Austria baja el límite de velocidad a 100 km/h por las emisiones: los coches eléctricos pueden seguir a 130 km/h
Austria cuenta con una peculiar normativa de tráfico que permite que, en determinados tramos, los coches eléctricos puedan circular más rápido que los vehículos de combustión. La clave está en las señales IG-L, asociadas a restricciones de velocidad por motivos medioambientales y que esconden una excepción poco conocida para los eléctricos.
Austria tiene una norma de tráfico bastante peculiar que puede sorprender a quien atraviese el país en coche eléctrico. En algunas autopistas, dos vehículos que circulan uno al lado del otro pueden tener límites de velocidad diferentes simplemente por el tipo de motor que utilizan.
La clave está en unas señales acompañadas de las letras IG-L. Cuando aparecen, una limitación de 100 km/h no siempre significa que un coche eléctrico tenga que levantar el pie: bajo determinadas condiciones puede continuar circulando hasta 130 km/h.
- Qué significa IG-L y por qué Austria reduce la velocidad
- Los híbridos enchufables no tienen este privilegio
- No puedes ignorar cualquier señal de 100 km/h por conducir un eléctrico
- ¿Qué ocurre si viajas a Austria con un coche eléctrico extranjero?
- Austria también puede confiscar el coche por excesos de velocidad extremos
- Buena idea pero difícil de implementar
Qué significa IG-L y por qué Austria reduce la velocidad
Las siglas IG-L hacen referencia a Immissionsschutzgesetz-Luft, la legislación austríaca destinada a proteger la calidad del aire. Gracias a esta normativa pueden activarse restricciones de velocidad por motivos medioambientales en determinados tramos.
El ejemplo más llamativo aparece en autopistas donde el máximo habitual para turismos es de 130 km/h. Si entra en funcionamiento una restricción IG-L, los coches con motor de combustión pueden quedar limitados a 100 km/h.
Sin embargo, Austria contempla una excepción para los vehículos de propulsión exclusivamente eléctrica y los impulsados mediante pila de combustible de hidrógeno. Cuando se cumplen todos los requisitos, pueden continuar a la velocidad máxima general de la vía.
No se trata además de una situación excepcional en una única carretera. La información oficial menciona tramos de autopistas como la A1, A2, A9, A10, A12, A13 y A14, aunque las condiciones y restricciones dependen de cada zona.
Los híbridos enchufables no tienen este privilegio
Aquí Austria establece una frontera muy clara. Un híbrido enchufable no recibe el mismo tratamiento que un eléctrico puro, aunque pueda recorrer decenas de kilómetros sin utilizar gasolina.
La propia administración austríaca especifica que los PHEV están excluidos de esta excepción. Es decir, si un híbrido enchufable se encuentra con un límite IG-L de 100 km/h, deberá respetarlo como cualquier vehículo de combustión.
No puedes ignorar cualquier señal de 100 km/h por conducir un eléctrico
Este es probablemente el detalle más importante para evitar una multa.
La excepción solo funciona cuando la limitación está vinculada expresamente a la normativa IG-L y el tramo dispone de la señalización que permite aplicar el privilegio a los vehículos correspondientes. Si el límite se ha establecido por obras, seguridad vial, tráfico, meteorología, ruido o cualquier otra circunstancia, un eléctrico debe respetarlo exactamente igual que el resto.
Por tanto, encontrarse un cartel de 100 km/h en Austria conduciendo un Tesla, Volkswagen ID.4 o cualquier otro eléctrico no significa automáticamente poder circular a 130 km/h.
¿Qué ocurre si viajas a Austria con un coche eléctrico extranjero?
La situación de los vehículos extranjeros requiere especial atención. La excepción se amplió en la práctica a eléctricos matriculados fuera de Austria, y actualmente el ADAC confirma expresamente que también pueden beneficiarse vehículos extranjeros cuando su matrícula permite reconocerlos como eléctricos.
Aquí aparece un problema para algunos países: no todos utilizan una matrícula específica para identificar exteriormente un coche eléctrico. Por ese motivo, no resulta prudente dar por hecho que cualquier eléctrico con matrícula extranjera puede superar un IG-L sin comprobar previamente que cumple los requisitos de identificación exigidos.
Austria también puede confiscar el coche por excesos de velocidad extremos
Conviene evitar confundir esta excepción con una invitación a correr. Desde el 1 de marzo de 2024, Austria endureció considerablemente las consecuencias para los excesos de velocidad más graves.
La legislación permite la inmovilización temporal del vehículo y, en determinados supuestos, incluso su confiscación definitiva. Entre los casos más extremos figura superar el límite en más de 80 km/h dentro de poblado o 90 km/h fuera de él. Las sanciones pueden alcanzar además los 7.500 euros.
Estas medidas también pueden alcanzar a conductores extranjeros que circulen por Austria.
Buena idea pero difícil de implementar
La idea austríaca tiene bastante sentido desde el punto de vista conceptual: si una reducción de velocidad se activa específicamente para disminuir contaminantes procedentes de los gases de escape, no parece demasiado lógico tratar exactamente igual a un coche que no tiene tubo de escape.
El problema está en la ejecución. Una excepción de tráfico debería poder entenderse de forma inmediata por cualquier conductor europeo y no depender tanto del tipo de matrícula que utiliza cada país. Con cada vez más eléctricos cruzando fronteras, sería mucho más razonable contar con un sistema europeo de identificación común.
Lo interesante, en cualquier caso, es que Austria ofrece uno de esos pocos escenarios donde conducir un eléctrico supone una ventaja tangible incluso después de haber comprado el coche: en el mismo tramo de autopista, un gasolina puede estar limitado a 100 km/h mientras un eléctrico circula legalmente a 130 km/h.

