Este coche solar es horrible, pero produce más energía de la que consume al desplazarse
La idea de un coche eléctrico capaz de terminar el día con un balance energético positivo parece difícil de trasladar al mundo real. Sin embargo, un grupo de estudiantes de la Universidad de Clemson, con el apoyo de BMW, ha construido un prototipo que pretende demostrar precisamente eso. Se llama Deep Orange 17 y combina energía solar, un peso extraordinariamente bajo y una obsesión casi absoluta por la eficiencia.
- Deep Orange 17, un coche eléctrico que aprovecha el sol incluso aparcado
- Más de 1.700 células solares repartidas por la carrocería
- Solo pesa 550 kg, y ahí está buena parte del secreto
- Un ejemplo de eficiencia
Deep Orange 17, un coche eléctrico que aprovecha el sol incluso aparcado
Deep Orange es el programa de desarrollo de prototipos del Departamento de Ingeniería Automotriz de la Universidad de Clemson, en Estados Unidos. Su objetivo es que estudiantes de posgrado trabajen en condiciones similares a las que encontrarían dentro de un fabricante o proveedor de automoción, desarrollando cada proyecto prácticamente desde cero.
En esta decimoséptima edición, 16 estudiantes de ingeniería automotriz han trabajado junto al equipo de investigación y desarrollo de BMW para responder a una pregunta bastante ambiciosa: ¿puede un automóvil producir durante un día normal más electricidad de la que necesita para sus desplazamientos?
El resultado es el Deep Orange 17, también conocido como Luminetta, un peculiar coupé eléctrico cuya carrocería se convierte prácticamente en una central solar sobre ruedas.
Más de 1.700 células solares repartidas por la carrocería
Uno de sus elementos más llamativos está a simple vista. Clemson asegura que el coche integra más de 1.781 células fotovoltaicas directamente sobre sus superficies exteriores, de forma que puede captar energía mientras circula, pero también durante las numerosas horas que permanece estacionado.
Los módulos han sido desarrollados con la participación del Instituto Fraunhofer de Sistemas de Energía Solar ISE y están diseñados para continuar produciendo electricidad aunque determinadas partes de la superficie se encuentren bajo sombra.
Para comprobar el potencial de esta solución, el equipo modeló las condiciones ambientales y de radiación solar de cuatro ciudades muy diferentes: Greenville, Frankfurt, Madrid y Bombay.
Tomando como referencia un recorrido diario de unos 20 kilómetros, las simulaciones indican que el vehículo podía obtener suficiente excedente solar como para disponer, de media, de energía equivalente a otros 50 kilómetros de autonomía. Es decir, en ese escenario concreto produciría durante el día más energía de la necesaria para realizar el trayecto previsto.
Solo pesa 550 kg, y ahí está buena parte del secreto
Cubrir un eléctrico de células solares no basta para lograr semejante balance energético. La otra gran baza del Deep Orange 17 es que pesa únicamente 550 kg, aproximadamente una cuarta parte de la masa de muchos automóviles de producción de tamaño comparable.
Para conseguirlo se ha recurrido a una estructura multimaterial donde conviven acero estructural, aluminio, fibra de carbono y uniones metálicas fabricadas mediante impresión 3D. Incluso su controvertida silueta tiene una explicación técnica: el diseño está inspirado en las características aerodinámicas del pez cofre, buscando contener la resistencia al avance sin penalizar excesivamente el espacio disponible.
A todo ello se añaden frenada regenerativa, reparto inteligente del par y controles optimizados del sistema de propulsión. En el interior tampoco falta tecnología convencional, con una interfaz propia que muestra la telemetría en tiempo real y compatibilidad con Apple CarPlay y Android Auto.
El proyecto seguirá utilizándose como plataforma de investigación en el Clemson University International Center for Automotive Research y está previsto que llegue al CES 2027 de Las Vegas.
Un ejemplo de eficiencia
El Deep Orange 17 tiene probablemente más valor por el concepto que demuestra que por el coche en sí. Nadie debería interpretar esos 50 kilómetros como una autonomía solar garantizada todos los días: dependerá enormemente del clima, la ubicación, las sombras y, sobre todo, de que el vehículo pase muchas horas al aire libre.
Lo verdaderamente interesante es la filosofía. Mientras buena parte de la industria intenta aumentar autonomías instalando baterías cada vez mayores y pesadas, Clemson ha seguido el camino opuesto: reducir drásticamente el consumo antes de intentar almacenar más energía. Los paneles solares pueden ser solo una pieza del puzle, pero en coches eléctricos extremadamente eficientes podrían tener bastante más sentido de lo que tienen en los pesados SUV actuales.
