Es oficial: las motos ya podrán circular por el arcén sin que las multen
La DGT introduce un cambio importante para los motoristas: permitirá que las motos circulen por el arcén derecho en situaciones de atasco, siempre con límite de velocidad y solo en tramos señalizados. La reforma también refuerza la seguridad con nuevas obligaciones de equipamiento y reconoce por primera vez al motorista como usuario vulnerable de la vía.
La nueva reforma del Reglamento General de Circulación introduce uno de los cambios más esperados por los motoristas en España: las motos podrán usar el arcén derecho cuando haya retenciones, aunque con condiciones muy concretas. La medida llega acompañada de más exigencias de equipamiento y de una nueva figura legal: la del usuario vulnerable de la vía.
Las motos podrán ir por el arcén en atascos desde octubre
La Dirección General de Tráfico da un paso importante en la regulación de la movilidad sobre dos ruedas. A partir del 1 de octubre de 2026, las motocicletas podrán circular por el arcén derecho cuando exista congestión de tráfico, siempre que no superen los 30 km/h y que el tramo esté expresamente señalizado para ello. La reforma ha sido aprobada por el Consejo de Ministros y forma parte de una actualización más amplia del Reglamento General de Circulación.
No se trata, por tanto, de permitir que cualquier motorista utilice el arcén cuando quiera. La norma limita su uso a situaciones de atasco y bajo una velocidad reducida, con el objetivo de evitar maniobras peligrosas entre coches detenidos o circulando a muy baja velocidad.
Menos filtrado entre coches y más separación del tráfico
Hasta ahora, en una retención, muchos motoristas acababan avanzando entre carriles, una práctica habitual pero no siempre segura. Cualquier cambio de carril inesperado, una puerta mal abierta o un despiste de un conductor puede generar una situación de riesgo.
Con esta modificación, Tráfico busca ordenar una realidad que ya existía en la carretera. La idea es que la moto tenga un espacio más previsible para avanzar en condiciones de congestión, separándola del flujo principal de vehículos. Es una solución que puede mejorar la fluidez, pero también reducir el contacto directo entre motos y coches en los atascos.
Guantes, calzado cerrado y cascos homologados
La reforma no solo concede nuevos márgenes de circulación. También endurece las exigencias de seguridad para motoristas y usuarios de ciclomotor. Los conductores y pasajeros de motocicletas y ciclomotores deberán utilizar guantes de protección en vías interurbanas y calzado cerrado en todo tipo de vías. El incumplimiento será considerado infracción grave, con una multa de 200 euros.
En el caso concreto de los guantes homologados, la DGT aclara que su obligación efectiva dependerá de una orden ministerial que concrete las especificaciones técnicas. Mientras tanto, deberán emplearse guantes de protección equivalentes a los que ya se usan actualmente.
Otro cambio relevante afecta a los ciclomotores. Sus usuarios ya no podrán conformarse con cascos simplemente certificados: tendrán que utilizar cascos homologados. Esta exigencia, junto con el alumbrado obligatorio para VMP, entrará en vigor el 1 de octubre de 2027.
El motorista, reconocido como usuario vulnerable
Una de las novedades de mayor fondo es la incorporación legal del concepto de usuario vulnerable de la vía. En esta categoría se incluyen peatones, ciclistas, motoristas y usuarios de vehículos de movilidad personal. El cambio es importante porque reconoce que no todos los usuarios se enfrentan al mismo nivel de exposición en caso de accidente.
La moto vive, además, un momento de crecimiento en España. ANESDOR situaba el parque de motos y vehículos ligeros cerca de los seis millones de unidades y preveía para 2026 unas 275.700 matriculaciones, en un contexto en el que la moto gana peso como alternativa de movilidad urbana y periurbana.
Una norma polémica que puede ser positivo si se aplica con sentido
La medida llega tarde, pero llega con sentido. Permitir que las motos circulen por el arcén en un atasco no debe verse como un privilegio, sino como una forma de ordenar mejor el tráfico y reducir riesgos innecesarios. Eso sí, la clave estará en la señalización y en el comportamiento de todos los conductores.
Si los arcenes se convierten en una vía improvisada para correr, la norma perderá su lógica. Pero si se aplica con prudencia, puede ser una herramienta útil para mejorar la convivencia entre coches, motos y otros usuarios vulnerables. La moto forma parte de la movilidad moderna y regularla con realismo es mucho más eficaz que ignorar cómo se mueve realmente en las ciudades y carreteras españolas.
