BMW pone fecha para su motor de hidrógeno; lo lanzará en 2028
BMW sigue confiando que los coches eléctricos terminarán siendo de hidrógeno
BMW ha confirmado que en 2028 dará el salto definitivo al hidrógeno con el lanzamiento de su primer coche con pila de combustible producido en serie. Se trata de un movimiento llamativo en un momento en el que los coches eléctricos a batería copan la atención del mercado, mientras que los modelos impulsados por hidrógeno atraviesan una fuerte caída en ventas y una red de repostaje cada vez más limitada.
Una apuesta tecnológica a contracorriente
El fabricante alemán mantiene firme su estrategia de tecnología abierta, en la que conviven motores de combustión, híbridos enchufables, eléctricos a batería y, ahora, sistemas de hidrógeno. Con ello, BMW busca diferenciarse de otros grupos que han optado por centrar todos sus recursos en la electrificación.
El contexto no es favorable: las matriculaciones de coches a hidrógeno alcanzaron su pico en 2021 con algo más de 15.500 unidades en todo el mundo. Desde entonces, la tendencia ha sido descendente: 14.451 en 2023 y apenas 4.102 en el primer semestre de 2025, lo que refleja un retroceso del 27,2% respecto al mismo periodo del año anterior. Incluso en sectores donde se pensaba que el hidrógeno podría despegar, como el transporte pesado o la maquinaria industrial, los modelos a batería han demostrado ser más competitivos.
Tercera generación de pila de combustible
El proyecto se sustenta en la tercera generación de sistemas de pila de combustible, desarrollada en colaboración con Toyota. A diferencia de las primeras fases de esta cooperación, donde la marca japonesa aportaba prácticamente todo el sistema, ahora ambas compañías trabajan en un desarrollo conjunto destinado tanto a turismos como a vehículos comerciales.
Las mejoras técnicas son significativas. El nuevo sistema será un 25% más compacto, lo que facilitará su integración en diferentes plataformas. También ofrecerá una densidad de potencia superior y mayor eficiencia, con lo que BMW promete autonomías y prestaciones al nivel —o incluso por encima— de las que ya alcanzó el prototipo iX5 Hydrogen.
Centros de producción y validación
El corazón del proyecto estará en la planta de Steyr (Austria), donde actualmente se fabrican los motores eléctricos de sexta generación para la familia Neue Klasse. Allí se instalarán nuevas líneas de producción y bancos de pruebas para ensamblar y validar los sistemas de hidrógeno en serie a partir de 2028.
Otros centros clave serán Landshut y Dingolfing, encargados de fabricar componentes esenciales como carcasas y placas de presión, además del denominado “BMW Energy Master”, específico para hidrógeno. Mientras tanto, en Múnich y en la propia Steyr ya se están produciendo prototipos que permiten ensayar procesos de montaje y definir estrategias de funcionamiento antes del inicio de la producción a gran escala.
¿Un futuro incierto para el hidrógeno en turismos?
La apuesta de BMW genera debate. Por un lado, el hidrógeno se percibe como una tecnología limpia y con ventajas en tiempos de repostaje, muy similares a los de un coche de combustión tradicional. Sin embargo, la infraestructura apenas avanza en Europa y Norteamérica, mientras que el mercado se ha decantado de forma masiva por los eléctricos de batería, mucho más eficientes en costes y con una red de carga que crece de manera imparable.
BMW defiende que mantener abiertas todas las vías tecnológicas es la mejor estrategia a largo plazo. Con la colaboración de Toyota y una hoja de ruta clara hacia 2028, el fabricante bávaro no renuncia a un futuro donde el hidrógeno pueda tener su espacio. La incógnita está en si el mercado y la infraestructura acompañarán esta visión.