Nadie esperaba esto: electrificar un puerto marítimo reduce un 85% las esperas de camiones. Esto ha sucedido en Los Ángeles

Camión eléctrico implementado en el puerto marítimo de LA

APM Terminals lleva años avanzando en la electrificación de su actividad en el Puerto de Los Ángeles, pero ahora sus inversiones están dejando una consecuencia especialmente llamativa. Además de recortar emisiones y reducir el gasto en combustible, la compañía ha logrado disminuir de forma drástica los tiempos de espera de los camiones dentro de la terminal.

El caso de Pier 400 demuestra que la descarbonización no solo tiene un impacto ambiental, sino que también puede traducirse en una operativa mucho más ágil. De hecho, la terminal ha pasado de registrar tiempos medios de permanencia de unos 90 minutos a apenas 35. Es una mejora muy significativa en un enclave logístico donde cada minuto cuenta. Sorprendente ¿verdad? Tranquilo que te explico donde está la ventaja en este artículo.

APM Terminals acelera la electrificación en el Puerto de Los Ángeles

La electrificación de maquinaria pesada suele encontrar barreras en muchos entornos industriales, pero en el caso de los tractores de terminal el escenario encaja casi a la perfección. Se trata de vehículos que recorren trayectos cortos, trabajan a baja velocidad, soportan cargas elevadas y operan en espacios controlados. Precisamente por eso, APM Terminals Pier 400 decidió apostar por esta tecnología. Además, incorporó veinte nuevos yard trucks eléctricos de Orange EV a su flota en el Puerto de Los Ángeles.

La compra no ha sido una acción aislada, sino parte de una estrategia más amplia orientada a reducir emisiones y elevar la eficiencia de toda la terminal. Y los resultados ya empiezan a ser muy visibles. Junto a otras mejoras en la coordinación ferroviaria, en la gestión del patio y en el acceso de vehículos, la compañía ha conseguido rebajar de manera notable los tiempos de permanencia de los camiones.

Menos colas, menos ralentí y una terminal mucho más fluida

Uno de los cambios más importantes ha estado en la forma de gestionar el tránsito de camiones y mercancías. La terminal ha ido dejando atrás un modelo más dependiente de las esperas para evolucionar hacia una circulación continua. Ahora dispone de carriles verdes para vehículos de cero emisiones, operaciones de acceso más afinadas y una coordinación más eficaz entre el patio, el ferrocarril y los equipos de trabajo.

Ese enfoque ha permitido reducir casi un 85% los tiempos de ralentí de los camiones en el puerto, un dato especialmente relevante si se tiene en cuenta el volumen de tráfico que mueve Pier 400. La clave no ha estado solo en añadir vehículos eléctricos. También ha acompañado esa inversión con una reorganización operativa que aprovecha mejor la disponibilidad y el rendimiento del nuevo equipamiento.

Jon Poelma, director general de APM Terminals en Los Ángeles, reconocía que al principio existían dudas sobre la posibilidad de pasar de niveles de fiabilidad situados en torno al 60% a cifras cercanas al 90% de manera sostenida. Sin embargo, según explica, los datos ya reflejan que esa mejora se está produciendo.

Una flota eléctrica cada vez más amplia

La transformación de APM Terminals no se limita a los tractores de terminal. La empresa ya cuenta con un conjunto de vehículos y maquinaria electrificada que incluye 36 coches y camiones eléctricos, 3 straddle carriers eléctricos, 9 carretillas elevadoras y manipuladores telescópicos eléctricos de gran tonelaje. Además, dispone de 22 terminal tractors eléctricos en total.

Para alimentar toda esa infraestructura, la terminal dispone de 51 puntos de recarga repartidos por sus instalaciones. Se trata de una base energética clave para sostener el crecimiento de la electrificación en uno de los puertos de contenedores más importantes de Estados Unidos.

Camión eléctrico operando en el transporte de mercancías en el puerto marítimo de Los Ángeles

Grúas conectadas a la red y barcos enchufados en puerto

Otro de los elementos destacados del modelo de Pier 400 es que las grúas de muelle ya funcionan con electricidad procedente de la red. A eso se suma la posibilidad de que los buques atracados se conecten a la red eléctrica en puerto. Así, se evita el uso continuado de sus motores auxiliares y, con ello, las emisiones visibles mientras permanecen amarrados.

Poelma subraya que alrededor del 97% de los barcos que hicieron escala en Pier 400 el año pasado utilizaron esa conexión a la red. Eso permite una imagen poco habitual en muchos puertos del mundo: buques sin humos saliendo de sus chimeneas durante la estancia en muelle. Según el directivo, incluso algunos puertos europeos avanzados en sostenibilidad todavía observan este modelo sin haberlo implantado de forma equivalente.

El siguiente paso: más demanda eléctrica y más formación

El crecimiento del proyecto obligará a aumentar también la capacidad energética de la terminal. En la actualidad, APM Terminals consume en torno a 7 MW de electricidad. Sin embargo, sus planes pasan por superar los 18 MW a medida que continúe incorporando nuevos equipos eléctricos en los próximos años.

Ese despliegue, no obstante, no depende únicamente de la tecnología. La compañía también está destinando recursos a la formación de trabajadores, tanto de operadores como de técnicos de mantenimiento. Así, aseguran que la transición energética no comprometa la continuidad de la actividad.

Joe Gregorio Jr., presidente y director de operaciones de PCMC, asegura que esa formación está dando a los mecánicos la capacidad y la confianza necesarias para respaldar el futuro energético limpio del puerto. También destaca la importancia de combinar recualificación profesional, empleo especializado y descarbonización de la cadena logística.

La eficiencia se encuentra donde menos te lo esperas y este caso del puerto de LA es un claro ejemplo

Lo más interesante del movimiento de APM Terminals no es solo que haya electrificado parte de su maquinaria, sino que ha conseguido demostrar algo que durante años se ha puesto en duda en el transporte pesado: que la sostenibilidad puede ir de la mano de una mejora operativa real. Cuando una terminal reduce emisiones y baja el gasto en combustible, además recorta de forma tan clara los tiempos de espera. De esta manera, el debate deja de ser ambiental para convertirse también en una cuestión de competitividad.

En mi opinión, este tipo de proyectos son los que de verdad pueden empujar la transición energética en el sector logístico. No basta con instalar cargadores o sumar unos cuantos vehículos eléctricos para la foto. Lo realmente transformador es rediseñar procesos, formar a la plantilla y convertir la electrificación en una ventaja productiva. Y eso es precisamente lo que parece estar ocurriendo en Pier 400.

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