España se acerca al objetivo europeo: cargadores rápidos cada 60 km en el 90% de sus carreteras principales

España empieza a dejar atrás uno de los grandes argumentos contra el coche eléctrico: la falta de cargadores en carretera. La red pública de recarga ha crecido con fuerza en los últimos años y, según el Gobierno, ya cubre buena parte de los grandes corredores nacionales con puntos de alta potencia.

Cargadores-PKM-Tritium

La infraestructura de recarga en España continúa ganando músculo. El secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, ha confirmado que el 90% de la red principal de carreteras dispone ya de un punto de recarga de al menos 100 kW a menos de 60 kilómetros, una distancia clave para facilitar los viajes de larga distancia con coche eléctrico.

Este avance no es casual. La Unión Europea, a través del reglamento AFIR, exige que los principales corredores de transporte cuenten con estaciones de carga de alta potencia a intervalos suficientes para garantizar una movilidad eléctrica real, cómoda y sin incertidumbre para los usuarios. España, que durante años fue señalada por el retraso en infraestructura, empieza ahora a situarse en una posición mucho más competitiva.

El Moves Corredores, una pieza clave del despliegue

Uno de los instrumentos más importantes para reforzar esta red es el programa Moves Corredores. El IDAE publicó el 3 de junio de 2026 la propuesta de resolución definitiva de la primera convocatoria, destinada a impulsar infraestructura de recarga pública para vehículos eléctricos ligeros en España. 

Esta primera fase contempla 337 proyectos de recarga rápida y ultrarrápida, con potencias de al menos 150 kW, que recibirán algo más de 97 millones de euros en ayudas públicas. El objetivo no es solo instalar más cargadores, sino hacerlo donde realmente hacen falta: en aquellos tramos donde hasta ahora apenas había alternativas para viajar con un eléctrico.

El programa partía con una dotación mayor, pero una parte importante del presupuesto no se ha asignado en esta convocatoria. Esos fondos remanentes, superiores a los 100 millones de euros, podrían integrarse en una segunda edición junto a nuevas partidas previstas para los próximos años. De esta forma, el Moves Corredores volvería a contar con un presupuesto cercano a los 200 millones de euros en una futura convocatoria.

Las zonas sombra, el gran objetivo

La Administración ha puesto el foco en las llamadas “zonas sombra”, es decir, áreas de la red viaria donde la presencia de cargadores rápidos era escasa o directamente inexistente. Esta estrategia es especialmente importante porque el problema del coche eléctrico en España no ha sido únicamente el número total de puntos de recarga, sino su distribución.

Tener muchos cargadores concentrados en grandes ciudades no resuelve los viajes largos ni tranquiliza al usuario que necesita cruzar varias comunidades autónomas. Por eso, el despliegue en corredores y puntos estratégicos puede ser mucho más decisivo que una simple cifra global.

Más de 55.000 puntos públicos y un mercado que cambia rápido

Groizard también recordó durante el VEM 2026 que España ya supera los 55.000 puntos de recarga públicos, una cifra que refleja el cambio de ritmo del sector y que empieza a desmontar la idea de que cargar fuera de casa es una misión complicada. 

El mercado acompaña. En mayo de 2026, las matriculaciones de coches eléctricos alcanzaron una cuota cercana al 11%, mientras que el diésel cayó hasta el 3,7%. Si se suman los híbridos enchufables, los vehículos electrificados ya superan el 20% de las ventas totales.Este cambio tiene también una lectura industrial. España no solo quiere vender más eléctricos, también fabricarlos. Plantas como las de Stellantis en Villaverde y Figueruelas, Renault y nuevos proyectos vinculados a fabricantes internacionales refuerzan el papel del país como uno de los grandes polos europeos de producción electrificada.

La recarga ya no puede ser la excusa principal

Durante años, la falta de cargadores fue un argumento sólido para muchos conductores. Hoy sigue habiendo problemas: puntos fuera de servicio, trámites lentos, diferencias entre operadores y precios poco homogéneos. Pero el escenario ya no es el mismo.

La clave ahora no está solo en contar cargadores, sino en asegurar que funcionen, que estén bien ubicados y que ofrezcan potencias reales. Si España quiere convencer al conductor medio, la experiencia de recarga debe ser tan previsible como parar en una gasolinera. El avance es evidente, pero el reto pasa de “instalar más” a “instalar mejor”.

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