Una buena noticia para JLR, por fin reinicia la actividad en sus fábricas

JLR-nuevo-logo

JLR reanuda operaciones tras más de cinco semanas paralizada por un ciberataque

Jaguar Land Rover (JLR) ha vuelto a poner en marcha sus operaciones de producción a partir del 8 de octubre, tras más de un mes y medio de parada forzada causada por un ciberataque que dejó paralizado su negocio global.

La activación inicial abarca la planta de motores en Wolverhampton y el centro de baterías en Birmingham. A ellas se suman las operaciones de estampado en Castle Bromwich, Halewood y Solihull. En Solihull, también reactivan hoy la carrocería, la pintura y el centro logístico —componentes clave que abastecen a toda la red global de la firma británica.

La fabricación de vehículos comenzará poco después, en una fase controlada y escalonada. En concreto, las líneas para el Land Rover Defender y Land Rover Discovery en Nitra (Eslovaquia), así como las líneas de Range Rover y Range Rover Sport en Solihull, serán de las primeras en entrar en funcionamiento esta semana.

El reinicio en la planta de Halewood (que produce el Range Rover Evoque y el Discovery Sport y está siendo transformada para fabricar modelos eléctricos) aún no tiene fecha confirmada.

JLR advierte que el relanzamiento será en modo “controlado, por fases” y probablemente con una capacidad reducida durante esta etapa inicial.

Para aliviar el estrés en su cadena de suministro (muy golpeada por el paro), JLR ha puesto en marcha un nuevo mecanismo de financiación: pagará anticipadamente a los proveedores “calificados”, en lugar de esperar los plazos habituales, para ayudarles con su flujo de caja inmediato.

El presidente ejecutivo, Adrian Mardell, subrayó que este hito es importante no solo para JLR, sino para todos los involucrados: empleados, distribuidores y proveedores. Según Mardell, “nuestros proveedores son esenciales para nuestro éxito” y el grupo usará su fortaleza financiera para apoyarlos en este momento crítico.

El ciberataque, que se descubrió el 1 de septiembre y obligó al cierre completo de las plantas y sistemas informáticos de JLR, provocó un desabastecimiento general de partes, paralizó la concesión de nuevos registros y obstaculizó las ventas.

Se estima que la brecha generó un descenso en los ingresos de hasta 1.500 millones £. En el trimestre que incluye el apagón de septiembre, las ventas a concesionarios cayeron casi un 25 %, quedando en 66.165 unidades, lo que supone 21.138 coches menos que en el mismo periodo de 2024.

Ante la magnitud del impacto en la cadena de suministro británica (unos 700 proveedores y unos 150.000 empleados vinculados), el gobierno del Reino Unido intervino garantizando un préstamo de 1.500 millones £ para JLR. El crédito será emitido por un banco comercial, pero respaldado por el Estado, con vencimiento a cinco años.

Aún no se conocen todos los detalles sobre qué datos pudieron ser extraídos ni si se formuló una demanda de rescate, pero se apunta hacia información de clientes como el objetivo más probable.

Un grupo conocido como Scattered Lapsus$ Hunters reclamó la autoría del ataque, señalando que explotó una vulnerabilidad en SAP NetWeaver, software utilizado por JLR.

Este episodio no solo obliga a JLR a recomponer su red de producción, sino que abre un debate más amplio sobre la seguridad en la industria automotriz conectada, el papel del Estado frente a ataques digitales y las lecciones que deben extraerse para evitar vulnerabilidades semejantes en el futuro.

Comentarios