La Guardia Civil lo vigila: el error al llevar la bici en el coche que puede costarte una multa de 200 euros
Con la llegada del verano, muchos conductores vuelven a cargar la bicicleta en el coche para escaparse a la montaña o disfrutar de rutas al aire libre. Sin embargo, transportarla de forma incorrecta puede suponer un riesgo para los ocupantes y acabar en multa si no va bien sujeta, si compromete la visibilidad o si tapa elementos obligatorios como la matrícula o las luces.
Con el verano a las puertas, muchos conductores vuelven a repetir una escena muy habitual: cargar la bicicleta en el coche y poner rumbo a la montaña, a una vía verde o a cualquier ruta lejos de la ciudad. El problema es que llevar la bici “como quepa” puede salir caro y, sobre todo, convertirse en un riesgo real para los ocupantes.
La bicicleta puede viajar dentro del vehículo, en el techo, en un portabicicletas trasero, sobre bola de remolque o incluso en un remolque. La clave no está solo en elegir el sistema más cómodo, sino en asegurarse de que la carga va sujeta, no tapa luces ni matrícula y no puede moverse en caso de frenazo. Veamos a continuación lo que dice la normativa actual.
Llevar la bicicleta en el coche es legal, pero no de cualquier manera
Transportar una bicicleta en el interior del coche está permitido, siempre que no moleste al conductor ni reduzca su visibilidad. En la práctica, esto suele obligar a abatir los asientos traseros, retirar alguna rueda y colocar la bici de forma que no invada la zona del conductor.
El error más común es dejarla simplemente apoyada en el maletero o entre los asientos. Una bicicleta suelta puede salir despedida en una frenada fuerte o en un accidente, por lo que debe ir fijada con cinchas, tensores o aprovechando los puntos de anclaje del vehículo. El Reglamento General de Circulación exige que la carga no pueda caer, desplazarse de manera peligrosa, comprometer la estabilidad del coche ni ocultar luces, señales o placas obligatorias.
Cuidado con las bicis eléctricas
En el caso de las bicicletas eléctricas, la precaución debe ser todavía mayor. Son más voluminosas y pesadas que muchas bicis convencionales, así que no basta con comprobar que “entra” en el coche. También hay que revisar que no queda apoyada contra cristales, respaldos o elementos que puedan dañarse, y que el sistema de sujeción soporta bien el peso.
Portabicicletas: cómodo, pero con normas muy claras
Para quienes transportan la bici con frecuencia, un portabicicletas suele ser la mejor solución. Los de techo dejan libre el maletero y evitan problemas con la matrícula, aunque aumentan la altura total del coche y pueden elevar el consumo. Los de portón o bola son más cómodos para cargar la bici, pero exigen prestar especial atención a la señalización.
En turismos, la carga puede sobresalir por la parte posterior hasta un 10% de la longitud del vehículo, o hasta un 15% si se trata de carga indivisible. Si sobresale por detrás, debe señalizarse con la placa V-20; y si ocupa todo el ancho posterior, se colocan dos placas formando una “V” invertida. Además, la DGT recuerda que las bicicletas no pueden sobresalir por los laterales y que, si tapan matrícula o pilotos, será necesario instalar una placa supletoria con luces.
Las multas por llevar mal la bici en el coche
La sanción más conocida es la de 200 euros por circular con una carga que pueda arrastrar, caer, desplazarse peligrosamente o comprometer la estabilidad del vehículo. También hay multas de 80 euros por no señalizar correctamente una carga que sobresale o por circular con luces, matrícula o distintivos tapados. En casos más graves, si la carga cae a la vía y genera peligro para otros usuarios, la sanción puede alcanzar los 500 euros.
No es una cuestión de multas, es de sentido común
Llevar la bicicleta dentro del coche puede parecer la solución más rápida, pero no siempre es la más inteligente. Muchos conductores invierten miles de euros en una bici, en ropa técnica o en accesorios, y luego la transportan sin una sola cincha, confiando en que “no se va a mover”.
La realidad es que una bici mal colocada convierte un viaje de ocio en una situación innecesariamente peligrosa. Un buen portabicicletas, una placa V-20 o unas correas de calidad cuestan mucho menos que una multa y, desde luego, muchísimo menos que las consecuencias de un golpe dentro del habitáculo. En plena temporada de escapadas, merece la pena dedicar cinco minutos a cargar bien la bici antes de salir.
