La recarga pública en España alcanza 55.077 puntos, pero su avance se frena en 2026
La infraestructura de recarga para coche eléctrico en España arrancó 2026 con cifras al alza, aunque el ritmo ya no es el de ejercicios anteriores. El despliegue continúa, sí. Sin embargo, lo hace con menos intensidad de la que el sector necesita para acompañar el avance del vehículo electrificado. Sobre todo, esto es importante para generar confianza entre los conductores que aún dudan antes de dar el salto.
Los datos del último Barómetro de Electromovilidad de ANFAC reflejan esa doble lectura. Por un lado, la red pública suma más puntos y gana presencia la recarga ultrarrápida. Esta es una pieza decisiva para los viajes largos y para el transporte pesado. Por otro, persiste un problema estructural que lastra el resultado final: miles de cargadores ya instalados siguen fuera de servicio.
La red pública de recarga en España supera los 55.000 puntos, pero pierde velocidad
España cerró el primer trimestre de 2026 con 55.077 puntos de recarga de acceso público, tras incorporar 2.005 nuevos cargadores entre enero y marzo. Eso supone un crecimiento trimestral del 3,8 %, una cifra positiva sobre el papel, aunque claramente inferior al promedio registrado durante los dos últimos años.
El dato confirma que la infraestructura sigue expandiéndose, pero también deja una advertencia para el sector: el despliegue se está enfriando. Y eso llega en un momento especialmente delicado. Ahora el mercado necesita una red más visible, más fiable y mejor repartida para sostener el aumento de matriculaciones electrificadas.
La recarga ultrarrápida gana peso en el mix
Dentro de ese crecimiento más moderado, hay un elemento especialmente relevante: la mejora de la red de alta potencia. De los nuevos puntos incorporados en el trimestre, el 15 % corresponde a cargadores de más de 250 kW. ANFAC subraya que este avance equivale al 43 % de todo lo que creció esta categoría durante 2025. En términos absolutos, este tipo de infraestructura sumó 309 nuevas unidades en solo tres meses.
No es un detalle menor. Este tipo de postes es el que realmente cambia la experiencia de uso del coche eléctrico en carretera, y también el que empieza a ser imprescindible para la electrificación de vehículos pesados. En este ámbito no basta con tener un enchufe disponible: hace falta potencia, maniobrabilidad y condiciones técnicas adaptadas.

El gran atasco sigue siendo el mismo: miles de puntos instalados no funcionan
El gran problema de la recarga pública en España no es solo cuántos puntos se instalan, sino cuántos pueden utilizarse de verdad. Según ANFAC, actualmente hay 17.073 puntos de recarga fuera de servicio, una cifra que además creció en 733 unidades durante el primer trimestre. En otras palabras, alrededor de uno de cada cuatro cargadores instalados no está operativo.
El impacto de esa ineficiencia es enorme. Si todos esos puntos estuvieran disponibles para los usuarios, la red española no hablaría de 55.077 cargadores, sino de 72.150 puntos de acceso público. El salto sería inmediato y cambiaría por completo la percepción real del despliegue nacional.
No basta con instalar, hay que activar y mantener
La lectura es bastante clara: España no solo necesita más infraestructura, también necesita que la que ya está montada entre en servicio cuanto antes. La burocracia, los retrasos administrativos, los problemas de conexión y la falta de información fiable para el usuario siguen siendo un cuello de botella demasiado importante para un mercado que quiere acelerar.
El problema parecía que se quería minimizar, pero la realidad es otra, no puede ser que una vez realizada la instalación del punto de carga pasen meses o incluso años para que se active dicho punto de carga. Ya no solo porque la imagen como tal del proveedor es pésima, sino porque al ritmo que corre la tecnología eléctrica, el punto de carga puede quedar desfasado y anticuado incluso antes de estrenarse y ya te avanzo que cada cargador público tiene un coste bastante elevado. Por lo tanto hay que analizar bajo mi punto de vista, más que el número de incremento de estaciones de recarga en España, que también es importante, en ver como solucionar el cuello de botella de poner en marcha nuevas estaciones.
España mejora en electromovilidad, pero la distancia con Europa sigue siendo importante
El indicador global de electromovilidad en España alcanzó en el primer trimestre de 2026 los 25,4 puntos sobre 100, lo que supone una mejora de 1,6 puntos frente al trimestre anterior. Aun así, la media europea se sitúa en 38 puntos, de modo que la brecha sigue siendo de 12,6 puntos.
Ese avance se explica sobre todo por la evolución del mercado. En los tres primeros meses del año se matricularon 68.627 turismos electrificados, y el indicador de penetración subió hasta 35,9 puntos, con un incremento de 2,5 puntos. Sin embargo, ANFAC también advierte de cierto freno en el peso de las ventas en los últimos meses. Esto ocurre en espera de nuevas medidas de impulso como el Plan Auto+.
Las comunidades que mejor están respondiendo
Por encima de la media nacional en el indicador global aparecen Navarra, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cantabria, Cataluña, Aragón, Asturias y Baleares. Entre las que más crecieron en el trimestre destacan Castilla-La Mancha, Castilla y León y Cantabria.
En penetración de vehículo electrificado, Navarra lidera el ranking nacional, seguida por Castilla-La Mancha, Madrid y Cataluña. Y en infraestructura de recarga, los territorios mejor posicionados son Castilla y León, Cantabria y Navarra, mientras que las mejoras más intensas del trimestre se registraron en Extremadura, Castilla y León y Castilla-La Mancha.
La infraestructura avanza, pero más despacio que el mercado
Otro de los mensajes que deja el barómetro es que la infraestructura sigue creciendo, aunque a una velocidad insuficiente frente a las necesidades del mercado. El indicador español de recarga se situó en 10,0 puntos, frente a una media europea de 14,8. Además, ANFAC remarca que Europa sigue avanzando con mayor intensidad y que países como Noruega y Países Bajos continúan marcando el paso. Portugal, además, destaca por su fuerte crecimiento reciente.
A esto se suma un despliegue muy desigual. España ya ha alcanzado el 62 % del objetivo de potencia instalada para 2026 dentro del marco Fit for 55. Sin embargo, la foto provincial sigue siendo irregular: 18 provincias ya cumplen o superan su meta, mientras 12 continúan por debajo del 50 % de sus objetivos.
El mapa español sigue teniendo demasiadas velocidades
Ese reparto desigual es uno de los grandes desafíos de los próximos meses. Porque no basta con mejorar las cifras nacionales: el usuario necesita saber que puede moverse con cierta tranquilidad por todo el país, no solo por unas pocas zonas especialmente avanzadas. Por eso, la capilaridad y la operatividad van a ser tan importantes como el volumen bruto de puntos instalados.
Fiabilidad: lo que necesita el usuario de un coche eléctrico
La sensación que deja este arranque de 2026 es bastante clara: España no está parada, pero tampoco está avanzando al ritmo que exige el momento. Hay motivos para valorar positivamente el crecimiento de la recarga ultrarrápida y el mejor comportamiento del mercado electrificado. Sin embargo, cuesta hablar de auténtica aceleración cuando una parte tan grande de la red sigue apagada o bloqueada por problemas que no deberían eternizarse.
En mi opinión, el debate ya no debería centrarse solo en anunciar nuevos puntos de recarga, sino en ofrecer una experiencia real de uso. Para el conductor, un cargador que figura en un mapa pero no funciona vale exactamente lo mismo que no tener nada. Y mientras eso siga ocurriendo con tanta frecuencia, la transición eléctrica seguirá avanzando por debajo de su verdadero potencial.
Finalmente, no me quiero olvidar de recomendaros nuestro planificador de ruta desarrollado junto con QuantumDrive que te permite saber cuando parar a cargar y donde en tu viaje.