Barcelona tendrá una electrolinera pública ultrarrápida capaz de cargar 400 km en 15 minutos
Barcelona quiere que cargar un coche eléctrico sea cada vez más parecido a repostar en una gasolinera convencional. Para conseguirlo, la ciudad prepara su primera electrolinera pública ultrarrápida. Esta instalación estará ubicada en el Passeig de la Vall d’Hebron, 203, junto a la Ronda de Dalt. Así, estará situada en uno de los grandes puntos de entrada y salida de la capital catalana.
La nueva infraestructura formará parte de Endolla Barcelona y estará pensada para dar respuesta a una necesidad cada vez más evidente. Hay más coches eléctricos circulando y, por tanto, más demanda de puntos de carga rápidos, accesibles y bien situados. Con 12 cargadores ultrarrápidos y hasta 480 kW de potencia, la capacidad permite atender a más de 300 vehículos al día. Por eso, este nuevo hub puede convertirse en una pieza clave para la movilidad eléctrica en la ciudad.
Barcelona prepara su primera gran electrolinera pública ultrarrápida
La ubicación elegida no es casual. La futura electrolinera se instalará junto a la Ronda de Dalt, a la altura de la salida 4, en una zona de mucho tráfico. Además, cuenta con conexión directa con barrios residenciales, equipamientos sanitarios y rutas metropolitanas. Es decir, es un punto pensado tanto para conductores que se mueven por Barcelona como para quienes entran o salen de la ciudad.
Este detalle es importante porque la recarga ultrarrápida tiene sentido especialmente en lugares de paso. No se trata solo de enchufar el coche durante varias horas mientras está aparcado. También se trata de permitir una parada breve para recuperar autonomía y continuar el viaje. En ese sentido, Vall d’Hebron ofrece una posición estratégica. Está cerca de una vía rápida, cuenta con flujo constante de vehículos y puede servir de apoyo tanto a usuarios particulares como a flotas o vehículos de distribución.
Hasta 400 kilómetros en solo 15 minutos
El dato más llamativo del proyecto está en la potencia. La instalación alcanzará hasta 480 kW, lo que permitirá sumar hasta 400 kilómetros de autonomía en unos 15 minutos. Esto depende siempre del modelo de coche eléctrico y de su capacidad de carga.
Esto acerca la experiencia de uso a la de una estación de servicio tradicional. Para muchos conductores, la gran barrera del coche eléctrico sigue siendo el tiempo de recarga. Poder detenerse unos minutos, cargar lo suficiente para continuar un trayecto largo y volver a circular cambia por completo esa percepción.
Además, el hub contará con 12 puntos de carga, una cifra notable frente a muchas estaciones públicas actuales. En muchas de ellas el número de plazas suele ser más reducido. Así, esta capacidad debería ayudar a disminuir los tiempos de espera y mejorar la rotación de vehículos en las horas de mayor demanda.
Un espacio pensado para el conductor
La electrolinera no será simplemente una zona con cargadores. El proyecto contempla servicios orientados a mejorar la experiencia del usuario durante la espera, como zonas cubiertas, bancos, información para el conductor y espacios de descanso.
La idea es sencilla: si el coche necesita unos minutos para recuperar autonomía, el usuario también debe poder aprovechar ese tiempo de forma cómoda. Este enfoque será cada vez más importante a medida que la recarga ultrarrápida se extienda, porque la potencia por sí sola no basta. La facilidad de acceso, la comodidad y la sensación de seguridad también forman parte de la experiencia.
Energía renovable para una red más sostenible
La instalación funcionará con energía 100% renovable, en línea con el objetivo de reducir las emisiones asociadas al transporte urbano. También se prevé integrar soluciones energéticas que ayuden a gestionar mejor la demanda eléctrica, algo especialmente relevante en cargadores de alta potencia.
Este tipo de infraestructuras requiere una conexión robusta a la red y una planificación técnica más compleja que la de un punto de carga convencional. Por eso, la inversión prevista ronda los 3 millones de euros. Esta cifra incluye la construcción del espacio, la instalación de los cargadores y la adaptación eléctrica necesaria.
Un paso clave para que el coche eléctrico gane terreno en la ciudad
La puesta en marcha está prevista a lo largo de 2026. Cuando entre en servicio, Barcelona se situará entre las primeras ciudades españolas en contar con una electrolinera pública ultrarrápida de estas características. Así, quedará integrada dentro de una red municipal de recarga.
Endolla Barcelona ya cuenta con una presencia importante en la ciudad, pero este proyecto supone un cambio de escala. Hasta ahora, buena parte de la infraestructura pública se ha centrado en puntos de carga en aparcamientos o en la vía pública. Con este nuevo hub, Barcelona introduce un modelo más próximo al de una estación de servicio eléctrica. Habrá más potencia, más plazas y una clara orientación a trayectos rápidos.
Una buena decisión, pero no puede quedarse en un caso aislado
Barcelona acierta al colocar su primera gran electrolinera ultrarrápida en una zona de paso real. La Ronda de Dalt es uno de los accesos más importantes de la ciudad. Si la infraestructura funciona como está previsto, puede ayudar a eliminar una de las dudas más habituales sobre el coche eléctrico: qué hacer cuando se necesita cargar rápido y continuar el viaje.