Esta ciudad cobrará a los coches eléctricos que ocupen demasiado tiempo los cargadores públicos

Una ciudad europea prepara una nueva medida para evitar que los cargadores públicos de coches eléctricos se conviertan en plazas de aparcamiento improvisadas. A partir del 1 de octubre de 2026, los conductores que mantengan su vehículo conectado más de seis horas tendrán que pagar una tarifa adicional de 0,06 euros por minuto, una decisión con la que la capital belga busca mejorar la rotación y aliviar la presión sobre una red de recarga cada vez más demandada.

coche-cargando-calle

Bruselas quiere poner fin a una de las prácticas más molestas para los usuarios de coches eléctricos: encontrar un cargador público ocupado por un vehículo que ya no está cargando. Para combatirlo, la capital belga estrenará una tarifa adicional que penalizará a quienes dejen el coche enchufado demasiado tiempo.

La medida entrará en vigor el 1 de octubre de 2026 y busca mejorar la rotación de los puntos de recarga sin depender únicamente de instalar más infraestructura. En una ciudad donde muchos vecinos no tienen garaje privado, cada cargador disponible cuenta.

Bruselas cobrará a los coches eléctricos que bloqueen los cargadores públicos

La Región de Bruselas-Capital aplicará una nueva tarifa de rotación a los vehículos eléctricos que permanezcan conectados durante más de seis horas en un punto de recarga público. El recargo será de 0,06 euros por minuto, lo que equivale a 3,60 euros por cada hora extra de ocupación.

Esta penalización no se aplicará durante todo el día. El Gobierno regional ha decidido limitarla a la franja comprendida entre las 09:00 y las 22:00 horas, dejando fuera la noche para no perjudicar a los residentes que dependen de la recarga nocturna en la calle.

El objetivo es claro: que los cargadores públicos se utilicen para cargar, no como una plaza de aparcamiento más. La propia secretaria de Estado de Energía de Bruselas, Audrey Henry, lo ha resumido con una frase muy directa: los puntos de recarga no son plazas de parking.

nuevos-cargadores-mejorados-ABB-Terra-HP-III

El problema no es solo tener más cargadores, sino usarlos mejor

La decisión llega en un momento en el que el coche eléctrico sigue ganando peso en Bruselas. Aproximadamente uno de cada cuatro coches nuevos matriculados en la región ya es completamente eléctrico, y el avance es todavía mayor entre las flotas de empresa, donde los modelos de batería representan ya una parte muy importante de las nuevas incorporaciones.

Este crecimiento está aumentando la presión sobre la red pública de recarga. Bruselas cuenta actualmente con una infraestructura que ronda los 10.000 puntos públicos y mantiene su objetivo de alcanzar los 22.000 puntos operativos en 2035. Sin embargo, la administración entiende que desplegar más cargadores no resolverá el problema si muchos de ellos permanecen ocupados durante horas sin necesidad.

Según los datos atribuidos al operador Sibelga, los coches permanecen conectados una media de seis horas y media, cuando una carga habitual de unos 18 kWh puede completarse en aproximadamente dos horas y veinte minutos. En la práctica, esto significa que muchos puntos quedan bloqueados durante bastante más tiempo del necesario.

Una tarifa útil, aunque con margen de mejora

La nueva norma puede ayudar a mejorar la disponibilidad de la red, pero no es perfecta. Bruselas no cobrará el recargo desde el momento en el que la batería esté llena, sino cuando el coche haya superado las seis horas conectado. Esto deja margen para que un vehículo siga ocupando el cargador durante varias horas aunque la sesión de carga ya haya terminado.

También queda la duda de si 3,60 euros por hora será una penalización suficientemente disuasoria para todos los usuarios. Para algunos conductores puede ser una cantidad asumible, sobre todo si la alternativa es buscar aparcamiento en una zona complicada. Aun así, el simple hecho de introducir una tarifa específica ya envía un mensaje claro: la infraestructura pública debe compartirse.

Bruselas no es la única ciudad que mueve ficha

El caso de Bruselas se suma a otras iniciativas similares en Bélgica. Ciudades como Amberes y Gante ya han introducido tarifas de rotación para evitar que los cargadores públicos se conviertan en aparcamientos encubiertos.

Este tipo de medidas será cada vez más habitual en Europa. A medida que crece el parque eléctrico, las ciudades tendrán que gestionar no solo cuántos cargadores instalan, sino también cómo se usan. La disponibilidad real de la red depende tanto de la infraestructura como del comportamiento de los conductores.

La disponibilidad de puntos de carga es imprescindible y en ocasiones no se hace el uso correcto

La medida de Bruselas va en la dirección correcta, aunque se queda algo corta. Penalizar a quien bloquea un cargador público es necesario, porque la experiencia de uso del coche eléctrico no depende únicamente de la autonomía o del precio de la energía, sino también de encontrar un punto disponible cuando se necesita.

Dicho esto, lo más justo sería aplicar el recargo cuando el coche ha terminado de cargar, no después de seis horas. La tecnología ya permite saber cuándo una sesión ha finalizado, y muchos operadores privados funcionan así. Aun así, Bruselas está dando un paso importante: recordar que la recarga pública es un recurso compartido y que usarlo bien será clave para que la electrificación funcione en las grandes ciudades.

Comentarios