Chery patenta una batería de estado sólido con 600 Wh/kg

Chery avanza en el desarrollo de sus futuras baterías de estado sólido con una nueva patente centrada en mejorar la estabilidad interna de las celdas, uno de los grandes retos para llevar esta tecnología a producción. La solución, basada en un recubrimiento químico para electrolitos de sulfuro, apunta directamente a vehículos eléctricos de altas prestaciones con más autonomía, cargas más rápidas y una menor degradación a largo plazo.

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Chery acaba de dar un nuevo paso en una de las carreras tecnológicas más importantes del coche eléctrico: la batería de estado sólido. El fabricante chino ha registrado una patente centrada en proteger uno de los puntos más delicados de estas celdas, la interfaz interna entre materiales, donde suelen aparecer pérdidas de rendimiento y degradación con el paso de los ciclos.

La clave está en un recubrimiento químico aplicado sobre electrolitos de sulfuro, una solución que busca mejorar la estabilidad de las futuras baterías de alta densidad energética. No es una mejora menor: si este tipo de avances llega a producción, podría acercar a Chery a vehículos eléctricos premium con más autonomía, cargas más rápidas y una vida útil más consistente.

Chery patenta una nueva solución para sus baterías de estado sólido

La división de sistemas de propulsión de Chery ha avanzado en el desarrollo de baterías de estado sólido con una nueva patente publicada bajo el número CN122348252A ante la Administración Nacional de Propiedad Intelectual de China. El documento describe un recubrimiento superficial para electrolitos de sulfuro, un tipo de material considerado clave para las baterías de próxima generación.

El objetivo de esta tecnología es atacar uno de los grandes problemas de las baterías de estado sólido: la inestabilidad en las zonas de contacto entre los distintos componentes de la celda. En una batería convencional, los iones de litio se mueven a través del electrolito durante la carga y descarga. En las baterías de estado sólido, ese movimiento debe ser especialmente uniforme, porque cualquier degradación en la interfaz puede elevar la resistencia interna y reducir la capacidad con el tiempo.

Un recubrimiento químico para mejorar la estabilidad

La solución planteada por Chery consiste en aplicar una capa funcional directamente sobre el electrolito de sulfuro. La diferencia frente a otros enfoques está en que no se limita a crear una barrera física, sino que busca establecer enlaces químicos a nivel molecular.

En la práctica, este recubrimiento tiene la misión de estabilizar el paso de los iones de litio, reducir la resistencia en la interfaz y evitar que la estructura interna de la celda se deteriore durante cargas exigentes. Es un detalle técnico, sí, pero puede marcar la diferencia entre una batería prometedora en laboratorio y una batería realmente útil para un coche eléctrico de producción.

Chery no es la única compañía china que trabaja en esta dirección. BYD y CATL también han registrado patentes relacionadas con electrolitos de sulfuro y soluciones para proteger las interfaces internas de las celdas, lo que confirma que la industria está centrando buena parte de sus esfuerzos en este cuello de botella.

Rhino S: la batería con la que Chery quiere apuntar a los 600 Wh/kg

Este nuevo movimiento encaja con la estrategia de Chery para su familia de baterías Rhino. Dentro de ella, la Rhino S es la variante de estado sólido total, basada en electrolito de sulfuro y ánodo de litio metálico. Según los datos presentados por la compañía, la celda apunta a superar los 600 Wh/kg y a permitir autonomías teóricas superiores a 1.500 kilómetros en ciclo chino.

La marca también ha hablado de carga ultrarrápida sobre arquitectura de 800 voltios, con la posibilidad de recuperar hasta 500 kilómetros en unos cinco minutos en condiciones ideales. Son cifras muy ambiciosas, pero todavía deben interpretarse con cautela hasta que existan vehículos de producción y pruebas independientes.

Chery quiere llevar esta tecnología a producción desde 2027

La hoja de ruta de Chery contempla una primera fase de validación con baterías semisólidas y, posteriormente, la llegada de baterías de estado sólido total a modelos de gama alta. La compañía ya ha puesto en marcha una línea piloto de 0,5 GWh y plantea escalar hacia una capacidad de entre 2 y 5 GWh en 2027, con una posible aplicación inicial en flotas y vehículos premium.

El músculo industrial de la compañía también ayuda a entender por qué Chery quiere desarrollar parte de esta tecnología de forma interna. El grupo cuenta con un capital registrado de 5.800 millones de yuanes, unos 748 millones de euros al cambio actual, y dispone de una amplia cartera de patentes e inversiones en empresas relacionadas con el automóvil y la cadena de suministro.

La realidad: la batería de estado sólido aún no está lista para todos

Aunque las patentes se multiplican, la producción masiva sigue siendo el gran desafío. CATL, uno de los mayores fabricantes de baterías del mundo, ha reconocido que su tecnología de estado sólido se encuentra todavía en el nivel 4 de una escala de madurez tecnológica de 9 niveles, lo que equivale a una fase de validación y prototipos, no a una producción masiva generalizada.

Esto significa que las primeras aplicaciones llegarán, previsiblemente, a coches caros, series limitadas o flotas controladas. El salto al vehículo eléctrico asequible tardará más, sobre todo por costes, rendimiento industrial y necesidad de garantizar fiabilidad durante miles de ciclos.

La tecnología asociada a las baterías avanza muy rápido

La patente de Chery no debe interpretarse como una revolución inmediata, pero sí como una señal muy clara: la batería de estado sólido ya no es solo una promesa de laboratorio. Los fabricantes chinos están entrando en una fase mucho más concreta, centrada en resolver problemas pequeños pero decisivos.

Y ahí está lo interesante. No ganará esta carrera quien anuncie la cifra de autonomía más espectacular, sino quien consiga fabricar celdas estables, repetibles y a un coste razonable. Si Chery logra convertir este recubrimiento químico en una ventaja industrial real, podría colocarse en una posición muy seria dentro del coche eléctrico premium de la segunda mitad de la década.

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