del futuro no serán únicamente un recurso para ver y ser vistos, sino también una herramienta de comunicación entre el coche y su entorno”.
Una evolución iniciada en 2022
Este desarrollo forma parte del programa de investigación OpenLab, que Stellantis inició en 2022 junto a la Universidad Técnica de Darmstadt. El objetivo es explorar cómo la iluminación puede reforzar la seguridad en la movilidad autónoma y facilitar la interacción entre coches y peatones.
El prototipo del Opel Grandland es, por tanto, una demostración de que los sistemas lumínicos pueden desempeñar un papel decisivo en la confianza hacia los vehículos sin conductor. Con este tipo de soluciones, el coche autónomo no solo actúa de manera segura, sino que también lo comunica de forma clara a quienes lo rodean.
Opel y su trayectoria en tecnologías de iluminación
Opel no parte de cero en este terreno. La marca alemana lleva años integrando soluciones avanzadas de iluminación en su gama, que van desde los Intelli-LED presentes en modelos como el Corsa y el Mokka, hasta los sistemas Intelli-Lux Matrix, disponibles en Corsa, Mokka y Combo.
Más recientemente, Opel introdujo los Intelli-Lux Pixel Light en el Astra y Astra Sports Tourer, y ha estrenado la tecnología Intelli-Lux HD Light en el nuevo Grandland, lo que confirma que la marca ha convertido a la iluminación en uno de sus grandes distintivos tecnológicos.
Retos y posibles escenarios de futuro
A pesar del entusiasmo que genera este avance, todavía quedan desafíos importantes antes de su llegada al mercado. Será necesario que los usuarios comprendan el significado de estos nuevos códigos visuales, que la tecnología demuestre una fiabilidad absoluta en condiciones adversas y, sobre todo, que las normativas de tráfico internacionales se adapten para autorizar el uso de colores no convencionales en la vía pública.
Si estos obstáculos se superan, el sistema podría convertirse en un elemento clave para garantizar la convivencia entre coches autónomos y peatones. La luz, tradicionalmente relegada a iluminar la carretera, podría convertirse en un lenguaje universal que ayude a que el tráfico del futuro sea más seguro y comprensible para todos.