Tesla y SpaceX construirán en Texas la mayor fábrica de chips del mundo: 14.700 millones de euros para empezar
Tesla y SpaceX han elegido Texas para levantar Terafab, una gigantesca fábrica de semiconductores con la que Elon Musk quiere asegurar el suministro de chips para sus futuros coches autónomos, robots Optimus y proyectos espaciales. La primera fase supondrá una inversión cercana a los 14.700 millones de euros y anticipa un complejo industrial de dimensiones nunca vistas en el sector.
Tesla y SpaceX ya han elegido el lugar donde quieren levantar Terafab, uno de los proyectos industriales más ambiciosos impulsados por Elon Musk. La gigantesca fábrica de semiconductores estará situada en el condado de Grimes, Texas, y arrancará con una inversión superior a los 16.800 millones de dólares, alrededor de 14.700 millones de euros. El objetivo es reducir la dependencia de fabricantes externos y disponer de capacidad propia para alimentar los futuros robots, vehículos autónomos y centros de datos espaciales de las compañías.
- Terafab será una fábrica de chips difícil de comparar con cualquier otra
- Una primera fase de 14.700 millones de euros y 3.000 empleos
- De un proyecto sobre el papel a una fábrica con ubicación confirmada
- El verdadero desafío de Terafab empieza ahora
Terafab será una fábrica de chips difícil de comparar con cualquier otra
Las dimensiones anunciadas ayudan a entender la escala del proyecto. Cuando esté desarrollada, Terafab ocupará alrededor de 100 millones de pies cuadrados, equivalentes a unos 9,3 millones de metros cuadrados. SpaceX y Tesla pretenden concentrar en este complejo diferentes etapas de la cadena de producción de semiconductores.
En lugar de limitarse a fabricar una determinada parte del chip, el plan contempla integrar chips lógicos, memoria, encapsulado avanzado y pruebas dentro de un mismo complejo industrial.
Terafab will be built in Grimes County, Texas
— Tesla (@Tesla) August 6, 2026
In April, we broke ground on our research fab on the North Campus of Giga Texas – the precursor to Terafab.
Both Tesla & SpaceX will need far more chips than current & future global production can supply.
This is why we're building… pic.twitter.com/je4jKXuQrY
La producción estará destinada, entre otras aplicaciones, a los robots humanoides Tesla Optimus, los futuros Cybercab y la infraestructura informática que SpaceX pretende desplegar en el espacio mediante centros de datos orbitales. Musk considera que las necesidades futuras de sus empresas podrían superar ampliamente la capacidad disponible actualmente en la industria de los semiconductores.
Tesla ha llegado a hablar de una capacidad futura superior a 1 teravatio de potencia de cálculo producida cada año, una métrica poco habitual en la industria de fabricación de chips y que deja clara la dimensión a largo plazo que Musk quiere dar al proyecto.
Una primera fase de 14.700 millones de euros y 3.000 empleos
La primera etapa supondrá una inversión superior a 16.800 millones de dólares, unos 14.700 millones de euros, y está previsto que genere al menos 3.000 puestos de trabajo permanentes. El Gobierno de Texas también ha concedido a SpaceX una ayuda de 30 millones de dólares mediante el Texas Enterprise Fund.
La cifra, sin embargo, merece contexto. Cuando Terafab comenzó a tomar forma públicamente en marzo se habló de unos 25.000 millones de dólares, cerca de 21.900 millones de euros. Posteriormente, documentación presentada en mayo llegó a plantear una inversión inicial de 55.000 millones de dólares y hasta 119.000 millones si se completaban fases adicionales. Es decir, alrededor de 48.300 y 104.500 millones de euros, respectivamente.
Las cifras parecen responder a diferentes etapas y escenarios de expansión, por lo que los 16.800 millones anunciados ahora deben entenderse como la inversión correspondiente a la primera fase.
De un proyecto sobre el papel a una fábrica con ubicación confirmada
Este punto es especialmente relevante porque hace apenas unos meses el proyecto estaba bastante menos definido.
La documentación S-1 de SpaceX presentada en mayo describía la colaboración con Tesla alrededor de Terafab como un marco general todavía en una fase temprana. Aspectos como los términos financieros definitivos, derechos de propiedad intelectual o determinadas obligaciones entre los socios todavía tenían que cerrarse.
La situación ha avanzado desde entonces. Los acuerdos JETI relacionados con el proyecto ya han sido firmados y se encuentran activos, mientras representantes de Terafab han indicado que los primeros trabajos civiles y las cimentaciones deberían comenzar a continuación.
La ubicación junto al embalse de Gibbons Creek tampoco parece casual. El proyecto prevé utilizar agua del propio embalse para sus operaciones industriales en lugar de recurrir al agua subterránea local, una cuestión particularmente sensible debido al enorme consumo de recursos asociado a este tipo de instalaciones.
El verdadero desafío de Terafab empieza ahora
Sobre el papel, Terafab encaja perfectamente con la filosofía que Musk ha aplicado durante años: controlar internamente el mayor número posible de elementos estratégicos. Si Tesla y SpaceX realmente necesitan cantidades extraordinarias de chips durante la próxima década, disponer de una cadena de fabricación propia podría convertirse en una ventaja enorme.
Pero fabricar semiconductores avanzados no es comparable con ampliar una fábrica de coches o construir otra planta de baterías. Las inversiones necesarias son gigantescas, los procesos extremadamente complejos y la experiencia industrial acumulada por compañías como TSMC, Samsung o Intel no se consigue simplemente aumentando el presupuesto.
Por eso, más que los 100 millones de pies cuadrados o el objetivo del teravatio, lo importante será comprobar cuánto de este gigantesco plan termina materializándose. Terafab acaba de dar un paso importante al conseguir una ubicación y concretar su primera fase, pero todavía queda una distancia considerable entre anunciar la mayor fábrica de chips del mundo y conseguir que realmente funcione como tal.

