Francia no autorizará el FSD de Tesla tal y como está: estas son las razones

Francia ha decidido no autorizar por ahora el uso del Tesla Full Self-Driving supervisado en sus carreteras, al considerar que el sistema todavía plantea dudas relevantes de seguridad. El Gobierno francés señala especialmente dos puntos críticos: la posibilidad de circular por encima de los límites legales y la falta de garantías sobre la atención del conductor en entornos urbanos complejos.

Francia no autorizará el FSD de Tesla tal y como está ahora

Francia no va a autorizar por ahora el uso del Tesla Full Self-Driving supervisado en sus carreteras. El Gobierno francés no cierra la puerta a esta tecnología, pero considera que el sistema todavía plantea dudas importantes de seguridad, especialmente por su gestión de la velocidad y por la vigilancia real del conductor en ciudad.

La decisión vuelve a poner sobre la mesa un debate clave en Europa: hasta dónde puede avanzar Tesla con su conducción automatizada antes de que exista un marco común para todos los países de la Unión Europea.

Francia frena el FSD de Tesla: “no es conducción autónoma”

El ministro francés de Transportes, Philippe Tabarot, ha sido claro al responder a una pregunta ciudadana sobre la llegada del Full Self-Driving supervisado de Tesla a Francia. Según el Gobierno, el sistema representa un avance tecnológico, pero “las contrapartidas en materia de seguridad” no son suficientes para aprobarlo tal y como está hoy.

Philippe Tabarot - Ministro de Transporte en Francia
Philippe Tabarot - Ministro de Transporte en Francia

El matiz es importante. Francia no está diciendo que rechace para siempre el FSD, sino que no quiere activarlo en su territorio apoyándose únicamente en la autorización concedida por Países Bajos. Para París, un sistema de este tipo debe superar una evaluación más armonizada a nivel europeo, con criterios comunes y pruebas comparables.

Además, Tabarot insistió en una idea que Tesla también subraya en su propia comunicación: el FSD supervisado no convierte al coche en un vehículo autónomo. El conductor sigue siendo responsable en todo momento y debe estar preparado para intervenir si el sistema falla o interpreta mal una situación.

 

El exceso de velocidad, el primer gran problema

La primera objeción de Francia afecta directamente al cumplimiento del código de circulación. Según el ministro, el sistema puede adaptar su velocidad al flujo del tráfico y llegar a circular por encima del límite permitido. El ejemplo citado por el Gobierno francés es muy gráfico: en una vía limitada a 50 km/h, el vehículo podría alcanzar 70 km/h si detecta que el resto de coches circula más rápido.

Para un regulador europeo, este punto es delicado. Una ayuda a la conducción puede reducir errores humanos, pero difícilmente puede venderse como una mejora de seguridad si permite incumplir de forma automatizada una norma básica como la velocidad máxima.

La atención del conductor en ciudad también preocupa

El segundo punto señalado por Francia tiene que ver con la supervisión humana. De acuerdo con los datos manejados por el Ministerio de Transportes, el sistema no garantiza todavía un nivel óptimo de atención del conductor en entornos urbanos y durante maniobras complejas, como cambios de carril, intersecciones o rotondas.

Este detalle es clave porque las ciudades europeas son especialmente exigentes: calles estrechas, peatones, ciclistas, motos, rotondas pequeñas, señalización variable y maniobras poco previsibles. En ese escenario, cualquier desconexión del conductor puede convertirse en un riesgo real.

Países Bajos abrió la puerta, pero Francia quiere una respuesta europea

El origen del choque está en la autorización concedida por la autoridad neerlandesa RDW. El organismo defendió en junio que había realizado pruebas propias, además de analizar datos de vehículos Tesla circulando en Europa, y aseguró que no se basó únicamente en información facilitada por el fabricante. RDW habla de más de 3.000 horas de pruebas, más de 1.000 ensayos y 1,8 millones de kilómetros evaluados con FSD supervisado.

Tal y como informamos, la RDW aprobó el software el 10 de abril de 2026, convirtiendo a Países Bajos en el primer país europeo en dar ese paso, y de que el regulador neerlandés ha defendido una aprobación más amplia para la Unión Europea.

Francia, sin embargo, no quiere que el despliegue europeo avance como una suma de excepciones nacionales. Su postura pasa por discutirlo con Países Bajos, otros Estados miembros y Tesla, y por definir una vía común antes de permitir su uso en carreteras francesas.

Suecia se suma a las reservas

Francia no está sola en sus dudas. Suecia también ha mostrado preocupación por la capacidad del FSD supervisado para superar los límites de velocidad mediante funciones como el “Speed Offset”. La Administración Sueca de Transportes recomendó no apoyar una aprobación europea si Tesla no elimina esa posibilidad.

Esto convierte el caso francés en algo más que una decisión nacional. Tesla se enfrenta a una cuestión de fondo: adaptar su sistema a la cultura regulatoria europea, donde la responsabilidad, la transparencia de los datos y el respeto estricto de las normas de tráfico pesan tanto como la innovación.

Un freno temporal para el FSD en Francia pero sigue siendo posible su aprobación

La postura de Francia puede parecer conservadora, pero tiene bastante sentido. El FSD supervisado es una de las tecnologías más ambiciosas del sector, y sería un error negar su potencial. Ahora bien, también sería imprudente tratarlo como una simple actualización de software más.

Tesla lleva años demostrando una enorme capacidad para acelerar la transición tecnológica del automóvil, pero Europa no puede permitirse que un sistema avanzado normalice algo tan básico como circular por encima del límite legal. Si el coche “decide” ir más rápido porque el tráfico lo hace, el problema ya no es solo técnico: es legal, ético y de confianza.

La buena noticia para Tesla es que Francia no ha cerrado la puerta. La mala es que el listón europeo será alto. Y probablemente debe serlo.

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