Elon Musk compra las Cybertrucks que no se venden para SpaceX y xAI

Tesla Cybertruck UAE

Elon Musk recurre a sus propias empresas para absorber los Cybertrucks que Tesla no logra vender

La futurista Cybertruck de Tesla, presentado con gran expectación como el vehículo que revolucionaría el sector de las pick-ups eléctricas, atraviesa su momento más delicado. Pese al ruido mediático que lo acompañó desde su revelación en 2019, la realidad comercial del modelo dista mucho de las proyecciones iniciales. Las cifras actuales indican un fracaso en ventas que ha obligado a Elon Musk a tomar medidas poco convencionales: enviar cientos de unidades a sus otras empresas, como SpaceX y xAI, en un intento por reducir el exceso de inventario que se acumula en las instalaciones de Tesla.

Lo que comenzó como una operación destinada a revolucionar el segmento de las camionetas eléctricas, hoy parece haberse convertido en un problema logístico y financiero. Según estimaciones recientes, Tesla apenas está entregando unas 20.000 unidades del Cybertruck al año, una cifra muy por debajo de las 250.000 que se esperaban producir en pleno rendimiento. Esto representa una utilización del 10 % de la capacidad instalada, una situación insostenible para cualquier fabricante de automóviles, especialmente cuando hay inversiones multimillonarias comprometidas en líneas de producción, desarrollo y marketing.

Flotas internas como válvula de escape

Frente a este estancamiento, Elon Musk parece haber encontrado una solución interna: destinar los Cybertrucks excedentes a uso corporativo dentro de sus otras compañías. Este fin de semana se han registrado envíos masivos de unidades hacia las oficinas de xAI, su empresa emergente de inteligencia artificial, mientras que en la base de lanzamiento de SpaceX en Starbase, Texas, ya circulan decenas de estas camionetas como parte de su flota de apoyo. Se espera que la cifra aumente notablemente en las próximas semanas.

Aunque Tesla no ha revelado oficialmente cuántos Cybertrucks han sido desviados a estas empresas, las imágenes y testimonios dan cuenta de que podrían contarse por cientos, si no miles. La medida también ha sido respaldada públicamente por Wes Morrill, ingeniero jefe del proyecto Cybertruck, quien celebró el reemplazo de las flotas de combustión interna por vehículos eléctricos dentro de Tesla y SpaceX. Para él, este movimiento representa un paso natural hacia la descarbonización interna de las compañías del grupo.

¿Solución sostenible o maquillaje contable?

No obstante, este tipo de maniobras genera dudas sobre la verdadera demanda del Cybertruck en el mercado abierto. El modelo, que prometía romper moldes con su diseño futurista, su estructura de acero inoxidable y una supuesta autonomía de más de 500 km, parece no haber calado entre los compradores como se esperaba. A pesar de haber superado el millón de reservas en sus primeros años, muchos de esos clientes han cancelado o simplemente perdido el interés tras los retrasos, el aumento de precio y las críticas al diseño final.

Medios como Business Insider y Wired ya se han hecho eco del fenómeno, señalando que Tesla ha tenido serias dificultades para cumplir las expectativas. Incluso con versiones que superan los 100.000 dólares (unos 94.000 euros), el atractivo inicial del Cybertruck ha quedado diluido frente a competidores como la Ford F-150 Lightning o la Rivian R1T, que han sabido posicionarse mejor en el mercado estadounidense.

De este modo, destinar el stock sobrante a empresas del propio Musk puede interpretarse como una forma de maquillar las cifras de ventas, trasladando el problema de una entidad a otra sin una solución real en el horizonte. Aunque esta estrategia puede aliviar temporalmente la presión sobre los balances de Tesla, también pone de manifiesto un hecho innegable: el Cybertruck, lejos de ser el éxito prometido, se enfrenta a una dura realidad en las carreteras... o fuera de ellas.

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