Madrid compra 120 nuevos autobuses eléctricos para la EMT y estrenará articulados cero emisiones

Imagen de un autobús eléctrico en Madrid, con dos técnicos revisando, en un contexto de incertidumbre en la adquisición de vehículos eléctricos para transporte público.

Madrid acelera la electrificación de su transporte público con una nueva compra de 120 autobuses cero emisiones. El Ayuntamiento ha dado luz verde a una operación millonaria con la que la Empresa Municipal de Transportes (EMT) seguirá renovando su flota en los próximos meses. Esta medida refuerza una hoja de ruta que lleva años enfocada en recortar emisiones y hacer más eficiente la movilidad urbana. A pesar de que hace unas semanas anunciamos de que el proyecto se pausó por una reclamación de BYD.

La incorporación de estas nuevas unidades no solo servirá para ampliar el peso del autobús eléctrico en la capital. También introduce una novedad importante dentro del servicio. Por primera vez, la EMT contará con autobuses articulados eléctricos. Esta solución está pensada para absorber más pasajeros en las líneas con mayor demanda sin necesidad de multiplicar el número de vehículos en circulación.

Madrid suma 120 nuevos autobuses eléctricos para impulsar la flota de la EMT

La EMT recibirá 120 nuevos autobuses eléctricos entre 2026 y el primer semestre de 2027. Esta incorporación llega tras los procesos de adjudicación cerrados a finales de 2025. Además, encaja dentro del plan de transformación del transporte público madrileño hacia un modelo con menos emisiones y mayor eficiencia energética.

Con esta operación, la empresa municipal seguirá ampliando una flota eléctrica que ya supera las 450 unidades en servicio. El objetivo de la ciudad pasa por rebasar en los próximos años el 25 % del parque móvil con tecnologías de cero emisiones. Este sería un paso relevante en una red tan extensa y exigente como la de Madrid.

Tres fabricantes se reparten el contrato

La compra se ha dividido entre tres grandes proveedores del sector. Irizar suministrará 50 autobuses de su modelo ieBus, Mercedes-Benz entregará 40 unidades del eCitaro y Solaris aportará 30 vehículos articulados Urbino 18.

Esta distribución permite a la EMT apoyarse en varias plataformas tecnológicas y, al mismo tiempo, incorporar soluciones adaptadas a distintos tipos de servicio. En la práctica, no se trata solo de añadir más autobuses eléctricos, sino de diversificar la flota con propuestas que cubran necesidades operativas muy concretas.

Imagen del autobús Mercedes eCitaro

La gran novedad: llegan los primeros autobuses articulados eléctricos

Uno de los puntos más destacados del proyecto está en los 30 Solaris Urbino 18. Será la primera vez que la EMT introduzca autobuses articulados completamente eléctricos, una decisión especialmente relevante para las líneas con mayor volumen de viajeros.

Su longitud, cercana a los 18 metros, les permite transportar a más pasajeros por vehículo. Esto es clave para mejorar la capacidad del servicio en corredores muy cargados. Este enfoque resulta especialmente interesante en una ciudad como Madrid. Allí, ciertas líneas necesitan absorber mucha demanda sin saturar todavía más el tráfico urbano con más unidades en circulación.

Una inversión de más de 90 millones de euros

La magnitud de la operación también se refleja en el presupuesto. El Ayuntamiento destinará más de 90 millones de euros a esta renovación de flota.

El reparto económico queda así:

Coste por fabricante

Los 50 autobuses de Irizar suponen una inversión de 30,75 millones de euros, sin IVA.
Los 40 Mercedes-Benz eCitaro alcanzan los 24,6 millones de euros, sin IVA.
Los 30 Solaris articulados tienen un coste de 24 millones de euros, sin IVA.

En conjunto, la cifra evidencia que la electrificación del transporte público exige inversiones muy elevadas. Esto se debe no solo por el coste del vehículo en sí, sino también por toda la infraestructura necesaria para que este ecosistema funcione con garantías.

Cómo se repartirán los nuevos autobuses eléctricos en Madrid

La EMT ya ha definido el destino de estos vehículos dentro de su red operativa. Los 30 autobuses articulados eléctricos se incorporarán al Centro de Operaciones de Carabanchel. Además, prestarán servicio en la línea 34, que conecta Cibeles con Las Águilas.

Por su parte, los autobuses eCitaro de Mercedes-Benz irán al Centro de Operaciones de Fuencarral. Mientras tanto, las unidades de Irizar quedarán asignadas al Centro de Operaciones de Sanchinarro.

Este reparto deja ver que la estrategia no consiste únicamente en comprar autobuses nuevos. Además, busca integrarlos allí donde la red puede sacarles más partido desde el primer momento.

Los requisitos del concurso: materiales sostenibles, desfibrilador y autonomía mínima

El concurso público incluyó condiciones técnicas y medioambientales bastante concretas. Uno de los criterios más llamativos fue la valoración del uso de materiales reciclados o de producción verde en la fabricación de los vehículos. Esta fue una exigencia poco habitual hasta hace relativamente poco en este tipo de procesos.

Además, cada autobús deberá incorporar un desfibrilador. Este elemento añade valor desde el punto de vista de la seguridad y la atención de emergencias a bordo.

Garantías y exigencias técnicas

Las condiciones del contrato también fijaban unas coberturas mínimas de garantía. La garantía general, así como la de motores de tracción y electrónica de potencia, deberá ser de al menos tres años. En cambio, para las baterías, el chasis y la estructura interior y exterior del vehículo se exige una cobertura mínima de diez años.

A ello se suman requisitos de autonomía que marcan el nivel de exigencia tecnológica del proyecto. Exigen 400 kilómetros para los autobuses estándar y 320 kilómetros para los articulados.

La infraestructura de recarga también será clave

La compra de los autobuses no llega sola. El plan contempla además nuevas inversiones en infraestructura de carga. Este es un aspecto imprescindible para que la expansión de la flota eléctrica no se quede en una simple declaración de intenciones.

Entre las actuaciones previstas figura la instalación de más de un centenar de puntos de carga mediante pantógrafo en centros operativos como el de Sanchinarro. Estas instalaciones contarán con sistemas inteligentes de gestión energética y, en determinados casos, se apoyarán en generación fotovoltaica y almacenamiento de energía.

Ese detalle es especialmente importante, porque el futuro del autobús eléctrico no depende solo del vehículo. También exige cocheras adaptadas, una gestión eficiente de la energía y una infraestructura capaz de soportar una flota cada vez más grande.

Electrificar el transporte público es un paso imprescindible

Madrid está haciendo algo que hace solo unos años parecía casi experimental. Ahora, convierte la electrificación del autobús urbano en una política estructural y no en una suma de pruebas aisladas. Y eso, en una gran capital europea, tiene mucho valor.

Lo más interesante de esta operación no es únicamente el número de autobuses adquiridos. También destaca el salto cualitativo que supone la entrada de los articulados eléctricos. Ahí es donde se empieza a ver si la movilidad cero emisiones puede rendir de verdad en los servicios más duros. Son aquellos que mueven más viajeros y exigen más capacidad cada día.

También me parece acertado que el concurso haya tenido en cuenta aspectos como los materiales sostenibles o la instalación obligatoria de desfibriladores. Estas son decisiones que añaden una capa extra de valor al proyecto y ayudan a que la inversión pública no se mida solo en kilómetros de autonomía o en número de autobuses comprados.

Ahora bien, el gran examen seguirá estando en la operativa real: fiabilidad, tiempos de carga, mantenimiento y capacidad de respuesta en líneas intensivas. Porque comprar autobuses eléctricos es importante, pero conseguir que funcionen con la misma solvencia que una flota madura será lo que determine si esta transición es realmente un éxito.

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