Sharp desvela su primer coche eléctrico que será fabricado por Foxconn
Sharp se reinventa: del salón al coche eléctrico, una nueva apuesta por la movilidad conectada
La transformación que está viviendo el sector de la automoción no solo está atrayendo a fabricantes tradicionales hacia el vehículo eléctrico, sino también a gigantes tecnológicos que hasta ahora parecían alejados de este mundo. La última en sumarse a esta ola es Sharp, la icónica marca japonesa conocida por sus televisores, pantallas y electrodomésticos, que ha sorprendido al anunciar su entrada en el competitivo mercado de los coches eléctricos. Y no lo hará con un simple experimento o una colaboración puntual, sino con una propuesta propia, ambiciosa y claramente diferenciada.
Una visión doméstica sobre ruedas
Sharp planea presentar su primer prototipo eléctrico en el Salón del Automóvil de Tokio en 2025. Se trata de un monovolumen familiar que busca cambiar la percepción que tenemos del interior de un coche. La marca lo describe como “un salón sobre ruedas”, un concepto que va mucho más allá del confort tradicional. Este vehículo ofrecerá un interior espacioso, equipado con asientos giratorios, una mesa central, un sistema de proyección integrado y una pantalla retráctil que permitirán convertir el habitáculo en una auténtica sala de cine, de reuniones o incluso en una extensión del hogar conectado.
El objetivo de Sharp no es simplemente lanzar un coche eléctrico más, sino proponer una nueva forma de entender el uso del automóvil. En un momento en el que los vehículos pasan cada vez más tiempo parados —en espera, en recarga o en desplazamientos urbanos lentos—, la marca apuesta por convertir ese tiempo en valor añadido. Así, el coche deja de ser únicamente un medio de transporte para transformarse en un espacio multifuncional en el que trabajar, descansar o disfrutar del ocio en familia.

Foxconn, el gran aliado tecnológico
Este movimiento de Sharp no es aislado. Detrás se encuentra Foxconn, la multinacional taiwanesa conocida por ser el mayor fabricante de electrónica del mundo —responsable, entre otros, de producir los iPhone para Apple— y también propietaria de Sharp desde hace varios años. Foxconn lleva tiempo intentando abrirse camino en el sector automotriz, especialmente a través de su marca automovilística Foxtron y su plataforma abierta MIH, que busca estandarizar el desarrollo de vehículos eléctricos.
La colaboración entre ambas empresas no solo es estratégica, sino que permite a Sharp aprovechar toda la experiencia y estructura técnica de Foxconn. La arquitectura que empleará este monovolumen se basará en un sistema de 800 voltios, pensado para cargas rápidas y alto rendimiento, y utilizará elementos compartidos con otros prototipos desarrollados por Foxtron, como el Model D. Sin embargo, a diferencia de estos, la propuesta de Sharp se aleja del diseño premium o deportivo y se orienta claramente a un uso familiar, accesible y práctico.
De la electrónica al vehículo eléctrico
Aunque pueda parecer sorprendente, este no es el primer intento de Sharp en el mundo de la movilidad. En 2024 presentó un primer prototipo conceptual denominado LDK+, una furgoneta eléctrica de diseño robusto que ya planteaba algunas de las ideas que ahora se concretan en su nuevo proyecto. La diferencia es que esta vez la marca ha afinado el diseño, aligerado el planteamiento técnico y adoptado un enfoque más realista, con vistas a una futura producción en serie.
Este modelo definitivo podría llegar al mercado en 2027, si se cumplen los plazos que maneja la compañía. Su llegada coincidiría con un momento crucial para la electrificación global, en el que las soluciones intermedias y polivalentes podrían tener una fuerte acogida, especialmente en mercados como el chino, donde la demanda de vehículos tecnológicos, familiares y conectados está creciendo a gran velocidad. No es casualidad que el habitáculo del coche incluya un proyector y una pantalla para convertir el interior en una sala multimedia: se trata de una funcionalidad con un enorme atractivo en el público asiático.
Un paso más allá en movilidad inteligente
Más allá del vehículo en sí, lo que Sharp propone es un nuevo paradigma. A través de su tecnología AIoT, la compañía aspira a conectar el coche con el ecosistema doméstico del usuario. Esto significa que el vehículo podrá integrarse con electrodomésticos, sistemas de climatización, almacenamiento energético doméstico e incluso funciones de control remoto. Además, se contempla la posibilidad de implementar capacidades V2H (Vehicle-to-Home), lo que permitiría al coche actuar como fuente de energía para el hogar en momentos puntuales.
La apuesta por este tipo de integración muestra cómo Sharp no está tratando de competir en el terreno clásico de la automoción, sino que busca trasladar al coche su conocimiento en tecnología de consumo, conectividad y estilo de vida digital. Esta sinergia entre movilidad y hogar puede convertirse en un argumento comercial poderoso si se traduce en beneficios reales y tangibles para el usuario.
Retos y desafíos en el camino
Pese a lo interesante de la propuesta, el camino no será fácil. Sharp carece de experiencia directa en la fabricación de vehículos, y aunque cuente con el respaldo de Foxconn, deberá enfrentarse a los enormes retos logísticos, regulatorios y comerciales que supone lanzar un coche al mercado. Desde la creación de una red de postventa y distribución, hasta la homologación de sus vehículos en los distintos mercados, cada paso será una prueba de fuego para este proyecto.
Además, la competencia en el sector del coche eléctrico es feroz. Marcas consolidadas como Tesla, BYD o Volkswagen están ampliando su catálogo, mientras que otras tecnológicas como Xiaomi ya han dado pasos firmes en esta dirección. En este contexto, Sharp deberá convencer a un consumidor que aún no asocia su marca con movilidad, y hacerlo con un producto que combine atractivo, funcionalidad, precio competitivo y fiabilidad.
Una jugada arriesgada, pero prometedora
Si el prototipo presentado en Tokio cumple con las expectativas y logra llegar a producción en 2027, estaríamos ante un nuevo actor en el panorama de la movilidad eléctrica. Pero más allá del vehículo en sí, lo que está en juego es la validación de un modelo industrial que Foxconn lleva tiempo persiguiendo: aplicar su dominio en la electrónica de consumo al mundo del automóvil. La alianza con Sharp podría ser la primera de estas colaboraciones en cristalizar, marcando un punto de inflexión no solo para la marca japonesa, sino también para el ecosistema tecnológico-automotriz global.
En definitiva, Sharp no solo quiere fabricar un coche, quiere redefinir el espacio en el que nos movemos. Un salón sobre ruedas que nos conecte con el hogar, que nos entretenga, nos acompañe y, sobre todo, nos transporte hacia una nueva era donde la tecnología y la movilidad se funden sin fisuras.