Carrefour prohíbe a los coches eléctricos aparcar en las azoteas de 18 supermercados

Carrefour ha prohibido a los coches eléctricos estacionar en los parkings situados sobre las azoteas de 18 supermercados belgas. El elevado peso de estos vehículos y las limitaciones de unas estructuras construidas hace décadas están detrás de una decisión que no se aplicará, por ahora, en otros mercados.
Carrefour prohibe el acceso al parking a los coches eléctricos

Carrefour ha introducido en Bélgica una restricción tan llamativa como polémica: los coches eléctricos ya no pueden utilizar los aparcamientos situados sobre la cubierta de 18 de sus establecimientos. La cadena justifica esta decisión por el mayor peso de los vehículos eléctricos y por las complicaciones que supondría afrontar un incendio en este tipo de instalaciones. No se trata, por tanto, de un veto al acceso al supermercado, ya que los eléctricos pueden seguir estacionando a nivel de calle.

  1. Carrefour deja fuera a los coches eléctricos de sus parkings en azoteas
  2. Hasta 500 kg adicionales por coche
  3. Los incendios son el segundo motivo de Carrefour
  4. En Francia ocurre justo lo contrario: Carrefour amplía la recarga
  5. Prohibir por tecnología no parece la solución más lógica 

Carrefour deja fuera a los coches eléctricos de sus parkings en azoteas

La electrificación del parque móvil europeo está obligando a revisar aspectos que hace apenas unos años pasaban prácticamente desapercibidos. Uno de ellos es el peso.

Carrefour Bélgica ha decidido impedir que los vehículos eléctricos estacionen en los 18 parkings en cubierta que posee en el país, siete de ellos situados en Flandes. Los propietarios de estos coches deberán utilizar las plazas disponibles a nivel del suelo, donde además se encuentran los puntos de recarga de la compañía.

La medida comenzó a cobrar protagonismo a finales de julio en el establecimiento de Kraainem y posteriormente se extendió al conjunto de aparcamientos de este tipo de Carrefour en Bélgica.

Hasta 500 kg adicionales por coche

La principal explicación está en la capacidad de carga de unas estructuras que, en muchos casos, tienen varias décadas a sus espaldas.

Según Carrefour, un coche eléctrico puede pesar de media entre 250 y 500 kg más que un vehículo de combustión equivalente, debido principalmente a su batería. El problema aparecería en un escenario en el que una gran parte de las plazas de una cubierta estuviera ocupada simultáneamente por vehículos pesados, aumentando considerablemente la carga total que debe soportar la estructura.

Carrefour considera que algunos de estos edificios fueron diseñados en una época en la que no era habitual encontrar turismos de más de dos toneladas ocupando de forma masiva un aparcamiento.

Los incendios son el segundo motivo de Carrefour

La resistencia estructural no es el único argumento. La cadena también menciona las dificultades operativas que podrían encontrar los servicios de emergencia si se declarase un incendio en un vehículo eléctrico situado sobre la cubierta de un supermercado.

Un incendio que afecte a una batería de alta tensión puede requerir una intervención específica y prolongada. A esto se suma que introducir determinados equipos de los bomberos en una azotea resulta considerablemente más complicado que trabajar en un aparcamiento a nivel del suelo. Es precisamente esa combinación, y no una supuesta mayor probabilidad general de incendio, la que Carrefour utiliza para justificar la medida preventiva.

En Francia ocurre justo lo contrario: Carrefour amplía la recarga

La prohibición, al menos por ahora, es una decisión específica de Bélgica. No existe una restricción equivalente en Carrefour Francia o España, según la información publicada sobre la medida.

De hecho, la estrategia francesa de la compañía apunta en una dirección completamente diferente. Carrefour Energies dispone actualmente de más de 550 estaciones de recarga en Francia, con cargadores de 22, 50, 75, 150 y hasta 300 kW. Además, su objetivo es superar las 800 estaciones y alcanzar las 5.000 plazas electrificadas.

Por tanto, el problema belga parece estar relacionado principalmente con determinadas construcciones antiguas y no con una política de Carrefour contra el vehículo eléctrico.

Prohibir por tecnología no parece la solución más lógica

La decisión de Carrefour resulta comprensible si existen dudas reales sobre la capacidad de carga de determinados edificios. Lo discutible es utilizar el tipo de propulsión como criterio para decidir qué vehículo puede acceder.

En el mercado existen grandes SUV diésel y gasolina que superan claramente el peso de algunos eléctricos compactos. Un Tesla Model 3, por ejemplo, puede ser más ligero que determinados SUV térmicos cargados con pasajeros y equipaje.

Si el verdadero límite es estructural, parecería mucho más coherente establecer un peso máximo por vehículo o limitar la carga total del aparcamiento independientemente de la tecnología utilizada.

La electrificación está haciendo visible un problema que en realidad empezó antes: los coches llevan años aumentando de tamaño y peso, especialmente con el auge de los SUV. Quizá la noticia no sea que los eléctricos pesan demasiado, sino que una parte de las infraestructuras construidas hace décadas tendrá que adaptarse al automóvil actual.

Comentarios