Suecia amenaza con bloquear el Full Self-Driving de Tesla en Europa
Tesla vuelve a encontrarse con un obstáculo regulatorio en Europa justo cuando parecía que su Full Self-Driving supervisado empezaba a abrirse paso en varios mercados clave. Suecia ha puesto el foco en una función concreta del sistema: la posibilidad de circular por encima del límite legal de velocidad mediante el llamado Speed Offset.
La llegada del Full Self-Driving supervisado de Tesla a Europa parecía haber ganado impulso después de que Países Bajos se convirtiera en el primer país de la Unión Europea en dar luz verde al sistema el pasado abril. A partir de ahí, otros mercados como Lituania, Estonia, Dinamarca y Bélgica han seguido el mismo camino, mientras que Grecia aparece entre los países que estudian su aprobación.
Sin embargo, Suecia ha decidido marcar distancias. La Administración de Transporte sueca, conocida como TRV, ha trasladado sus dudas al Comité Técnico de Vehículos de Motor de la Unión Europea, el TCMV, y ha advertido de que podría votar en contra de una autorización comunitaria si Tesla no modifica el comportamiento de su sistema.
El problema está en el “Speed Offset”
La principal objeción de Suecia se centra en una función denominada Speed Offset. Esta opción permite que el conductor establezca un margen para que el vehículo pueda circular por encima del límite de velocidad indicado en la vía.
Para las autoridades suecas, este punto es difícil de encajar con la normativa europea y con el propio objetivo de la automatización: mejorar la seguridad vial. El argumento es claro: si un sistema avanzado de asistencia a la conducción puede superar de forma sistemática los límites legales, se abre una puerta peligrosa desde el punto de vista regulatorio y también de percepción pública.
Tesla, por su parte, mantiene que el FSD supervisado no convierte al vehículo en un coche autónomo sin intervención humana. El conductor sigue siendo responsable de vigilar la conducción, mantener la atención y actuar cuando sea necesario. Esa misma lectura ha sido utilizada por países como Dinamarca o Estonia para aceptar el sistema en sus carreteras.
Un detalle técnico que puede decidir el futuro del FSD
En Europa, el funcionamiento previsto del FSD no es idéntico al de Estados Unidos. Allí Tesla ofrece distintos perfiles de conducción, con modos más relajados o más agresivos. En el caso europeo, el sistema contempla configuraciones como el ajuste contextual de velocidad, pero el Speed Offset es el elemento que más incomodidad está generando entre algunos reguladores.
Suecia no está completamente sola en esta posición. Según informaciones recogidas por Reuters, Finlandia y Noruega también han mostrado inquietud por la gestión de la velocidad, aunque el debate más directo en estos momentos lo protagoniza el regulador sueco.
La próxima cita importante será el 30 de junio, cuando el TCMV tiene previsto abordar de nuevo esta cuestión antes de una posible votación posterior al verano. Para que el FSD supervisado obtenga una aprobación a escala europea, será necesaria una mayoría cualificada de Estados miembros.
Tesla se juega mucho más que una función
Para Tesla, una aprobación europea del FSD tendría una enorme importancia estratégica. La marca necesita reforzar su posición en un mercado donde la competencia se ha endurecido, tanto por parte de fabricantes europeos como por la presión creciente de marcas chinas.
Un rechazo no solo retrasaría sus planes, sino que también podría afectar a las autorizaciones nacionales ya concedidas sobre la base del visto bueno neerlandés. Según la interpretación de autoridades como la danesa, esas aprobaciones podrían perder efecto si no prospera la validación comunitaria.
Un nuevo problema para Tesla en Europa aunque creo que tiene fácil solución
La postura de Suecia puede parecer estricta, pero tiene bastante sentido. No hablamos de una simple ayuda a la conducción, sino de un sistema que Tesla presenta comercialmente como una de sus grandes ventajas tecnológicas. Precisamente por eso, cualquier margen de ambigüedad debe resolverse antes de que llegue a millones de conductores europeos.
El Speed Offset puede parecer una función menor, pero toca un principio básico: los límites de velocidad no son orientativos. Si la Unión Europea permite que un sistema automatizado los supere por diseño, aunque sea con supervisión humana, el mensaje regulatorio queda debilitado. Tesla probablemente tendrá que elegir entre mantener esa flexibilidad o aceptar una versión más conservadora del FSD para Europa. Y, siendo realistas, si quiere conquistar el mercado europeo, tendrá que adaptarse a Europa.
