Tesla aplaza la llegada de su superordenador de conducción autónoma hasta 2027 y compromete el futuro de la Cybercab

nuevo CHIP AI5 de Tesla

Tesla retrasa su nuevo chip AI5 para mediados de 2027 y los primeros Cybercab llegarán con los actuales AI4

El ambicioso plan de Tesla para revolucionar el transporte con una flota de robotaxis completamente autónomos ha sufrido un importante revés. Elon Musk ha confirmado que el nuevo cerebro de estos vehículos, el sistema de conducción autónoma AI5, no estará disponible en volúmenes suficientes hasta mediados de 2027. Esto supone un retraso de casi dos años respecto a la hoja de ruta anunciada previamente, y deja en una situación incierta al esperado modelo Cybercab, que sigue previsto para entrar en producción en 2026.

El propio Musk fue quien anunció el cambio de planes a través de su cuenta en X (antes Twitter), donde explicó que el despliegue de la AI5 a escala de producción requiere “varios cientos de miles de unidades completamente ensambladas en línea de producción”, algo que no será posible antes de mediados de 2027. Esta nueva fecha contrasta radicalmente con la promesa que hizo en junio de 2024, cuando aseguró que el nuevo sistema estaría listo para implementarse en vehículos a partir de la segunda mitad de 2025.

El Cybercab se queda sin el hardware del futuro

La consecuencia directa de este retraso es que la Cybercab, el vehículo específicamente diseñado para operar como robotaxi sin conductor humano, saldrá al mercado con el actual hardware AI4, que ya se encuentra en los modelos más recientes de Tesla desde 2024. Este chip, aunque avanzado, no cuenta con la potencia necesaria para ejecutar conducción autónoma de nivel 4 o 5 sin supervisión humana, tal y como ha prometido Musk durante años.

Esta contradicción plantea serias dudas sobre la viabilidad del Cybercab como un robotaxi completamente autónomo desde el primer día. La ausencia del AI5 en su lanzamiento podría limitar sus capacidades y restringir su operación a zonas geográficas específicas o bajo condiciones controladas, como ya ocurre con otros servicios de robotaxis que utilizan enfoques más conservadores.

El choque interno en Tesla: ¿Volante y pedales, sí o no?

Ante la falta de una solución tecnológica lista para garantizar autonomía total, surgió dentro de Tesla una posibilidad de rediseñar el Cybercab con volante y pedales, elementos que originalmente no estaban contemplados en su diseño conceptual. La idea fue planteada por la presidenta del consejo de administración de Tesla, Robyn Denholm, quien insinuó que podría considerarse incluir controles tradicionales si la conducción sin supervisión no estaba lista a tiempo.

Sin embargo, Musk no tardó en rechazar públicamente esa opción, reafirmando que la Cybercab saldrá al mercado tal como fue concebido: sin volante ni pedales. Esta postura refuerza su apuesta por un futuro sin conductores humanos, pero también alimenta el escepticismo sobre el realismo de su cronograma y los riesgos asociados a lanzar un vehículo que aún no cuenta con la tecnología necesaria para operar de forma completamente autónoma.

Una promesa tecnológica que se sigue postergando

La AI5, que Musk ha descrito como “diez veces más potente” que el actual hardware AI4, ha sido presentada como la piedra angular del futuro autónomo de Tesla. Este nuevo chip no solo promete una mejora exponencial en capacidad de procesamiento, sino que también representa la base sobre la cual se desarrollará el software Full Self-Driving (FSD) en su forma más avanzada.

A lo largo de los últimos años, Tesla ha recibido críticas por sus repetidos retrasos en el lanzamiento de su sistema de conducción autónoma. La empresa lleva prometiendo desde hace más de una década un vehículo capaz de circular sin intervención humana, pero esas metas se han ido posponiendo continuamente. Este nuevo aplazamiento del hardware AI5 encaja en ese patrón, lo que podría erosionar la confianza tanto de inversores como de consumidores.

¿Qué significa esto para Tesla y el sector?

El retraso de la AI5 no solo afecta la hoja de ruta de Tesla, sino que también tiene implicaciones para toda la industria. Mientras otros actores como Waymo, Cruise o Mobileye avanzan con modelos más acotados pero funcionales, Tesla sigue apostando todo a una solución integral basada exclusivamente en visión por cámaras y procesamiento computacional.

A nivel estratégico, esto obliga a Tesla a seguir optimizando su actual plataforma AI4 durante al menos dos años más, un margen en el que sus competidores podrían ganar terreno con soluciones menos ambiciosas, pero más operativas a corto plazo. Por otro lado, también representa un reto en términos de percepción: lanzar un robotaxi en 2026 que utilice hardware actual puede generar dudas en el mercado sobre si Tesla está realmente preparada para liderar la movilidad autónoma.

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