Un fabricante chino presenta sus cargadores capaces de carga 100 km en 1 minuto
El gigante chino Didi presenta sus ultra cargadores de 1,6 MW de potencia
Aunque su nombre aún suene poco fuera de Asia, DiDi Chuxing es una verdadera superpotencia tecnológica en China. Lo que comenzó como una simple aplicación para solicitar transporte privado —algo así como el "Uber chino"— ha crecido hasta convertirse en un gigante que abarca desde servicios de movilidad hasta desarrollo de tecnología avanzada, extendiendo ya su influencia más allá del mercado asiático, con presencia incluso en Europa.
Uno de sus movimientos más destacados en los últimos años fue la asociación con BYD, el principal fabricante de coches eléctricos del mundo, para crear conjuntamente el D1: un monovolumen eléctrico concebido específicamente para servicios de transporte urbano. Este modelo forma parte de su flota de vehículos destinados a taxi y ride-hailing, lo que demuestra la clara intención de DiDi de transformar la movilidad urbana desde la raíz. Pero no se han detenido ahí. También han forjado colaboraciones con empresas como NEVS para avanzar en tecnologías de conducción autónoma, y con CATL, el gigante de las baterías, para implementar estaciones de intercambio rápido de baterías en entornos urbanos.
Ahora, la filial energética del grupo, Orange Charging, acaba de dar un golpe sobre la mesa con la presentación de su nuevo cargador ultrarrápido, que alcanza la sorprendente cifra de 1.600 kW de potencia. Con este anuncio, DiDi supera a todos sus competidores nacionales en la carrera de la recarga eléctrica de alta velocidad: primero fue BYD, con sus cargadores de 1,0 MW; luego Zeekr, que elevó el listón a 1,2 MW; y más recientemente Huawei, que se posicionó con sus estaciones de 1,5 MW. Pero DiDi ha conseguido romper esa barrera, alcanzando los 1,6 MW, lo que equivale a una recarga capaz de añadir más de 100 kilómetros de autonomía en apenas un minuto.
Detrás de esta hazaña tecnológica hay un sistema avanzado de gestión de energía denominado "Unicorn OS", capaz de distribuir inteligentemente la potencia entre distintos vehículos y adaptar la carga según las necesidades individuales de cada coche. Esta solución ya está operativa en la red de Orange Charging, que cuenta con más de 46.000 estaciones repartidas por toda China, muchas de las cuales ya ofrecen potencias por encima de los 180 kW.
Sin embargo, esta carrera por la velocidad de carga plantea importantes desafíos. En primer lugar, el coste de cada una de estas estaciones puede oscilar entre los 9.500 y 14.000 euros, dependiendo de la necesidad de sistemas de refrigeración líquida, un elemento indispensable para gestionar las altísimas temperaturas que se generan al cargar a potencias tan elevadas. A esto se suma el mantenimiento periódico de estos sistemas, como la sustitución del líquido refrigerante, que añade una nueva capa de complejidad operativa.
También hay preocupaciones en torno al impacto que una infraestructura tan potente puede tener sobre la red eléctrica. No es trivial conectar cargadores de 1,6 MW en entornos urbanos sin afectar la estabilidad del suministro. Para contrarrestar este problema, se están explorando soluciones que combinan fuentes de energía solar, sistemas de almacenamiento con baterías locales y el uso de algoritmos basados en inteligencia artificial que optimizan el uso de la energía, reduciendo así la carga instantánea sobre la red. En este sentido, empresas como BYD llevan tiempo trabajando en modelos híbridos que permiten amortiguar estos picos de consumo sin comprometer la eficiencia.
Tampoco puede pasarse por alto la posible repercusión en la vida útil de las baterías. Aunque las celdas modernas están diseñadas para soportar cargas rápidas, mantener una exposición continua a potencias de este calibre podría acelerar su degradación. Por eso, parte del desarrollo actual se centra también en la creación de sistemas de protección térmica, software de gestión de baterías más avanzado y protocolos de recarga inteligente que eviten sobrecargas innecesarias.
En definitiva, el nuevo supercargador de DiDi marca un punto de inflexión en la industria de la movilidad eléctrica. Si bien su despliegue generalizado aún enfrenta obstáculos técnicos y económicos, no cabe duda de que estamos ante un anticipo del futuro de la recarga: uno en el que parar cinco minutos en una estación equivaldrá a salir con la batería llena y el camino libre. Y en esa carrera, DiDi no solo quiere participar, quiere liderarla.