Honda pone fin a la producción conjunta de pilas de combustible con GM

Honda Fuell Cell - motor de hidrógeno

Honda opta por dar por finalizada "su aventura" con GM en la producción de pilas de combustible en Estados Unidos

Honda ha confirmado oficialmente que pondrá punto final a la producción de la actual generación de sistemas de pila de combustible desarrollados en FCSM antes de que termine el año 2026. Se trata de una decisión relevante dentro del todavía incierto panorama del hidrógeno, especialmente por el simbolismo de este proyecto conjunto con General Motors, que durante años fue presentado como un ejemplo de cooperación industrial avanzada.

Un proyecto ambicioso con un recorrido muy corto

FCSM (Fuel Cell System Manufacturing) nació en enero de 2017 como una empresa conjunta entre Honda y GM, con el objetivo de producir sistemas de pila de combustible de última generación para múltiples usos. Sin embargo, la fase industrial real apenas ha durado dos años: la producción en serie comenzó a principios de 2024 en la planta de Brownstown, Michigan, y ya tiene fecha de caducidad.

Los sistemas fabricados allí no se destinaban únicamente al sector del automóvil. Ambas compañías los emplearon también en soluciones para centros de datos, generación eléctrica estacionaria y otras aplicaciones energéticas. Desde Honda reconocen que fue la primera “joint venture” del sector del automóvil centrada exclusivamente en la producción avanzada de sistemas de hidrógeno, lo que permitió compartir conocimientos y reducir duplicidades técnicas.

GM se baja del hidrógeno… al menos por ahora

Tras meses de negociaciones, Honda y GM han acordado poner fin a la producción en FCSM. Para la compañía estadounidense, este movimiento supone un paso atrás —al menos temporal— en su apuesta por el hidrógeno. De hecho, ya en octubre de 2025 GM decidió cancelar el desarrollo de la siguiente generación de pilas de combustible bajo la marca Hydrotec, lo que anticipaba este desenlace.

En la práctica, General Motors opta por concentrar recursos en otras tecnologías, especialmente la electrificación por baterías, dejando en pausa una vía que requiere inversiones elevadas y retornos todavía inciertos.

Honda mantiene viva su apuesta por el hidrógeno

La situación es muy distinta para Honda. La marca japonesa sigue considerando el hidrógeno como una parte esencial de su ADN tecnológico. Aunque su presencia en el mercado de coches eléctricos puros es más discreta que la de otros fabricantes, Honda insiste en que el hidrógeno será uno de los pilares de su estrategia futura.

A finales de 2024, la compañía reafirmó su intención de convertir este negocio en una de sus actividades principales, identificando cuatro áreas clave: turismos de hidrógeno, vehículos comerciales, generación eléctrica estacionaria y maquinaria de construcción. Actualmente, su principal exponente en el mercado es el Honda CR-V e:FCEV, un SUV compacto que combina pila de combustible de hidrógeno con tecnología híbrida enchufable.

Nuevos planes, pero con ajustes forzados

De cara al futuro, Honda quiere centrarse en sistemas de pila de combustible de nueva generación desarrollados íntegramente por la propia marca. El objetivo, según la compañía, es ampliar las oportunidades de negocio y consolidar el hidrógeno como uno de sus “nuevos negocios núcleo”, al mismo nivel que la electrificación.

No obstante, el camino no está siendo sencillo. En 2025, Honda ya anunció una revisión a la baja de su proyecto para construir una nueva planta de producción de módulos de pila de combustible en Japón. A pesar de contar con subvenciones públicas, la empresa decidió reducir la capacidad inicial y retrasar el inicio de la producción en serie, alegando cambios recientes en el mercado global del hidrógeno.

Un equilibrio complicado entre visión y realidad

En su último comunicado, Honda reivindica con firmeza sus más de 30 años de experiencia en investigación y desarrollo relacionados con el hidrógeno. Sin embargo, el cierre progresivo de FCSM en Michigan supone otro golpe para una estrategia que necesita socios sólidos y un contexto de mercado favorable para prosperar.

El mensaje es claro: Honda no renuncia al hidrógeno, pero el entorno obliga a replantear ritmos, inversiones y expectativas. La tecnología sigue teniendo potencial, pero su viabilidad comercial a gran escala continúa siendo uno de los grandes interrogantes de la industria.

Una asociación que no salió bien y te explico el motivo

Desde mi punto de vista, el caso de FCSM refleja perfectamente el gran dilema del hidrógeno: es una tecnología prometedora, pero atrapada entre la visión a largo plazo y la crudeza del corto plazo. Honda merece reconocimiento por mantener una estrategia coherente y valiente cuando muchos fabricantes abandonan el barco a la primera dificultad.

Sin embargo, sin socios industriales tan potentes como GM y con un mercado que avanza mucho más rápido hacia la electrificación por baterías, el riesgo es evidente. El hidrógeno puede tener su espacio, pero probablemente no será tan rápido ni tan masivo como algunos soñaron hace una década.

Pocos dudamos de que el hidrógeno pueda ser la mejor tecnología para un futuro, aunque personalmente a día de hoy le veo poco recorrido, quizás su aplicación en transporte pesado como barcos, aviones o camiones pueda ser su nicho a medio plazo, pero aun así mucho tiene que cambiar.

La disolución de la colaboración de Honda Y GM es una muestra más de que la tecnología del hidrógeno todavía no tiene su momento, antes vendrán muchas otras tecnologías como las esperadas baterías de estado sólido y otras tecnologías que a día de hoy desconocemos.

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