Trump se burla de los coches eléctricos, pero el dato del 7% esconde un problema para Estados Unidos
Donald Trump ha vuelto a cargar contra el coche eléctrico durante un mitin en Las Vegas, donde aseguró haber acabado con su supuesto “mandato” y se burló de la ansiedad por la autonomía. Sin embargo, sus palabras llegan en un momento en el que Estados Unidos avanza más despacio que China y Europa en la transición hacia la movilidad eléctrica.
Donald Trump ha vuelto a situar al coche eléctrico en el centro de su discurso político. Durante un acto celebrado el miércoles 5 de agosto en el Red Rock Resort de Las Vegas, el presidente estadounidense aseguró que había terminado con el supuesto “mandato de los vehículos eléctricos” y ridiculizó la preocupación de algunos conductores por quedarse sin batería.
Aunque la cuota de los eléctricos puros en Estados Unidos se encuentra cerca del porcentaje mencionado por Trump, presentar ese dato como una prueba del fracaso de esta tecnología deja fuera una parte importante de la realidad: mientras el mercado estadounidense se estanca, la electrificación avanza con mucha más fuerza en China, Europa y numerosos países emergentes.
- Trump convierte la ansiedad por la autonomía en argumento político
- No existía una obligación federal de comprar un coche eléctrico
- El dato del 7% es aproximado, pero necesita contexto
- Trump quiere parar el coche eléctrico en Estados Unidos y eso es un error
Trump convierte la ansiedad por la autonomía en argumento político
El mandatario comenzó su intervención acusando a la izquierda de querer prohibir la gasolina. Poco después afirmó que había eliminado el “mandato eléctrico”, una decisión que, según sus propias palabras, no habría agradado demasiado a Elon Musk.
Trump pasó entonces a describir de forma exagerada la denominada ansiedad por la autonomía. Según su relato, los propietarios de coches eléctricos empiezan a preocuparse por encontrar un cargador incluso cuando la batería todavía se encuentra al 75%. Llegó a calificar esta preocupación como una “enfermedad” y aseguró que algunas señales obligan a desviarse decenas de kilómetros para localizar una estación de carga.
La autonomía y la disponibilidad de cargadores continúan siendo factores relevantes para algunos compradores, especialmente en zonas rurales o durante viajes largos. Sin embargo, no se trata de un problema generalizado en todo el país. Estados Unidos ya dispone de estaciones públicas de recarga en sus 50 estados y la infraestructura ha mantenido una tendencia de crecimiento durante los últimos años.
No existía una obligación federal de comprar un coche eléctrico
La afirmación de que todos los estadounidenses iban a estar obligados a adquirir un vehículo eléctrico en 2030 tampoco se corresponde con la regulación aprobada por la anterior administración.
Las normas federales establecían límites progresivamente más exigentes para las emisiones medias de los vehículos comercializados por cada fabricante entre 2027 y 2032. Las compañías podían cumplirlos mediante diferentes combinaciones de motores eléctricos, híbridos y modelos de combustión más eficientes. En ningún caso se obligaba directamente a los ciudadanos a sustituir su automóvil.
Distinto era el programa de California, que pretendía elevar gradualmente las ventas de vehículos de cero emisiones y eliminar la comercialización de nuevos automóviles exclusivamente de gasolina en 2035. En junio de 2025, Trump firmó varias resoluciones para retirar las autorizaciones federales que permitían aplicar esas normas. California respondió llevando la decisión ante los tribunales.
El dato del 7% es aproximado, pero necesita contexto
Trump estuvo relativamente cerca al hablar de la cuota estadounidense. Los coches eléctricos de batería representaron el 7,8% de las ventas de vehículos nuevos durante 2025, frente al 8,1% registrado un año antes. En el primer trimestre de 2026, después de la retirada de incentivos, la participación descendió hasta aproximadamente el 5,8%.
La situación internacional es muy diferente. En 2025 se vendieron más de 20 millones de automóviles eléctricos e híbridos enchufables en todo el mundo, equivalentes a uno de cada cuatro coches nuevos. En China alcanzaron cerca del 55% del mercado, mientras que en Europa representaron alrededor del 28%.
Por tanto, el 7% no demuestra una falta global de demanda. Refleja, sobre todo, que Estados Unidos está avanzando más despacio que sus principales competidores.
Trump quiere parar el coche eléctrico en Estados Unidos y eso es un error
A mi juicio, convertir el coche eléctrico en una batalla cultural es un error estratégico. Se puede discutir si las ayudas están bien diseñadas, si hacen falta más cargadores o si algunos modelos siguen siendo demasiado caros. Lo que resulta difícil de defender es que la electrificación sea una moda pasajera.
China está utilizando este cambio tecnológico para dominar baterías, componentes y fabricación. Europa, con todas sus dificultades, también continúa empujando a su industria hacia una movilidad menos dependiente del petróleo. Estados Unidos corre el riesgo de celebrar una cuota reducida mientras otros países construyen el mercado automovilístico de las próximas décadas.
