El coche eléctrico de Dreame llega a su fin: prometía batería sólida y un 0-100 en 0,9 segundos
Dreame quiso trasladar al automóvil el éxito conseguido con sus aspiradoras y robots de limpieza, pero su aventura sobre cuatro ruedas habría terminado apenas un año después de comenzar. La compañía está desmantelando su proyecto automovilístico Starry Sky, que llegó a reunir a cerca de 1.000 trabajadores y prometía coches eléctricos con prestaciones prácticamente inéditas.
- El ambicioso coche eléctrico de Dreame llega a su fin
- Un superdeportivo eléctrico con cifras difíciles de creer
- Batería de estado sólido de más de 450 Wh/kg
- Los prototipos de Dreame estarían muy lejos de ser coches terminados
- Dreame vuelve a centrarse en sus negocios principales
- Un sueño que parecía casi imposible
El ambicioso coche eléctrico de Dreame llega a su fin
La entrada de Dreame en la industria del automóvil se anunció en agosto de 2025. La empresa no eligió precisamente un camino discreto: su objetivo era desarrollar vehículos eléctricos de altas prestaciones y competir en la parte más exclusiva del mercado.
En enero de 2026 presentó un superdeportivo durante el CES y, pocos meses después, el 27 de abril, volvió a captar todas las miradas en San Francisco con el Nebula NEXT 01 Jet Edition, apodado popularmente como el “Rocket Car”.
Ahora el escenario es radicalmente diferente. Medios estatales chinos aseguran que Dreame ha decidido cerrar el negocio automovilístico y proceder a la liquidación de las sociedades relacionadas con Starry Sky. Reuters también recoge que el proyecto está siendo desmantelado, aunque Dreame no ha confirmado de forma explícita que abandone definitivamente la fabricación de coches.
La división llegó a contar con cerca de 1.000 empleados, pero los recortes iniciados durante el mes de mayo redujeron progresivamente la plantilla. Actualmente quedarían únicamente unas decenas de trabajadores de departamentos como finanzas, recursos humanos y área legal, encargados de cerrar las operaciones pendientes y resolver obligaciones con proveedores.
Un superdeportivo eléctrico con cifras difíciles de creer
Las especificaciones anunciadas para el Nebula NEXT 01 Jet Edition fueron uno de los principales motivos por los que Dreame consiguió tanta repercusión.
La compañía hablaba de una aceleración de 0 a 100 km/h en apenas 0,9 segundos, además de un sistema de propulsión capaz de alcanzar hasta 100 kN de empuje.
Batería de estado sólido de más de 450 Wh/kg
Igualmente llamativa era la batería. Dreame aseguró que emplearía tecnología de estado sólido basada en sulfuros con una densidad energética superior a 450 Wh/kg, acompañada de una autonomía de más de 550 kilómetros bajo el ciclo CLTC.
Sobre el papel eran características capaces de colocar el proyecto entre los coches eléctricos tecnológicamente más avanzados del mercado. El problema es que ninguna de esas cifras llegó a demostrarse en un vehículo de producción.
Los prototipos de Dreame estarían muy lejos de ser coches terminados
Es precisamente aquí donde la historia toma un giro todavía más llamativo.
Exempleados consultados por China Economic Net aseguran que el vehículo presentado durante el CES ni siquiera disponía de un chasis completamente funcional y que sus desplazamientos durante la exhibición se realizaban mediante control remoto.
Las mismas fuentes sostienen que el denominado “Rocket Car” partía de una maqueta adquirida a una compañía especializada de Shanghái por varios millones de yuanes. Posteriormente se habría modificado incorporando chasis, sistema de propulsión y los dispositivos necesarios para conseguir el espectacular efecto visual mostrado durante las presentaciones.
También resulta especialmente interesante la forma en la que, según antiguos trabajadores, se gestionaba el desarrollo. Algunos departamentos debían conseguir primero financiación externa antes de poder disponer de presupuesto para investigación y desarrollo, una estrategia prácticamente inversa al funcionamiento habitual de un fabricante de automóviles.
Dreame vuelve a centrarse en sus negocios principales
Tras la rápida reducción de Starry Sky, Dreame ha comunicado una reorganización de varios negocios que todavía se encontraban en fase exploratoria.
La compañía asegura que concentrará sus recursos en cuatro grandes áreas: hogar inteligente, productos para exteriores y jardín, movilidad inteligente y robótica con inteligencia artificial física. Las tecnologías y desarrollos obtenidos en otros proyectos podrán integrarse en estas divisiones.
El coche eléctrico que pretendía convertir a Dreame en un nuevo protagonista de la industria parece, por tanto, destinado a quedarse como uno de los proyectos más sorprendentes —y breves— surgidos durante la explosión del vehículo eléctrico en China.
Un sueño que parecía casi imposible
El caso Dreame demuestra hasta qué punto existe una enorme distancia entre presentar un prototipo espectacular y fabricar un automóvil que pueda matricularse, venderse y mantenerse durante años.
Anunciar un 0 a 100 km/h en 0,9 segundos, una batería de estado sólido de 450 Wh/kg o incluso propulsores capaces de generar 100 kN es una magnífica fórmula para conseguir titulares. Pero la industria del automóvil exige muchísimo más: homologaciones, fábricas, proveedores, validación, seguridad, miles de horas de pruebas y una inversión enorme antes de vender una sola unidad.
Personalmente, lo más interesante no es que Dreame haya renunciado a fabricar coches, sino lo rápido que ha ocurrido todo. Hace unos meses parecía estar preparando uno de los eléctricos más extremos del planeta y ahora apenas quedan unas decenas de personas cerrando el proyecto. Una buena advertencia para no confundir una ficha técnica espectacular con un automóvil realmente preparado para llegar al mercado.