El fabricante de excavadoras JCB pulveriza el récord de velocidad para coches de hidrógeno: ha alcanzado los 654 km/h
El hidrógeno acaba de protagonizar uno de los récords de velocidad más llamativos de los últimos años. JCB, conocida mundialmente por fabricar excavadoras y maquinaria pesada, ha llevado su tecnología hasta las salinas de Bonneville para demostrar de qué son capaces sus motores.
El resultado ha sido espectacular: el JCB Hydromax ha establecido un nuevo récord mundial de velocidad para un vehículo propulsado por hidrógeno al registrar 653,909 km/h, prácticamente 654 km/h. Y lo más sorprendente es que durante una de las pasadas llegó momentáneamente hasta los 674,315 km/h.
- JCB lleva sus motores de excavadora de hidrógeno hasta los 654 km/h
- El Hydromax llegó a superar los 674 km/h
- JCB quiere demostrar que el hidrógeno también tiene futuro en maquinaria pesada
- Una muestra tecnológica del futuro
JCB lleva sus motores de excavadora de hidrógeno hasta los 654 km/h
El escenario elegido no podía ser otro que las famosas salinas de Bonneville, en Utah (Estados Unidos), uno de los lugares de referencia mundial para los intentos de récord de velocidad terrestre.
Al volante estaba Andy Green, un piloto que sabe perfectamente lo que supone viajar a velocidades extremas. Green continúa siendo el hombre más rápido sobre tierra tras alcanzar 763,035 mph —1.227,986 km/h— con el ThrustSSC en 1997 y convertirse en la primera persona en superar la barrera del sonido con un vehículo terrestre.
Esta vez su herramienta de trabajo era muy diferente. El JCB Hydromax mide aproximadamente 9,75 metros de longitud y utiliza dos motores de combustión interna alimentados con hidrógeno, derivados de la tecnología que JCB está desarrollando para su maquinaria pesada. Entre ambos entregan alrededor de 1.600 CV.
Para que el récord sea válido bajo las reglas de la FIA, no basta con realizar una única pasada a máxima velocidad. El Hydromax tuvo que recorrer el tramo cronometrado en ambas direcciones dentro de un periodo de una hora.
En la primera consiguió 400,623 mph, equivalentes a 644,740 km/h, mientras que en la segunda llegó a 412,135 mph, o 663,267 km/h. El promedio entre ambas dejó el registro en 406,320 mph (653,909 km/h). La FIA lo ha confirmado como nuevo récord mundial provisional para un vehículo con motor de combustión interna alimentado por hidrógeno, pendiente del proceso definitivo de ratificación.
El Hydromax llegó a superar los 674 km/h
El promedio oficial, sin embargo, no refleja todo lo que ocurrió sobre la sal.
Durante el intento, Green llegó a alcanzar 419 mph, unos 674,315 km/h, antes de levantar el acelerador dentro de la propia milla cronometrada. Según explicó posteriormente, el vehículo había alcanzado la velocidad límite fijada para la prueba y tuvo que reducir el ritmo.
El propio piloto aseguró que, de haber contado con más oportunidades, probablemente podrían haber seguido aumentando la velocidad. En otras palabras, los 654 km/h que aparecen en el récord no parecen representar necesariamente el límite técnico del Hydromax.
Controlar un vehículo a semejante ritmo tampoco resulta sencillo. La superficie de Bonneville presenta irregularidades y cualquier viento lateral obliga a realizar correcciones extremadamente precisas. A esas velocidades, incluso la percepción del piloto cambia y las referencias laterales de la pista parecen acercarse, generando la sensación de que el espacio disponible se estrecha.
JCB quiere demostrar que el hidrógeno también tiene futuro en maquinaria pesada
Detrás del récord existe algo más que una demostración de fuerza.
JCB lleva aproximadamente cinco años trabajando en sus motores de combustión interna de hidrógeno y ha destinado alrededor de 100 millones de libras al desarrollo de esta tecnología, pensada especialmente para maquinaria donde la electrificación mediante grandes baterías puede resultar más complicada.
Además, el Hydromax no solo ha superado ampliamente el anterior registro FIA para motores de combustión de hidrógeno, situado en 185,5 mph. JCB señala que también ha dejado atrás la referencia de 303 mph conseguida por un vehículo eléctrico de pila de combustible de hidrógeno, convirtiéndose así en el vehículo impulsado por hidrógeno más rápido registrado hasta ahora.
La historia tiene además un curioso componente circular. Hace exactamente 20 años, en 2006, Andy Green condujo en el mismo escenario el JCB Dieselmax, estableciendo un récord mundial para vehículos diésel de 350,092 mph, unos 563,4 km/h. Dos décadas más tarde, JCB ha vuelto a Bonneville para cambiar el diésel por hidrógeno.
Una muestra tecnológica del futuro
El récord del Hydromax no significa que mañana vayamos a conducir coches de combustión de hidrógeno a 600 km/h, ni demuestra por sí solo que esta tecnología sea la solución definitiva para la movilidad. Su importancia está en otro sitio: JCB está utilizando un escaparate extremo para demostrar la resistencia y el potencial de una tecnología destinada realmente a excavadoras, cargadoras y maquinaria pesada.
También conviene diferenciar entre "cero CO2 en el escape" y "cero emisiones". Al quemar hidrógeno no existe carbono en el combustible y, por tanto, se evita el CO2 asociado a ese combustible, aunque una combustión a alta temperatura puede generar óxidos de nitrógeno (NOx). Además, la huella ambiental total dependerá de cómo se haya producido el hidrógeno utilizado.
Aun así, conseguir que dos motores derivados de maquinaria de construcción empujen un vehículo hasta 674 km/h de velocidad punta es una magnífica tarjeta de presentación. Y viendo que Andy Green tuvo que levantar el acelerador, da la sensación de que JCB todavía no ha dicho su última palabra en Bonneville.