Tesla ya piensa en un Model 3 Plaid: tres motores, tecnología de carbono y una idea que no está descartada

Nuevo Tesla Model 3 Performance (Rojo)

Tesla podría tener sobre la mesa una de esas ideas capaces de encender a su comunidad de seguidores: un Model 3 con tres motores, una especie de heredero espiritual del desaparecido Model S Plaid, pero en un formato más compacto, más accesible y mucho más cercano al gran público.

La posibilidad no ha sido anunciada oficialmente, ni mucho menos confirmada para producción. Sin embargo, unas declaraciones de Lars Moravy, vicepresidente de Ingeniería de Vehículos de Tesla, han bastado para disparar las especulaciones. Durante una entrevista en el podcast Ride the Lightning, Moravy reconoció que la idea de llevar una configuración trimotor al Model 3 es algo en lo que piensa “todo el tiempo”.

Tesla no confirma un Model 3 Plaid, pero tampoco cierra la puerta

La pregunta era directa: ¿podría Tesla instalar un tercer motor en el Model 3 para mantener viva la filosofía Plaid tras la retirada del Model S y el Model X? La respuesta de Moravy no fue un sí, pero tampoco sonó a una negativa tajante.

El directivo admitió que es una idea que le ronda con frecuencia, especialmente por el potencial que tendría combinar el tamaño y la agilidad del Model 3 con una arquitectura de propulsión mucho más radical. No obstante, sus palabras deben interpretarse con cautela: por ahora, Tesla no ha anunciado ningún Model 3 Plaid ni ha confirmado que esté desarrollando una versión de producción.

Lo relevante es que el comentario deja entrever que el concepto existe, al menos como posibilidad técnica dentro de la compañía.

La clave estaría en los motores

Uno de los detalles más interesantes de la entrevista fue la referencia a los motores con rotor reforzado mediante fibra de carbono, una de las tecnologías que permitió al Model S Plaid convertirse en uno de los coches de producción con mejor aceleración del mercado.

Este tipo de motor permite trabajar a regímenes muy altos y mantener un rendimiento elevado con menos limitaciones térmicas que en diseños más convencionales. Trasladar esa tecnología a un Model 3 supondría un salto notable frente al actual Model 3 Performance.

La versión Performance ya ofrece cifras muy serias: ronda los 510 CV y puede acelerar de 0 a 60 mph en unos 2,9 segundos. Aun así, sigue quedando lejos del registro del Model S Plaid, capaz de bajar de los dos segundos en esa misma medición.

El gran problema: meter tres motores en un coche más pequeño

Sobre el papel, un Model 3 trimotor suena espectacular. En la práctica, el desafío es mucho mayor de lo que parece.

El Model 3 actual utiliza una configuración de doble motor en sus versiones de altas prestaciones, con un propulsor en el eje delantero y otro en el trasero. Añadir un tercer motor implicaría rediseñar parte del empaquetado, la refrigeración, la gestión electrónica y posiblemente otros elementos estructurales del vehículo.

No se trata simplemente de colocar más potencia. Tesla tendría que garantizar que el coche mantiene la fiabilidad, la eficiencia, la autonomía y el coste de fabricación dentro de unos márgenes razonables.

El nuevo Tesla Roadster tendrá prioridad absoluta

El Roadster de nueva generación parece ser el gran escaparate tecnológico que Tesla quiere utilizar para sus desarrollos más avanzados en materia de rendimiento. Moravy señaló que los motores más punteros de la marca están reservados primero para este deportivo, que además se fabricará en Giga Texas.

Esto encaja con la estrategia habitual de Tesla: estrenar una tecnología en un producto de alto impacto y, con el tiempo, llevarla a modelos más masivos. Ya lo hemos visto en otras áreas, desde baterías y software hasta sistemas de propulsión.

Por eso, aunque un Model 3 Plaid no parezca inminente, tampoco sería descabellado pensar que parte de la tecnología del Roadster pueda acabar llegando más adelante a otros vehículos de la gama.

¿Tiene sentido un Tesla Model 3 Plaid?

Desde el punto de vista emocional, sí. Un Model 3 Plaid sería un coche extremadamente atractivo para los entusiastas: compacto, relativamente ligero para un eléctrico, con una aceleración brutal y con un precio presumiblemente inferior al de un gran sedán de lujo.

Desde el punto de vista empresarial, la respuesta es menos evidente. Tesla tendría que valorar si existe suficiente demanda para una versión tan extrema del Model 3 y si el margen económico justificaría el coste de ingeniería.

Además, el actual Model 3 Performance ya cubre buena parte de las necesidades del cliente que busca prestaciones. Es rápido, usable a diario y mucho más racional que un vehículo pensado únicamente para marcar cifras de aceleración.

El problema para Tesla es que la marca ha construido parte de su imagen sobre coches que parecían imposibles. Y un Model 3 Plaid encajaría perfectamente en esa narrativa.

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